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Es de risa ver lo que hace el celular en la humanidad

Por: Guillermo Ingram

Publicado 29 mayo 2018 el 29 de Mayo de 2018

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Cada vez estoy más sorprendido de ver las consecuencias del celular en la conducta del ser humano, sobre todo, en las generaciones calificadas como “milenials” o “milénicos”. Traté de averiguar cuáles son tales generaciones y según esto son los nacidos en los noventas; y de remate, porque nacieron conociendo todos los avances electrónicos y los cambios acelerados en los mismos y se han adaptado a ellos. También respecto a estos “milenials”, supe se les llama la generación “Peter Pan”, porque se niegan a crecer o sea, pasar a ser adultos y siguen incluso viviendo en la casa de sus padres cuando ya deberían estar por su cuenta y riesgo. Pero, creo firmemente todo está en el celular ¡En serio!

SIN ÉL NO PUEDEN VIVIR

Hoy, los jóvenes no viven y no pueden vivir sin el celular. Si de pronto, por algún motivo se quedan sin celular o no hay conexión con el celular, es hasta sorprendente ver cómo van de un estado de depresión a un estado de furia ¡Se los juro! Ya los he visto. El ¡RECHINGADO CELULAR! Ya es parte de sus vidas, sin ellos, sí que no pueden vivir ahora los jóvenes.

¡GRACIAS A DIOS YO ME QUEDÉ EN DONNA SUMMER!

Tal y como se los prometí, me desteté del celular en cuanto me jubilé, aunque, con la variante de que lo traigo en silencio y hasta determinada hora en que llego a determinado lugar en que pueda consultar todo lo que ahí pueda yo tener, bueno… comienzo a responder lo que deba responder o a reportarme con quien debo hacerlo, en tanto, me encuentro descansado y un tanto libre de presión.

Afortunadamente no he sufrido y padecido impacto alguno por no traer en activo el celular. Pero, ahora ¡Qué bárbaro este aparatejo! Éste sí que es parte de la vida de casi todos los seres humanos.

FALTA AGREGAR EN “REVELACIONES”: “Y EL HOMBRE CREÓ EL CELULAR”

En un principio, el celular se circunscribía a ser usado en cuanto alguien estaba en calidad de “estacionado” (por ir con la “lengua” coloquial), pero hoy ¡La gente deambula hablando como los loquitos en nuestros tiempos mozos: Solitos! Y, salvo porque los ve uno con audífonos o algo espantoso como una gigantesca langosta adherida a la oreja, cae uno en la conclusión de que van hablando por ¡El celular! Y hay otros, que además, son kamikazes, pasan caminando los cruceros de manera temeraria, sosteniendo el celular contra la oreja, sin mirar para los lados, ignorando en primer lugar el puente peatonal y ahí van entre los vehículos. Como ejemplo, cuando vayan frente al World Trade Center, fíjense en el puente que cruza “Adolfo Ruiz Cortines”, del centro de convenciones a la Plaza de enfrente y vean como la gente, desafiando su suerte y la muerte misma, con todo y el puente peatonal, se la rifan cruzando la calle ¡Y con celular en ristre!

MIREN PARA LO QUE SIRVE ENDURECER LA LEY…

Lo peor de todo es que es usado ahora cada vez más por quienes conducen vehículos. Eso de las nuevas leyes, le ha hecho lo que el viento a Juárez a los quebrantadores de la ley ¡Y les vale lo de las infracciones! Incluso, si ustedes quieren ver algo realmente… podemos decir paradójico, es ver a los señores agentes de Tránsito ¡Hablando por celulares en lo que van conduciendo! ¡Y nada de manos libres! Agarrado con la mano y bien presionado en la oreja ¡Pa’qué te jodas y eduques, y no quede duda de quién manda!

¡¡¡EL DIABLO EN CASA!!!

En el truculento crucero de M. Alemán e Hidalgo, en Boca del Río, de donde sale toda la afluencia de vehículos de Playa de Vaca, es hasta pío ver a una agente de tránsito, delgadita, con lentes negros, estar todo el tiempo en la esquina donde hace sombra o bajo los árboles de la iglesia de “Santa Anna” ¡Hable y hable por su celular! Y hasta que se fastidia por los claxonazos de los vehículos que ya han formado hasta tres cuadras de largo, sin soltar el celular, ella se digna a detener la afluencia vehicular que viene de norte a sur, hacia el puente que cruza el río Jampa. Pero, no solo es ella, también sus compañeros, estos hasta se van de plano hasta por donde hay una casa de empeño y bajo la sombra, se ponen a hablar interminablemente por celular ¿Y el tráfico vehicular? ¡Qué tiznen su madre! Lo mismo sucede en ocasiones en el semáforo que está a la altura de un “Pollo Feliz” (ignoro que tengan de “feliz”, si están bien rostizados).

O sea, ahora ya no son los chilangos lo que todo lo invaden, sino ¡Los celulares, que TODO lo han invadido!

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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