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¿Por qué aún no tienes lo que siempre has querido?

Es muy probable que ese espacio ya esté ocupado, aunque no te hayas dado cuenta todavía…
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Publicado 12 abril 2018 el 12 de Abril de 2018

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Todos sabemos lo difícil que es tolerar la convivencia con un vacío en alguna área de nuestra vida y tenemos la tendencia de colocar una cosa o una persona que no resultan ser lo que desearíamos, pero sentimos que así “ESTAMOS MEJOR”. ¡Pum!

¿Cómo están tus estantes? ¿Se encuentra cada cosa en el lugar que le corresponde? Dos cosas no pueden ocupar el mismo espacio ¿cierto? No lo inventé yo. Al tener una sensación de cierta saciedad no nos ocupamos de tomar decisiones para tratar de alcanzar lo que queremos. Y peor, lidiamos con un sentimiento de insatisfacción constante.

 

Aterricemos esto, tener un “amigovio/a” que vemos cuando quiere o que está comprometido en otra relación, nos hace pasar semanas o meses esperando que la situación cambie, deseamos que nos dé nuestro lugar, cuando claramente la otra persona no está buscando lo mismo que nosotros y vemos nuestra energía drenada. Lo peor es que no te expones a situaciones en las que podrías conocer a una persona nueva con quien llenar tus expectativas amorosas. ¿Por qué?, porque el estante de novio ya se encuentra ocupado.

¿Sabes cómo se llama eso? ZONA DE CONFORT NEGATIVA… 

Tener un ex al que acudimos cada vez que tenemos un problema “porque nos conoce como nadie”, o mantener con el mismo encuentros íntimos esporádicos nos hace cuestionar ¿para qué conocer a alguien nuevo si ya tienes gran parte de tus necesidades resueltas?

Tener un trabajo que no llena nuestras expectativas y acostumbrarnos ¿es necesario mantenerlo? ¡Sí, claro! pero si no estás a gusto, no valoran tus capacidades, tus tareas no tienen mucho que ver con aquello en lo que te capacitaste, o simplemente crees que ya es momento de un reto mayor, ¡no te acostumbres!, valora cada día que vas a tu empleo y no malgastes tu energía quejándote, lamentándote y culpándote: úsala para conseguir algo mejor, para buscar nuevas opciones y nuevos horizontes, mientras te vas despidiendo de lo que te causa cierto disgusto.

Estar a cargo de alguien de tu familia y que eso ocupe el 100% de tu tiempo libre, está bien en algún momento, a todos nos toca ocuparnos de algún familiar enfermo o con problemas, pero intenta que la responsabilidad sea compartida, delegar lo posible y resguardar algo de tu energía y de tu tiempo para ti.

Piensa ¿a qué área de tu vida no llega eso que tanto anhelas? Y con sinceridad reflexiona si ese espacio está vacío u ocupado por algo que decididamente has puesto y que está comprobado que no sirve.

¿Aún no me crees? Ejemplo: si no tienes hijos y tratas a algún sobrinito, hermano menor o familiar como a un niño (aunque haya dejado los pañales hace décadas), sobreprotegiéndolo y haciéndote cargo de esa persona y de todos los problemas y vaivenes de su existencia, es muy probable que no haya lugar en tu vida para que el anhelo de tener tu propio bebé se concrete. Por ende no te relaciones con parejas cuyo proyecto de vida sea éste. Puede ser un amigo o incluso una mascotita que en verdad sientas que es como un hijo. Entonces el estante de bebés está ocupado.

Es probable que no le des ningún crédito a lo que te estoy comentando, ya que es el subconsciente el que realiza estos reemplazos y no tu mente consciente. Por este motivo, tal vez creas que muchos aspectos de tu personalidad están cubiertos, cuando en realidad con sólo una mirada puedes darte cuenta que no es así.

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La sensación de “plenitud”, de sentirte completo aunque sea ficticia, provee cierto grado de bienestar efímero. Es probable también que atribuyas el hecho de que no se concreten tus anhelos a razones tales como “a mí no me tocó”, “tengo mala suerte”, “ya es tarde” y otros comentarios similares.

Si tienes la sensación  de que en alguna área de tu vida no tienes lo que deseas o mereces, te propongo un juego: El Juego de los Estantes, el cual me encontré en internet. ¿Qué más puede pasar?

  1. Identifica el estante de tu vida con el que no estés del todo satisfecho y ponle un nombre (por ejemplo, pareja).
  2. Visualízalo. Está frente a ti. ¿Qué tamaño tiene? ¿De qué color es? ¿Qué textura? ¿Qué más te dices al pronunciar el nombre del estante? Trata de describirlo en detalle con todos los significados que el nombre del estante signifique para ti.
  3. Fíjate qué hay adentro, y rotula cada cosa que encuentres en él. Si no se ajusta a la descripción del estante, crea un estante nuevo con este rótulo y visualmente coloca lo que había ahí (siguiendo nuestro ejemplo, en el estante “pareja” apareció “ex novio celoso”, crea un nuevo estante llamado “ex novio celoso” y deposítalo allí.)
  4. Repite este procedimiento con cada cosa que encuentres en el estante, rotúlalas y crea tantos estantes nuevos como lo requieras, hasta que quede completamente vacío. Si te sientes como tonta ¡qué importa! Nadie te está viendo.

Ya que pusiste cada cosa en su lugar, seguramente verás que quedaron lugares vacíos ¡bien! Ahora sí podemos comenzar. No es nada ni mágico ni tragicómico, es simplemente que las cosas le llames por su nombre. Ese ex novio no es tu novio, entra en el lugar de los ex novios, ese amigo que no atina a dar una y quiere que le ayudes en todo momento como si fueras su madre, o tus propios padres que los tienes que tratar como niños chiquitos, son eso. Simplemente eso.

Cuando ya ordenas lo que tienes es mucho más sencillo que las cosas lleguen o por lo menos que sepas que es lo que tienes y lo que no tienes. Al principio será difícil, pero cuando ordenas tu mente, se ordena todo allá afuera. Créeme.

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