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¡SÍ! YA REGRESÉ, PERO ESO SÍ, LO CAIDO ¡CAIDO!

Que dicho sea de paso, ahora que han dado inicio las campañas electorales, el tema más sobado de todos los candidatos es el "poner fin a la rampante corrupción que corroe al sistema político mexicano"

Publicado 03 abril 2018 el 03 de Abril de 2018

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Tal y como en pasadas ocasiones hago, con motivo de mi regreso de algún periodo vacacional o de incapacidad por enfermedad (intervención quirúrgica), repito en el título el mexicanísimo dicho, que por las palabras usadas, debe de tratarse de allá de cuando la Revolución o un poco más antes, de cuando algún burócrata, de esos que todavía usaban el “haiga” o “caido” en lugar de “caído” o que súbitamente habían pasado del petate al “bodoir” en virtud al angelado paso por algún puesto público y si se les llegaba a reclamar de la metida de mano al cajón, aplicaba de inmediato la frase en cuestión de: “Lo caido ¡Caido!”.

¡LA CORRUPCIÓN DEFINITIVAMENTE TERMINARÁ!
Que dicho sea de paso, ahora que han dado inicio las campañas electorales, el tema más sobado de todos los candidatos es el “poner fin a la rampante corrupción que corroe al sistema político mexicano”, pero, todos dice acabar con ello, pero, nadie explica cómo lo hará ¿A poco no?

TODO UN ANECDOTARIO NACIONAL
Y no obstante ya les he comentado en varias ocasiones estos, ahora, jocosos hechos de la épica política mexicana, viene a la memoria aquella expresión del General Álvaro Obregón, quien siendo ya Presidente de la República, llegara a comentar con motivo de poder justificar un hecho de corrupción, que: “No hay General que pueda resistir un cañonazo de cincuenta mil pesos” (de aquellos de la década de la década de los 20 del siglo pasado, cuando el fuera Jefe del Ejecutivo Federal. Cómo aquel pleito que en la década de los 30, también del siglo pasado, en la legislatura del Estado de Puebla, escenificaron dos diputados (no vienen a mi memoria sus nombres y debo entregar esta “calumnia”), cuando uno, acusando al otro de corrupción (lo que ahora se llama enriquecimiento “explicable”), lo exhibía con toda una lista de bienes obtenidos durante su paso por la legislatura, a lo que el aludido se levantó y le respondió gallardamente que nada de lo que el acusador exponía estaba a su nombre, y el señalador dio lugar a una
expresión, la cual hoy forma parte de la historia del anecdotario nacional al responderle: “¡Lo estoy acusando de corrupto, no de pendejo!”.
En casos más recientes, cuando en la época de López Portillo, Flores Tapia, Gobernador de Coahuila, fuera “renunciado” por ¡Corrupción!, pues según esto había rebasado los límites de lo permisible en meter la mano al cajón y por toda respuesta a pregunta que al respecto le hacían él respondió “preclaramente”: “Y ¿Qué querían, que trabajara de gorra?”.

LOS ANCESTROS INDÍGENAS RENOVABAN TODO CADA 52 AÑOS. HOY, CADA SEIS
Nuestros ancestros indígenas dejaron como una marca de las distintas culturas que ellos desarrollaron en lo que ahora es México, la celebración del Fuego Nuevo, el cual tenía lugar cada 52 años, en donde daba inicio un nuevo ciclo de vida. Y desde la construcción de nuevas edificaciones sobre las anteriores, hasta la destrucción de jarros, cazuelas y demás utensilios caseros eran destruidos, para comenzar el Fuego Nuevo. Pues hoy, una vez más, los mexicanos contemporáneos asistimos a ese renacimiento de la vida en el país, a la reinvención de la nación, salvo que ahora es cada seis años, en donde se promete todo con la finalidad de cambiar todo para bien, pero en lo hechos todos sigue igual, si no es que peor, como lo observado en el presente, con el tremendo retroceso observado; en donde el número de pobres ha avanzado de manera tremendamente peligrosa, en contraste con una riqueza escandalosa y grosera de unos cuantos ¡Y ni se digan los índices de violencia en todo el territorio nacional!

LOS DEL 68, EN SU MAYORÍA, SON LA CAUSA DE LA DEBACLE ACTUAL
Lo paradójico de todo esto, es que lamentablemente el país se comenzó a descomponer a partir de aquel cacareado movimiento “social y estudiantil” de 1968, y todavía más patético aun, que líderes de aquel movimiento o sus “herederos” políticos o “intelectuales”, son quienes están encumbrados y enquistados en el poder ¿Ejemplo? Porfirio Muñoz Pedo ¡Perdón! Ledo, quien como muchos otros, desde que subiera al carro de la Revolución en el sexenio de Echeverría ¡No se ha bajado de ahí! En absoluto detrimento del país.

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