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Niños y jóvenes, nuevos lectores

Por Maricarmen Delfín Delgado

Publicado 29 abril 2018 el 29 de Abril de 2018

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El 2 de abril es el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, fecha en que nació el reconocido escritor de este género Hans Christian Andersen, efeméride que pasa desapercibida por la mayoría de la sociedad pues coincide con los días de las tan esperadas vacaciones de Semana Santa, además por el poco interés o difusión que se ha puesto en ella.
Este día se instituyó con la finalidad de encauzar a los niños y jóvenes al hábito de la lectura y su acercamiento a la literatura, en algunas ciudades se hacen jornadas con talleres, se presentan obras donde interactúan con los “cuentacuentos” con lecturas maravillosas para motivarlos a enamorarse de las letras.
Muy importante es introducir a los pequeños a este fantástico mundo pues de ello dependerá en gran parte su formación como lectores potenciales lo que les facilita el aprendizaje, amplía su vocabulario y los hace adultos con más conocimientos en diversas áreas de la cultura en general.
En esta era de tantos cambios en la comunicación, en las tecnologías y en la sociedad debido a la globalización y la multiculturalidad, se está afectando a la lectura creando nuevas formas de leer y nuevas formas de lectores.
Junto al lector tradicional (de libros, de literatura, de novedades e investigación, etc.) se encuentra el nuevo lector fascinado con las actuales tecnologías y cautivo en las redes de internet buscando información, entretenimiento, noticias y sobretodo “chateando” y mensajeando. Estas actividades que mantienen ocupados a los usuarios, están cambiando la forma de leer pues algunos manifiestan que lo hacen entrelíneas, rastreando palabras clave sin detenerse a recorrer el texto completo para su mejor comprensión.
También este acercamiento tecnológico está cambiando el vocabulario y su forma de escritura, es reducido, mutilado e incoherente, que a veces ni el mismo interlocutor comprende. En muchos casos estos lectores nuevos nunca han sido lectores de libros y desafortunadamente al acostumbrarse a esta forma de comunicación se privará de los conocimientos que los éstos le dan.
Es importante mantenerse al día en cuanto a los avances de la humanidad para caminar a la par de la sociedad, pero no debe descuidarse la formación de quienes en el futuro estarán al frente de ella, educando de forma integral con una gama de conocimientos y valores que sólo la lectura da.
Por lo anterior, debe acercarse a los niños y adolescentes a los libros por placer y no por obligación, para esto es muy importante la figura del mediador que es una persona con un perfil específico para recomendar, motivar e inducir en esta labor de promoción y animación, como pueden ser los padres, los maestros, los bibliotecarios, los editores y los libreros por ejemplo, así como los lectores asiduos que faciliten el vínculo entre el pequeño lector y el libro.
En México afortunadamente hay muchos escritores dedicados a la rama infantil, algunos de ellos están catalogados como los mejores y sus obras son recomendables para este segmento de la población, con historias que aportan enseñanzas sobre todo en valores, haciendo a los chicos reflexivos ante las situaciones de la vida diaria pues la literatura infantil está considerada por algunos autores como una rama de la filosofía.
Terminemos recordando brevemente a quien inspiró esta celebración: Hans Christian Andersen.
Escritor y poeta danés nacido en 1805 en Odense, Dinamarca, famoso por sus cuentos infantiles. Miembro de una familia muy pobre donde su padre era zapatero y su madre lavandera, a quien dedicó La pequeña cerillera recordando su extrema pobreza. Desde pequeño demostró tener una gran imaginación que sus padres alentaban perdonando sus ocurrencias. A los once años queda huérfano de padre y deja la escuela para trabajar pero se dedica a leer todo lo que podía conseguir como las obras de Ludvig Holberg y William Shakespeare. En 1819 decide convertirse en cantante de ópera y viaja a Copenhague en donde es tomado por loco y es rechazado, después como alumno de danza en el Teatro Real de Copenhague de donde deserta por perezoso; apoyado por el rey Federico VI estudia en Elsinor. A partir de 1827 empieza a publicar en revistas y periódicos prestigiosos y lo hace con el poema El niño moribundo. Viajero constante por lo que plasma sus experiencias en sus escritos. Con una vida sentimental frustrada pues dirigía su interés hacia mujeres inalcanzables para él, pero en 1857 en París conoce a un hermoso joven bailarín con el cual entabla una relación que nunca escondió en público, este romance termina al cabo de unos años lo que sume a Andersen en una profunda y larga depresión. Recibió en vida muchos reconocimientos por su extensa obra, mucha de ella basada en experiencias personales, entre la cual escribió aproximadamente más de 168 cuentos, además obras teatrales y extensos poemarios. Algunos de sus títulos más famosos son: La pequeña cerillera, La sirenita, El patito feo, Las Zapatillas Rojas, El soldadito de plomo, El Alforfón, La reina de las nieves, El duende de la tienda, Historia de una madre y el Traje Nuevo del emperador. Murió el 4 de agosto de 1875.
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