Zumby Pixel

Dios nos escogió para vivir en estos momentos de la historia

Por: Pbro. José Juan Sánchez Jácome
Dios nos escogió para vivir en estos momentos de la historia

Publicado 23 abril 2018 el 23 de Abril de 2018

por

Cuando más hablamos de paz, cuando más la añoramos, cuando la paz es el fruto más evidente de la pascua viene otra vez el fantasma de la guerra que además de golpear a un país en particular crea a su paso nerviosismo y tensión, al confrontar sobre todo a las principales potencias del mundo.

En el corazón de nuestro pueblo, tan noble y sagrado, no sólo caben las angustias y sufrimientos por la pobreza y la violencia generalizada en nuestro país, sino también los padecimientos y tribulaciones que enfrentan otros hermanos en el mundo, como en Venezuela y en Siria.

Sin excluir y dejar de sentir el peso de nuestros propios problemas y la complejidad de los mismos, ha dolido tanto la infortunada noticia de los bombardeos a Damasco, a pesar de todos los llamados que se hicieron y de las peligrosas diferencias que confrontan a las naciones protagonistas en este conflicto bélico.

En tiempos oscuros como los que estamos pasando, la comunidad cristiana se refugia en el Señor y a través de la oración intercede por todos los hermanos que sufren en el mundo. Así vemos a las comunidades cristianas: preocupadas, indignadas, confundidas, impotentes y tristes por todo lo que está pasando en México y en el mundo. Pero también vemos a los hermanos agarrados de Dios y comprometidos en la oración.

Ciertamente una situación tan tensa como la que se vive este año también genera falta de fe, miedos, dudas y hasta visiones pesimistas sobre el futuro de la humanidad. No han faltado delante de este panorama mundial y nacional supuestas “revelaciones especiales” y “mensajes privados” que generan más incertidumbre y desviaciones de fe.

Al celebrar en días recientes a Santa Bernardita Soubirous -la humilde e inocente niña francesa testigo de las apariciones de la Virgen de Lourdes- recordé un episodio de su vida que desde mi punto de vista ofrece un criterio precioso de discernimiento, ante las situaciones complejas y preocupantes que estamos viviendo.

El conde Lafond cuenta este episodio ocurrido durante la guerra franco-prusiana, en 1870: «El caballero Gougenot des Mousseaux, que vio a Bernadette, le hizo algunas preguntas:”¿Tuvo usted en la gruta de Lourdes o posteriormente revelaciones relativas al futuro y al destino de Francia? ¿No le ha encargado la Virgen que transmita advertencias o amenazas para Francia?”.- “No”.”Los prusianos están a las puertas, ¿no le da miedo?”.- “No”.”¿No hay, pues, nada que temer?”.- “Temo sólo a los malos católicos”.”¿No teme nada más?”.- “No, nada”.

La Virgen había compartido varias cosas a Santa Bernardita pero fundamentalmente le insistió en el profundo amor que Dios nos tiene, le pidió que se hiciera mucha oración por la conversión de los pecadores y que se rezara el santo rosario. Un evento sobrenatural como este viene a confirmar que Dios está con nosotros y que tenemos que hacer mucha oración.

“Temo sólo a los malos católicos”, había respondido Bernardita. Seguramente se refería a la falta de justicia y compromiso así como a la falta de caridad que muchas veces rodeó el proceso desgastante que vivió durante las investigaciones. Pero trayendo esta respuesta de la santa a nuestros tiempos también podríamos pensar en todos los bienes espirituales que indignamente hemos recibido y que no siempre compartimos a los que más necesitan la paz y la luz en estos tiempos de oscuridad.

Hay enemigos, dictadores y gente que amenaza a los demás, pero debemos temer más a los malos católicos, es decir a los que ya no creen en el poder de Dios, a los que subestiman el poder de la gracia y de los sacramentos, a los que no hacen oración, a los que no rezan el rosario y a los que desconfían sistemáticamente de la Providencia de Dios.

No se nos encarga trasmitir amenazas y visiones pesimistas. En tiempos de tribulaciones estamos llamados a sostener la fe de los hermanos y compartir los bienes espirituales que hemos recibido.

Benedicto XVI de esta forma nos alentaba a afrontar tiempos turbulentos: “Queridos amigos, que ninguna adversidad os paralice. No tengáis miedo al mundo, ni al futuro, ni a vuestra debilidad. El Señor os ha otorgado vivir en este momento de la historia, para que gracias a vuestra fe siga resonando su Nombre en toda la tierra”.

- US -