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Más de 3 millones de personas se niegan a ser funcionarios de casilla para estas elecciones

En sus recorridos los capacitadores se enfrentan a las inclemencias del clima, a la inseguridad, a la desconfianza y hasta el enojo de la ciudadanía.

Publicado 19 abril 2018 el 19 de Abril de 2018

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Cada mañana, 45 mil capacitadores del Instituto Nacional Electoral (INE) salen a la calle con una misión: animar a los ciudadanos para que sean funcionarios de casilla en las próximas elecciones. No ha sido sencillo: en algunas zonas la inseguridad y el descontento social han dificultado la tarea.

Una base de datos de la Dirección de Capacitación Electoral y Educación Cívica del INE muestra que 3.1 millones de personas se han negado a ser funcionarios por diversas razones que van, desde tener miedo a participar, motivos de salud, tener alguna discapacidad, la imposibilidad de ausentarse a sus trabajos o simplemente no querer participar.

Alrededor de 15mil  469 personas argumentan no querer estar en las casillas porque “tienen miedo”. Esto lo sabemos porque cuando los capacitadores visitan a los ciudadanos y ellos se niegan, los Capacitadores Asistentes Electorales (CAE) les piden que firmen un documento declinando su participación y especificando el motivo. El Instituto tiene un listado de 45 razones.

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Hasta ahora, 680 mil 556 personas han argumentado que no pueden ser funcionarios porque no tienen permiso de ausentarse de su trabajo o que participar en la jornada iría en detrimento de su salario. Otros 540 mil 927 ciudadanos se excusaron por estar “enfermos”. En el rubro de los que simplemente no quieren participar hay 334 mil 92 personas.

Además, 33 mil 422 ciudadanos se rehusaron porque ya han sido funcionarios en otros procesos electorales. No les gustó.

En sus recorridos los capacitadores se enfrentan a las inclemencias del clima, a la inseguridad, a la desconfianza y hasta el enojo de la ciudadanía. También a la apatía de quienes no les abren la puerta o que no están dispuestos a participar.

“El capacitador va a recibir las consecuencias de las malas prácticas políticas, las consecuencias del mal trabajo institucional, las consecuencias de la corrupción”, dice Karina, entrevistada por el medio Milenio quien está convencida de que su trabajo es importante, porque tiene el objetivo de estimular la participación ciudadana en mes y medio.

Uno de los problemas que los capacitadores han encontrado a escala nacional es que los ciudadanos no informan sus cambios de domicilio, o migran hacia Estados Unidos. Sin saber que los ciudadanos ya no
viven esa dirección los capacitadores tocan varias veces en el mismo domicilio. Visitan las casas en varios horarios hasta que encuentran al ciudadano para notificarlo. Algunas veces realizan operativos nocturnos para poder localizar a las personas, luego de sus jornadas laborales.

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