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Partículas de plástico, una catástrofe anunciada

Debido a su tamaño, las partículas pasan inadvertidas por las plantas de tratamiento y terminan siendo vertidas e ingeridas por todo tipo de animales marinos.
Imagen: PixaBay

Publicado 01 abril 2018 el 01 de Abril de 2018

por

Javier Lendeche / El Dictamen

Hace unas semanas, el descubrimiento de pequeñas partículas de plástico (también llamadas micropartículas) en botellas de agua purificada sorprendió al mundo. La investigación, realizada por organización Orb Media, fue retomada por distintos medios internacionales y nacionales, destacando (en la mayoría de los casos) lo preocupante de tal descubrimiento.

Sin embargo, desde 2010 se tiene conocimiento de la proliferación de micropartículas en prácticamente todos los ecosistemas acuáticos y terrestres. Se han realizado diversos estudios desde entonces; lamentablemente, las investigaciones aún no han podido definir las consecuencias causadas por la ingesta de partículas sintéticas.

Imagen: PixaBay

El estudio de Orb Media examinó 250 botellas adquiridas en nueve países diferentes, de 11 marcas distintas. Los resultados fueron contundentes, encontraron un promedio de 10 partículas de plástico por litro. Teniendo en cuenta que una persona promedio bebe entre dos y tres litros de agua al día, podría llegar a ingerir entre 7 mil y 10 mil partículas cada año. Este “reciente” descubrimiento confirma una realidad que viene preocupando a la comunidad científica por años. En palabras de Sherri Mason, profesora de química en la Universidad Estatal de Nueva York: “El plástico ha logrado penetrar tanto en nuestra sociedad, que está impregnando todos los productos que consumimos a un nivel muy básico.”

Aunque pueda parecer grave, el problema se extiende más allá del agua embotellada. Cada año billones de micropartículas terminan en los mares, lagos y lagunas de todo el mundo. Estas partículas suelen estar presentes en productos cosméticos y de cuidado personal, como pastas de dientes y exfoliantes. Aunque también pueden desprenderse de productos industriales, como la ropa sintética y los neumáticos.

Debido a su tamaño, las partículas pasan inadvertidas por las plantas de tratamiento y terminan siendo vertidas e ingeridas por todo tipo de animales marinos. Incluso llegando a encontrarse en la sal marina, según un estudio publicado por el el Environmental Science & Technology.

Con respecto a las consecuencias derivadas de la presencia de partículas sintéticas en nuestro organismo, el consenso hasta ahora parece indicar que las partículas no representan un daño químico en sí mismas, es más probable (enfocándonos en ambientes acuáticos) que las afectaciones sean de tipo mecánicas, al ser injeridas por pequeños organismos marinos, llegando a producirse daños en sus aparatos digestivos.

Imagen: Archivo

Otros estudian señalan la capacidad de las micropartículas para absorber toxinas en el agua, según la fundación estadounidense Conservation Education, existen estudios que sugieren una bioacumulación de sustancias químicas en los cuerpos de peces y demás organismos acuáticos, producto del consumo de microplásticos. Esto implica que pueden escalar en la cadena alimenticia a peces más grandes, otros animales e incluso llegar a los humanos.

A pesar de todo, se calcula que de los 9,5 millones de toneladas de plástico que se arrojan cada año a los océanos, entre el 15 y el 31% son microplásticos.

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