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El Pico de Orizaba al borde del colapso hidrológico

La montaña abastece de agua a por lo menos 25 municipios veracruzanos, con un aporte de 1 millón 943 mil 400 metros cúbicos anuales.
Pico de Orizaba / Archivo

Publicado 08 abril 2018 el 08 de Abril de 2018

por

Javier Lendeche / El Dictamen

Citlaltépetl, mejor conocido como Pico de Orizaba, es la montaña más alta de México. Su altitud consta de 5 mil 640 metros sobre el nivel del mar, localizándose entre los estados de Puebla y Veracruz.

Conocer la naturaleza del Monte de la estrella (Traducción del nombre Náhuatl Citlaltépetl) nos ayudara a entender su importancia hidrológica en zona. El Instituto Smithsonian en su Programa Global de Vulcanismo (GVP, por sus siglas en inglés) registró un total de 570 volcanes en tierras Mexicanas; sin embargo, solo 18 se encuentran activos. Como podrán imaginar, además de su mítico título de montaña, el Pico de Orizaba también entra en la categoría de volcán. Aunque la última erupción del Pico fue en 1846, es importante aclarar que el GVP considera como un volcán activo aquel que allá hecho erupción en los últimos 10 mil años, por lo tanto, suele nombrarse habitualmente como un volcán.

Dada la belleza natural de la región, que comprende las inmediaciones de la montaña, fue nombrada Parque Nacional en 1937. La importancia de dicho parque reside en su capacidad de producción hídrica, aportando 1 millón 943 mil 400 metros cúbicos de agua anuales. Por tal motivo es la  principal fuente de abastecimiento de agua en numerosas comunidades; por lo menos seis municipios poblanos y al menos 25 municipios veracruzanos dependen directamente de él. Esto es posible debido a la presencia de glaciares formados a partir de la acumulación de nieve en su parte más alta. Al derretirse, los glaciares generan escurrimientos, los cuales recorren las laderas de la montaña. Es gracias a estos cuerpos de agua que muchos de los ríos más importantes de la región pueden formarse, destacando el Jamapa, el Metlac y el Orizaba.

Imagen PixaBay

Deshielo

Lamentablemente, la situación del Pico de Orizaba es de extrema preocupación, pues en los últimos 50 años ha perdido tres de los cuatro glaciares con los que contaba, quedando solo el glaciar Jamapa para abastecer a más de 30 municipios de la zona, aproximadamente 1.5 millones de personas.

La pérdida de los glaciares en el parque nacional obedece a un conjunto de factores consecuencia de la modernidad, o por lo menos así lo piensa el director del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Hugo Delgado Granados. Él cree que el retroceso de los glaciares es parte de un proceso natural; sin embargo, se ha visto acelerado por la actividad humana, la cual deriva en el calentamiento global.

Tala inmoderada

“El total suministro del agua que se consume en las ciudades de Xalapa y Veracruz depende de la salud de los bosques y suelos de las cuenca altas de los ríos antigua y Jamapa.” Raúl Álvarez, Agrónomo por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Raúl Álvarez nos cuenta en su artículo “Conservación en las cuencas Jamapa y Antigua” la estrecha relación que existe entre la montaña y el mar, ya que los árboles retienen e infiltran el agua de lluvia posibilitando su reinserción en los ríos, dejándola disponible para el consumo de pueblos y ciudades.

Como podemos inferir, la tala inmoderada e ilegal impide que se retenga la misma cantidad de agua que en condiciones normales, lo que reduce el cauce de los ríos. Debido a esto existe un puñado de asociaciones que intentan defender a la montaña y con ello conservar sus bosques. Además de favorecer la captación de agua y su filtración a los acuíferos, un bosque sano retiene diversos tipos de contaminantes, regula la temperatura del ambiente, produce oxígeno, evita la erosión de la tierra y mejoran la textura, fertilidad y protección de los suelos.

Archivo

Ecosistema

El ecosistema que crece en las faldas de la montaña se compone por bosques de pino y oyamel, estos soportan más de 640 especies de plantas vasculares, 190 especies de aves, 21 especies de mamíferos y un número todavía no cuantificado, pero que se estima grande, de reptiles, anfibios, hongos y otras plantas como los musgos y líquenes.

Para empeorar el panorama a principios de este año el director del Parque Nacional Pico de Orizaba, Luis Raúl Álvarez Oceguera, afirmo que el Parque Nacional Pico de Orizaba se encuentra en una condición histórica de ausencia de humedad que no se presentaba desde hace 13 años. Este hecho ha provocado que se esté dando una temporada de invierno con frío seco, donde durante el día hay sol y en la noche bajas temperaturas. La ausencia de humedad en el ambiente podría dificultar la recuperación de los glaciares e interferir con el abastecimiento de agua en el rio Jamapa, lo que dañaría la calidad de vida de las poblaciones que dependen de él.

No obstante, Raúl Álvarez Oceguera sostiene que la disponibilidad de agua en los ríos dependerá de la permanencia de los bosques en toda la región, pues son ellos quienes absorben la humedad de la lluvia y la infiltran lentamente al suelo.

Como suele suceder, el futuro del Pico de Orizaba depende de nosotros. La tala desmedida de sus bosques, los incendios forestales, el incremento de la temperatura del ambiente, son producto de nuestro desinterés. Las consecuencias del derretimiento del último glaciar serán devastadoras, cerca dos millones de personas se quedarían sin acceso al agua, pero quizá aún no es tarde para hacer algo al respecto.

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