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PEDIR PERDÓN: Más que una emoción, es una decisión

La creencia de sentirte ofendido por lo que te hacen otros (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las “ofensas”.
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Publicado 01 marzo 2018 el 01 de Marzo de 2018

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Un perdón dado demasiado rápido no aliviará a nadie. Es aconsejable esperar que el perdón se imponga casi por él mismo, dejar pasar el tiempo al mismo tiempo que uno mantiene una actitud pro-activa durante el proceso. Un perdón otorgado demasiado rápido puede ser percibido por el culpable como una absolución,” explica Nicole Fabre, Psicoanalista.

Y es que a veces queremos sentirnos magnánimos y perdonar a las personas que nos hicieron daño, y dices “sí, ya lo perdoné”, cuando en realidad no. Los seres humanos creemos que el otro nos hace daño, las personas se la pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo. ¿Pero qué crees? Nadie te ha ofendido. Son tus expectativas hacia las personas las que te hieren. Y las expectativas tú las creas con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias.

Samuel Socquet-Juglard en la Revista Francesa Psychologies, comenta: “perdonar a un padre verdugo, a un atacante, a alguien que nos ha defraudado, al conductor que se ha llevado por delante a uno de nuestros seres queridos, se trata de un viaje interior que puede ser largo y exigente, difícil de desear emprender recorrer.”

Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor, y no te lo dieron, no tienes porqué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman.

 

Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal o cual forma y no lo hizo, tu pareja no te ha hecho nada. Parece un ejercicio loco, y eso es lo que pasa inmediatamente por nuestra mente. “¿Cómo va a ser que no me hizo nada? Claro que me hizo”. Cuesta un poquito de trabajo procesarlo, pero créeme, lo que te hiere es la diferencia entra las atenciones que esperabas que tuviera contigo, y las que realmente te dio.

Nuevamente, eso está en tu imaginación.

¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios las que te lastiman. Dios jamás ofende y daña a nadie. Una creencia  requiere de todas sus partes para funcionar. Si se pierde una, la creencia se desarma.

La creencia de sentirte ofendido por lo que te hacen otros (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las “ofensas”.

Alguna vez alguien me regaló un control remoto, literal un control. Y yo dije: ¡qué! ¿y esto para que fregados lo quiero? Y me dijo mi invitada en un programa de radio: “Es el control de tu vida, tú decides si le subes el volumen al enojo, si lo apagas, si le das más color a tu vida, más brillo, si un día quieres vivirlo en blanco y negro, si alguien te hace algo y sigues en el mismo canal o te cambias. O si de plano no quieres cargar con el control de tus emociones y decisiones y se lo cedes a alguien más, entonces sí, esa persona tiene total poder sobre de ti”.

Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas.Y cuando una persona es maltratada por alguien, deja esa experiencia en su “archivo personal”, por esto cuando conoce a alguien nuevo, tiene miedo y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes de quién la hirió. Porque todo está en nuestra memoria, en nuestro archivo.

Un ejemplo: Tu papá era un hombre agresivo e impulsivo y muy poco tolerante a las fallas. A tus fallas. Y siempre fue desgastante la relación. Eso está en tu archivo, después un novio llega y en una pelea te reclama por algo que hiciste según mal. Sacas tu archivo de desaprobación de tu padre, te peleas con tu pareja y se separan y jamás lo perdonas porque te hizo algo, piensas que esa persona te hizo algo a ti. No fue así, fue tu archivo y su archivo personal. Es lo que tú vienes arrastrando y aún no perdonas.

Entonces ¿Cómo puedo perdonar?

Perdonar no es un sentimiento, o una emoción. Es una decisión. Algo que se construye bajo un proceso de aceptación de las circunstancias, de introspección y de análisis profundo. Tú decides perdonar para ir cargando menos.

Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA van a cuadrar con esas ideas que tienes.

La perfección no existe. Ni el padre, ni el amigo, ni tu pareja… NI TÚ ERES PERFECTO. Es un concepto creado por la mente humana que a un nivel intelectual puedes comprender, pero en la realidad NO EXISTE.  Aprende con honestidad los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida. Toma la decisión de perdonarte a ti primero.

Quiero que te quede algo bien clarito: Tú tienes las más profundas razones para ser cómo eres  y hacer lo qué haces. No te juzgues. Y perdónate. Y después podrás decidir perdonar a los demás.

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