Zumby Pixel

¿Meterías las manos al fuego por él?

Si alguien te preguntara si tu pareja te ha sido infiel alguna vez, ¿serías capaz de decir que confías y que estás segura de que jamás lo ha hecho ni lo hará?
Foto Pinterest

Publicado 22 marzo 2018 el 22 de Marzo de 2018

por

 

Con los ojos cerrados y apostando todo: ¿Meterías las manos al fuego por él? Si alguien te preguntara si tu pareja te ha sido infiel alguna vez, ¿serías capaz de decir que confías y que estás segura de que jamás lo ha hecho ni lo hará?

¿Cómo podemos ponernos en la piel del otro y pensar por esa persona y jurar que le conocemos lo suficiente para saber que jamás nos traicionará? Y a todo esto, ¿en qué consiste esa traición?, en que lo haga y que no te enteres o que lo haga y no te lo diga.

Cada una tenemos nuestros propios parámetros, lo cierto es que nadie debería de atreverse a pensar por otra persona o tratar de pertenecer a la sala de quemados solo por puro gusto. La infidelidad y la confesión, dos cosas muy distintas y que sin embargo duelen igual. ¿Por qué será que nunca nos enteramos de aquello que no deseamos saber?

Sólo hay dos posibles soluciones: Una es no afrontar el problema y creer que no pasa nada y otra es plantarle cara a la situación. Lo mejor es sentarte frente a tu pareja y plantear tus dudas acerca de su fidelidad. Si lo niega todo pero tú continuas teniendo sospechas, toma las medidas precisas para probar si existe o no esa relación.

Afrontada la situación y con las cartas sobre la mesa, sólo nos quedan dos opciones: perdonarle o separarte por completo. Perdonar no es nada fácil y ya hemos hablado del tema, ya que siempre rondará el fantasma de la infidelidad por encima de la relación y el divorcio puede hacer que se trunquen muchas expectativas de una vida en común.

La solución es difícil en este caso, quizás esté en establecer una gran diferencia: Si la infidelidad se debió a un momento de soledad o de confusión y sólo fue sexo tal vez haya una posibilidad de comenzar de nuevo, mientras que si la infidelidad se alarga en el tiempo y es más emocional que sólo un momento de placer, entonces debemos replantear una situación que se tambalea en sus cimientos.

No hay nada peor que enterarse de que tu pareja te es infiel cuando tú pensabas que todo iba bien. ¿Qué hubieses preferido que te lo dijeran o que no te lo dijeran? Lo primero que tendríamos que preguntarnos es “para qué”. ¿Para qué se lo quiero decir? ¿Para qué me lo dijo? ¿Cuántas veces queremos dañar a la otra persona?

Si te lo cuentan porque piensan que hay que decir la verdad, en ese caso se estaría satisfaciendo la necesidad de ser honesto y quedar bien, sin tener en cuenta el daño que está ocasionando.

Según expertos confesar la infidelidad de una sola noche es más un acto egoísta para aliviar la propia conciencia, pues no aporta nada a la relación y puede dañar a la persona que uno quiere. Aunque si tengo que decir, las reglas las haces tú y no hay nada escrito en piedra. En una pareja desde principio se hacen los acuerdos pero nadie se conoce a veces lo suficiente para saber cómo va a reaccionar cuando sucede algo que está fuera de nuestros planes.

Cuando ya estés ahí, si confiesan y no quieres volver a saber nada, es tu regla personal. Lo importante, insisto, son las preguntas y la respuesta siempre va a estar ahí. ¿Hay amor suficiente para continuar, sí o no?

¿Meterías las manos al fuego por ti misma para saber si aún te ama y tú lo amas? Ahí está el dilema.

 

TAMBIÉN síguenos en FACEBOOK  ED ENTRETENIMIENTO

Queremos que nos mandes un CORREO ELECTRÓNICO  [email protected] para dudas, comentarios o declaraciones de amor.

US - US -