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¿Cambridge Analytica opera en México?

Por: Javier Herrera Borunda
¿Cambridge Analytica opera en México?

Publicado 22 marzo 2018 el 22 de Marzo de 2018

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Los cambios en las Tecnologías de la Información de los que hemos sido testigos a partir de la década de los años noventa del siglo pasado han significado un cambio de paradigma radical en el comportamiento de todos los grupos sociales del mundo.

El surgimiento del Internet, acrónimo que resulta de las primeras letras de las palabras Interconnected Networks, significa, para decirlo de manera sencilla, la posibilidad de acceder a “redes interconectadas”, y es actualmente la herramienta tecnológica que nos permite la facilidad de contar de manera inmediata con una “red de redes” de comunicación global que une a todas las redes y computadoras que son compatibles entre sí y se encuentran distribuidas en todo el mundo.

La información contenida en Internet es infinita y se encuentra a disposición de miles de millones de personas que hoy tienen acceso a la red. Internet es una plataforma digital de excepcional valía para las actividades científicas, educativas, comerciales, industriales, políticas, gubernamentales y sociales del mundo, al facilitar por medio de un clic en una computadora o incluso desde un teléfono celular, conocimientos, archivos, imágenes y transacciones que en el pasado reciente requerían de tiempos interminables para ser alcanzados. Sin duda, nos facilita la comunicación y transferencia de información inmediata, eliminando las barreras del tiempo y el espacio.

Por otro lado, lo que conocemos como redes sociales son sitios de Internet creados por grupos de personas a las que unen intereses o actividades comunes, tanto del ámbito personal como del laboral, que les facultan permanecer de manera virtual en contacto permanente para comunicar e intercambiar información. A ellas pertenecen las redes de Facebook, Twitter, Linkedin, Flickr y Pinterest, entre otras, a las que es posible ingresar de manera muy sencilla, simplemente proporcionando “datos personales” y así poder obtener un nombre de usuario y una “contraseña”, para ingresar “de manera privada a la red”.

En días pasados hemos conocido a través de los medios de comunicación cómo la empresa Cambridge Analytica logró acceder de manera irregular a los “datos personales” de millones de usuarios de Facebook y consiguió incidir de manera decisiva en el triunfo electoral en 2016 del actual presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, manipulando a la opinión pública a través del lanzamiento de calumnias contra sus adversarios políticos. Es tal el cinismo del señor Alexander Nix, presidente ejecutivo de Cambridge Analytica, que expresó en una grabación con cámara oculta a un periodista encubierto de la cadena británica Channel 4, supuestamente interesado en influir en las campañas electorales de Sri Lanka: “El objetivo es enviar información que no tiene que ser necesariamente cierta, lo importante es que las personas se la crean. Hicimos toda la investigación, obtuvimos los datos y desarrollamos la orientación. Operamos toda la campaña digital, la campaña televisiva y nuestros datos informaron de toda la estrategia… Nuestra firma envió correos electrónicos con un temporizador de autodestrucción”.

Los daños para Facebook son irreversibles, sus acciones en la Bolsa de Valores se han desplomado en los últimos días al declarar su fundador y principal accionista Mark Zuckerberg que esta red social “podría haber facilitado información privada de millones de usuarios a la consultora británica Cambridge Analytica”.

Lo que inició en 2004 por un grupo de estudiantes de la Universidad de Harvard y que logró expandirse hasta más de mil millones de usuarios en la actualidad, saca hoy a la luz pública que las grandes bondades de esta herramienta tecnológica también tienen su contraparte negativa: la falta de privacidad de los “datos personales” contenidos en ella, ya que cada archivo, imagen o publicación de un usuario puede ser utilizada por terceros para fines oscuros, e incluso para acciones delincuenciales como la trata de personas, la pornografía infantil o el bullying, por mencionar sólo algunos, y la facilidad que las propias tecnologías permiten a bancos de datos que en teoría están encriptados.

Resulta de gran preocupación conocer que Facebook tiene un acuerdo con el Instituto Nacional Electoral para combatir las llamadas “fake news” en el proceso electoral que nuestro país vivirá el próximo 1 de julio, ¿con qué objeto?, convenio que no cumple con los parámetros de transparencia que deben guiar a nuestra máxima institución electoral, ya que permite el acceso a un tercero a datos que el INE tiene la obligación de mantener en resguardo absoluto.

Pero peor aún, es alarmante saber, como registró el periódico “El País” el día de ayer, que el directivo de Cambridge Analytica expresó en la grabación mencionada que esta firma operó ¿y opera? en México. Esta afirmación nos advierte de anormalidades que pudieran presentarse y a todas luces se están presentando en la actual contienda electoral.

Es cierto, el mundo globalizado no nos exime como país o como personas de ser víctimas de las perversidades que pueden presentarse en las redes sociales, sin embargo es responsabilidad y obligación ineludible de nuestras instituciones electorales evitar por cualquier medio que las elecciones en nuestro país no se ajusten a los principios rectores a que están obligadas en el “Plan Estratégico del Instituto Nacional Electoral 2016-2026 que son: certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, objetividad y máxima publicidad”. ¿Cuál es el objetivo de suscribir un convenio que no se ajusta a estos principios? El Instituto Nacional Electoral debe responder a todos los mexicanos esta interrogante.

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