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Insectos: el alimento del futuro

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) reconoce a los insectos como el “alimento del mañana” ya que podrían solucionar el hambre mundial.

Publicado 04 marzo 2018 el 04 de Marzo de 2018

por

Javier Lendeche

Hormigas chicatanas, chapulines, chinicuiles y gusanos de maguey son algunos de los insectos que aderezan la gastronomía mexicana desde la época prehispánica.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) reconoce a los insectos como el “alimento del mañana” ya que podrían solucionar el hambre mundial.

Un informe publicado por la FAO en 2013 prevé un desabasto de alimentos a futuro, así como dificultad en la producción suficiente de proteínas para alimentar a la población alrededor del año 2050. Se calcula que se tendrán que alimentarse más de 9.000 millones de personas, además de los miles de millones de animales que se crían anualmente. Por ello nace de la necesidad de crear productos de alta calidad nutrimental y sensorial a base de insectos, pues diversos estudios han demostrado que tienen niveles similares de proteína por gramo que la carne.

La cría de insectos y su adopción como principal fuente de proteína es de vital importancia para disminuir los excesivos niveles de contaminación en la industria alimentaria. La producción a gran escala de insectos no contamina como la industria ganadera, no gasta tanta agua ni genera gases invernadero. Otro incentivo está en los pocos recursos económicos que se requieren para alimentar a los insectos, producir un kilo de proteína de insectos es mucho más sustentable que un kilo de proteína bovina.

La entemogafia es como se le conoce al consumo de insectos por parte de seres humanos. Diversos países del continente asiático como China o Tailandia incluyen a los insectos en su dieta diaria. En México y América Latina la entemogafia se considerada una práctica extendida y bastante común, sin embargo su consumo contemporáneo se asocia a factores como la escasez de alimentos y la pobreza.

En la historia moderna mexicana, los insectos fueron considerados por muchos años una comida de “pobres” relegando su consumo a los sectores marginados de la población. Paradójicamente los insectos juegan ahora un papel importante en la alta cocina mexicana en formas de platillos gourmet a precios elevados.

Para Europa la historia es diferente, pues este año se regularizó la venta de insectos para consumo humano, lo que abre las puertas para el crecimiento y expansión de la industria. El mercado Europeo se muestra reacio a consumirlos, por lo que las compañías deben superar el estigma que los acompaña. Entre las soluciones más creativas se encuentran camuflarlos como harinas, macarrones e incluso barritas energéticas. Aunque aún es pronto para saber si los insectos son una moda pasajera derivada de la curiosidad o si se incorporarán a nuestra dieta de forma permanente, los expertos se encuentran confiados en su capacidad para alimentarnos en el futuro.

 

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