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Disposición

Por: Rubén Licona Vázquez
Gobernador Miguel Angel Yunes Linares.

Publicado 09 marzo 2018 el 09 de Marzo de 2018

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Quisquillosos, perspicaces, incrédulos -casi por naturaleza- como somos la mayoría de los periodistas -porque además el oficio obliga a serlo- a no pocos nos ha parecido que la nueva disposición que el gobernador Miguel Angel Yunes Linares, mediante decreto, dio a la Coordinación General de Comunicación Social para que ésta propicie y mantenga una relación de respeto y apertura con periodistas y medios de comunicación… y que se realice la contratación de espacios para hacer difusión de las obras del gobierno estatal, trae mucho tiempo de retraso.

Durante el año y tres meses de su gobierno se negó sistemáticamente a hacer este tipo de operaciones y en cambio acusó a los medios críticos de su administración de “querer dinero”, cuando éstos buscaban sólo los lícitos contratos publicitarios -como todo proveedor de servicios-.

Por ello no deja de llamar la atención que ahora que se acerca la campaña electoral en la que participa su hijo como candidato de la alianza PAN-PRD a la gubernatura, busque esa relación con la prensa a la que tanto rehuyó y salpicó de improperios y desdén.

El propio periodista veracruzano -cuenqueño- de gran prestigio nacional por sus investigaciones y sus publicaciones, Ricardo Ravelo Galo, abordó el tema el año pasado durante su estancia en Córdoba, y en nota publicada por el portal de noticias en línea “Al Calor Político” (26/08/2017) expresó “que la falta de convenios de difusión del gobierno estatal puede despertar la sospecha de que exista la intención de ahorcar económicamente a medios de comunicación”.

Y Ravelo, conocedor del tema por su preparación en los asuntos periodísticos, fue más allá cuando señaló “que una democracia como la que el gobernador dice encabezar en Veracruz, no se puede dar ni crecer sino hay una comunicación transparente y clara con los medios”.

La opinión del exintegrante de Proceso señaló que “la falta de convenios lacera a los medios porque está obligado a dar publicidad; al final del día hay un presupuesto destinado para ello que se debe gastar y se tiene que seleccionar en todos los medios a partir de sus tirajes”.

Por lo que se aprecia, ante el nuevo decreto que fue publicado en la Gaceta Oficial del Estado, y en el que se instruye al área de Comunicación Social acordar acciones en materia de comunicación con los medios estatales, nacionales e internacionales, se ha dejado de apostar sólo a la redes sociales, ciertamente válidas pero insuficientes.

Se espera que la nueva disposición de proveer a los medios de comunicación la información oficial que emite el gobierno del estado y generar los instrumentos, tiempos y espacios pertinentes a la difusión y promoción gubernamental, con respeto de la libertad de expresión y de prensa, se haga sin discrecionalidad.

Es decir, que si se hacen contratos de publicidad se atienda al nivel de audiencia de los medios tanto en sus formatos tradicionales como en sus posicionamientos en las nuevas plataformas mediáticas, vamos, que se atienda a sus alcances y se dejen de lado fobias y filias del poder.

Pero que el poder entienda también que el papel de los medios es ser ese enlace histórico entre las esferas gubernamentales y la sociedad.

Porque al negar información cuando se rehusa a tocar un tema que les parece incómodo, no se lo están negando sólo a la prensa, sino a la población que requiere saber y conocer qué opinan sus gobernantes -a los que esta población sostiene- de los temas en boga, los asuntos del día, por más espinosos que éstos sean.

Que se deje de tomar a la información, el derecho a esa información, como una “propiedad privada” que sólo es dispersada cuando el gobernante lo decide y hasta el nivel que él cree conveniente.

Ojalá estos cambios en el flujo de la información oficial traigan aparejada también otra percepción de los medios a los que se ha calificado de “enemigos de Veracruz” por publicar hechos que no gustan a la esfera gubernamental.

Habrá que recordarles la frase celebre del pensador parisino de los tiempos de la IIustración Francesa, Voltaire, cuya idea fundamental es que no existe una verdad absoluta y lo plasma en su brillante máxima: “No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo”.

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