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Doña Alicia Avila de Fernández, una mujer excepcional

Se conmemoran 4 años de su fallecimiento
Doña Alicia Avila de Fernández, una mujer excepcional

Publicado 28 marzo 2018 el 28 de Marzo de 2018

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Por: Rubén Licona Vázquez

Al conmemorarse cuatro años del fallecimiento de Doña Alicia Avila de Fernández, su hijo Max Fernández Avila la recuerda como una mujer de gran sentido filantrópico, y expresó el orgullo de haber recibido un gran ejemplo de ella en el amor por los demás y por su país.

Nació en Coyoacán, en la Ciudad de México el 30 de noviembre de 1920, y fue hija del General Maximino Ávila Camacho, gobernador constitucional del estado de Puebla, a la postre secretario de Comunicaciones del gobierno del Presidente el General Manuel Ávila Camacho de 1940-1946.

Expuso que el deceso de su señora madre ocurrió el 15 de febrero del 2014, cuyo nombre fue Alicia Antonieta Ávila Camacho Richardi de Fernández, luego de una vida fructífera que llegó a los 93 años de edad.

Reiteró que familiares y quienes le conocían le llamaban con todo el respeto y cariño doña Licha, una gran mujer veracruzana pues por sus venas corría sangre veracruzana, pues su abuela materna doña Eufrosina Camacho Bello de Ávila, nació en la ciudad de Altotonga.

Recuerda Max Fernández que por más de 70 años Doña Licha vivió entre los xalapeños. En el año de 1940 contrajo matrimonio con el empresario coatepecano don Justo F. Fernández López (1914-2002). Juntos asentaron su hogar en la antigua hacienda de Las Animas, propiedad de la familia Fernández desde 1919.

Recordó que al lado de su esposo formaron una familia unida, ella siempre al lado del hombre con visión empresarial desde el campo veracruzano con el cultivo del aromático café, en tanto paralelamente combinaba su labor como presidente Junta de Mejoramiento Moral y Cívico de Xalapa, desde donde hizo muchas obras de infraestructura a favor de la ciudad Xalapa, gracias a su excelente relación y amistad con los presidentes de la República Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos, quienes confiaron millones de pesos a favor de Xalapa, en donde la probidad de Don Justo siempre se destacó.

La biografía de doña Alicia Ávila Camacho Ricardi de Fernández es rica como extraordinaria por su vocación de servicio al prójimo, especialmente a los más necesitados; en el más amplio sentido de la vida.

Su hijo hizo énfasis en la gran modestia que caracterizaba a doña Alicia ya que no era muy afecta a que sus acciones se supieran. Destaca su labor en la casa del Niño Xalapeño, como también su preocupación por el arte colonial y religioso en el estado de Veracruz, en donde tuvo grandes iniciativas para conservar dicho patrimonio de los veracruzanos. “La huella del trabajo social de doña Alicia está no sólo en Xalapa sino en el estado y el país”, asentó Max Fernández.

Refiere una anécdota: Al pernoctar en la Hacienda Las Animas Doña Eva Sámano de López Mateos (1910-1984) se dio cuenta de la preocupación de doña Alicia para que los hijos de los trabajadores rurales tuvieran su desayuno. De allí que la esposa del Presidente Adolfo López Mateos instituye los desayunos escolares para los infantes de todo el país.

Fue una testigo fiel de la historia de nuestro país desde el primer sexenio encabezado por Lázaro Cárdenas del Río, amigo muy cercano de su señor padre el General Maximino Avila. Su muerte también representa la pérdida de una gigantesca biblioteca.

Sus restos fueron exhumados en la capilla de Nuestra Señora del Carmen, patrona de la ciudad de Tezuitlán, Puebla, cuna de la estirpe de los Ávila Camacho a finales del siglo XIX. En su amada residencia de la Exhacienda de Las Animas, con aroma de café.

 

 

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