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Washington DC: Un recorrido en bicicleta

Por: Blanca G. Villarello

Publicado 19 febrero 2018 el 19 de Febrero de 2018

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Entre las experiencias más espectaculares que hay para los amantes de los viajes, es un bello día en la capital de nuestro país vecino cuando el sol brilla y la temperatura es templada, lo cual te permite caminar mucho o, como yo lo hice, contribuir con el medio ambiente y disfrutar esta insuperable ciudad en bicicleta. Así que, en octubre del año pasado, decidí irme un par de días a ver cómo me iba, y qué creen… ¡jamás quiero volver a viajar en coche en DC!

Como saben, el Distrito de Columbia (DC), aparte de ser la sede del gobierno estadunidense, es una ciudad llena de cultura, museos, conciertos, ballet, opera y exposiciones, prácticamente todos los días hay algo que hacer para todos los gustos y, así como son de diversificadas sus actividades, así lo son sus barrios. No es lo mismo Georgetown que Adams Morgan o Dupont Circle, así que vestida muy trendy (hasta con botas con tacones), decidí rentar mi ecobici y experimentar esta adorable ciudad de una manera distinta…  ¡Aquí mi aventura!

Adams Morgan, atrás Bukom café.

Para comenzar escogí un hotel muy acogedor y ad hoc en Georgetown, que es la zona más conservadora y la asociada al glamour de la capital de los Estados Unidos, que es uno de mis barrios favoritos de la ciudad, sede de una de las mejores universidades del país, de construcción gótica, con sus características mansiones Georgianas que contrasta con la reciente zona industrial al lado del rio Potomac y, en el cual, cada día, hay más actividades, restaurantes y bares. Georgetown es el lugar ideal para “ver gente”.

Cantante en la calle.

DC es una ciudad “bike friendly”, así que enfrente del hotel renté una por ¡8 usd por día! Ni forma de compararlo con los costos de cualquier tipo de transporte. Así que, con mi mapa en mano (a la antigüita, no waze), comencé mi recorrido. Primeramente me dirigí hacia la Casa Blanca, a donde quería llegar antes que se juntara un tumulto y sacarme la típica Selfie enfrente del balcón de la familia presidencial, ya con mi recuerdito en mi “smartphone”, me fui al lugar que mejores memorias me trae de todas las visitas que he tenido la fortuna de realizar a esta imponente ciudad: al Lincoln Memorial, que recuerda los verdaderos principios sobre los que este país fue fundado, y donde desde lo alto de sus escalinatas puedes ver hasta el otro lado del National Mall, que termina en el Capitolio, solo me faltaba una copita de vino en la mano, para llegar al éxtasis.

Paisaje otoñal de Virginia.

Una vez que me emborraché con esta vista, tomé los caminos centrales del parque para recorrer la “piscina espejo” y deleitarme con el reflejo del Obelisco, y de ahí continuar a una de las áreas museológicas más importantes del mundo, en donde aproveché para hacer una visita cultural y darme una vuelta por la National Gallery y el Museo de Arte Africano. Si ya han visitado antes esta ciudad, pues pueden escoger el tema que más les guste y poder darse un buen baño de cultura, de lo contrario les recomiendo no perderse el Smithsonian, llamado “El Castillo”, y la Galería, mis favoritos, a menos que lleven mucho tiempo para también visitar, el de Historia Natural, el de Historia Americana, el Jardín de las Esculturas Hirshhorn, entre otros.

Desfile de Caballos.

Una vez que terminé con la obligada parte cultural y con el calor apretando un poquito más, decidí que era hora de una recompensa y dirigirme a otra zona que me encanta, a Adams Morgan, pasando por el famoso Dupont Circle, considerado como la zona artística e intelectual de la ciudad, de un estilo muy europeo, cosmopolita y hasta ecléctico, diría yo, y, en donde se encuentran ubicadas una buena cantidad de Embajadas.

Bukom Café.

Lista para mi recompensa llegué a Adams Morgan que es una zona bohemia, de una gran diversidad cultural, con sus coloridos “townhomes” del siglo XIX, donde la calle principal, la 18, está llena de restaurantes de todo tipo; siendo sábado aproveché para hacer una parada en un sports bar, tomarme una cerveza bien fría y una hamburguesa muy americana con todos los toppings, incluido tocino, al cabo que andando en bicicleta pues al menos quemaría algunas calorías. Esta zona es excelente para practicar uno de mis deportes favoritos “bar hopping”. Entre  las insignias de este barrio está el mural de Jean Paul Lautrec que, en el pasado, fue un famoso café.

Mapa de mí recorrido en bici.

Una vez recargadas las pilas seguí mi recorrido, y en pleno centro, me encontré una exhibición de caballos de carrera espectacular y, a unas cuantas cuadras, fuera de una salida de una estación del metro, a un cantante callejero, con la mejor voz que he oído en mucho tiempo, interpretando la famosa canción de Whitney Houston “I Will Always Love You”, por lo que me senté en una barda para escucharlo por un rato.

En eso comenzó el atardecer y aproveché para pararme en el puente que lleva al Arlington Memorial Cemetery (ya en el estado de Virginia), para disfrutar de los colores otoñales que solo ofrecen los lugares que experimentan las 4 estaciones durante el año. Ya cansada, fue tiempo de regresar al hotel para arreglarme y ahora si usar mis pies como medio de transporte para ir a cenar a un restaurante italiano inesperado, en el centro de Georgetown, Filomena, fundado en 1983, donde la decoración te deja con la boca abierta y la comida con el cinturón uno o dos ojos más flojo. Para aquellos que vayan en plan más romántico, les recomiendo un pequeño bistró también en la misma zona de nombre Chez Billy, en donde se come un pato para chuparse los dedos, ¡sin irte a la bancarrota!

Restaurant Filomena.

Y como no me gusta desperdiciar ningún momento, decidí alcanzar a mis amigos locales a un pequeño bar, Bukom Café, que fue el primer restaurante especializado en comida africana en DC, ubicado en Adams Morgan, con excelente música Reggae, en donde bailamos hasta el amanecer.

Pato de Chez Billy.
Pasta con salchichas italianas en Filomena.

Así que, si alguien les dijo que DC es aburrido, no les hagan caso, es uno de los mejores lugares del mundo para combinar la cultura con la diversión, ¡lo que pasa es que los locales lo quieren mantener un secreto para ellos solos!

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