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PARA TI

Publicado 25 febrero 2018 el 25 de Febrero de 2018

por

 

La editora y poeta: Patricia Tejeda, con la escritora Blanca Amezcua.

 

 

Para Ti…

Martha Elsa Durazzo M.

 

Increíble notar el ágil ritmo del denominado tiempo… Nos encaminamos a finalizar el segundo mes del año, ha concluir el invierno…

Presenciamos, leemos o escuchamos acerca del acontecer cotidiano, en los diversos ámbitos: locales, estatales o internacionales… Algunas noticias resultan gratas, muchas injustas otras ingratas…

En nuestra área, la cultura, a nivel estatal, prefiero comentarles otro día; realmente hoy, en especial, el buen ánimo me invade, por motivos personales:  no anexados al quehacer cultural,  y prefiero dejarlos en suspenso.

Hoy, gracias a este espacio que nos brinda EL DICTAMEN, Decano de la Prensa Nacional, te presento, en un oasis de enriquecimiento para el alma a:

 

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MARÍA  BLANCA LUZ AMEZCUA

Originaria de Coatepec, Veracruz. Profra. de INST. Primaria de la Esc. Normal “Enrique C. Rebsamen”. Lic. en Derecho. Universidad Veracruzana. Diplomado en Amparo por el Tribunal de Justicia Federal. Egresada de la Escuela de Esgcritores de Veracruz.  Expresión Oral de la Universidad Central de Veracruz.  Prestó servicio a la sociedad como:  Docente, Juez, Agente del Ministerio Publico, Jefe del Depto. de criminología en la Procuraduría Gral. del Edo., y Subdelegada del Instituto Nacional de Migración.  Cabe mencionar que su labor docente se llevó a cabo en los diferentes niveles educativos: Primaria, Normal, Universidad Pedagógica Veracruzana y Facultad de Derecho.

 

REFLEXIONES

Señor mío Jesucristo,  Dios y

Hombre verdadero,

Quiero decirte que

Avergonzado el sol

Se escondió tras las nubes

Vestidas de gris,

 

Nubarrones que lloraron

Amargadamente,

Al ver la deshonra vil

 

Cuando cruelmente

Aquellos hombres,

Despojaron de tu cuerpo santísimo

Sufrido y lastimado, el vestido ensangrentado

 

Avergonzando tu corazón

Ya quebrándote por la traición

Y el abandono.

 

Aquellos hombres que pretendían

Lograr con ansia diabólica,

La desaparición de tu poder,

Sin llegar a comprender que eres

El envidiado hijo de dios,

Investido de poder

Infinito sobre el universo;

Por los siglos de los siglos

¡Amén!

 

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FANTASÍAS

 

En una población pequeña, pero con mucho movimiento turístico, por su ubicación geográfica, que motivó el cruce de varias carreteras que comunican a diferentes poblaciones intermediarias, para llegar a ciudades importantes, una pareja de amantes, se detuvo a pasar la noche, en un hotelito, ubicada en las afueras de esa población; se instalaron en la habitación que les asignaron y al parecer todo era armonía, cuando de repente, sin consideración, el hombre empezó a golpear a la mujer, quien no hacía nada para defenderse; espantado el mozo del hotel que acostumbraba espiar a las parejas de viajeros, por entre las rendijas formadas por los troncos de cospe mal ensamblados, -que daban al hotel el aspecto de más rusticidad-, quedó petrificado, ¡no podía hacer nada! Por miedo y para no ser descubierto, en su indebida conducta; así estaba cuando oyó que, intempestivamente, la pareja empezó a carcajearse y a besarse con mucha pasión y arrebato; después de ese preámbulo violento terminaron haciendo el amor; al terminar ambos quedaros desfallecidos. Angustiado el jovenzuelo  comenzó a reflexionar una y otra vez, de aquellas escenas que le parecían que no comulgaban entre sí, porque estaban fuera de su lógica… Así que reproducía, mentalmente, la situación más absurda que jamás había visto; ya no podía dormir; a su vida llegó, con brusquedad, la consciencia del bien y del mal; las fantasías del amor que él tenía, fueron rotas; para él la culminación de un momento tan íntimo, tan fusionado espiritualmente, era recorrer un camino lleno de dulzura.

Alterado y molesto se levantó, le pareció que el aroma del campo le desagradaba, violentamente se vistió y caminó rumbo a donde estaban sus animales, que lo esperaban para pastar; se sentía en desarmonía.

 

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LA CITA

 

La mujer iba caminando muy rápido, como angustiada, tratando de llegar a tiempo; su andar era ágil, sereno, veloz, ininterrumpido;  solo pensaba que llegaría tarde a su cita; sus ropas delgadas flotaban al viento, ni siquiera se le veía el ritmo normal que da el caminar; el sol se iba ocultando cada vez más negándose a dar su luz, oscurecía rápidamente y ella tenía que cruzar un parque muy sombrío y húmedo, de árboles altos y frondosos, de calles muy largas con bancas de metal y aisladas una de otra; al atardecer, en la orilla de ese parque, acostumbraban a reunirse unos jóvenes de los barrios circunvecinos; sin introducirse demasiado en por qué sentía esa impotencia escalofriante… Ella sabía de esos grupos y se veía obligada a pasar por donde ellos estaban y esto, también le preocupaba; cuando llegó al parque ya estaba muy oscuro, empezó a sentir un ligero temblor, y caminó más rápido; los jóvenes la vieron de lejos y maliciosamente se hicieron señales entre sí, pero conforme se fue acercando, ellos trataban de verle la cara y no lo lograban, porque un lienzo de gasa le cubría la cabeza, solo se veía un óvalo gris por cara, con dos manchas más negras, como ojos; asustados los muchachos corrieron como pudieron, cayéndose algunos, en tanto otros volteaban a verla aterrorizados; ella se extrañó de ver la conducta de los chicos y le hizo gracia la situación y empezó a reír ruidosamente; fue cuando uno de los jóvenes, en su carrera desesperada, se resbaló y cayó, pegándose mortalmente en la cabeza; la mujer se acercó a auxiliarlo, lo cargó y se lo llevó diciendo:- ¡Uf, creí que llegaba tarde a la cita!

¡Todos lloraron la muerte de su amigo!

 

 

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¡DETENTE TIEMPO!

 

Detente tiempo, que quiero descansar,

De mi búsqueda afanosa que desfalleció

Buscando nuevos horizontes, vuelo y vuelo más,

Alcanzando las alturas que me hacen admirar

Paisajes tan divinos, semblante de mi dios,

Paliativo efímero que provoca agradecer con sonrisa veneal.

¡Detente tiempo!

Compadécete de mi frágil cuerpo,

Que mis alas lastimadas van,

Me parecen rotas y pesadas más.

El final del día, me hace meditar,

Que perfecciono el vuelo, pero…

Ganando una espina más,

En mi débil alma que cansada está.

Contemplo dolorosa mis plumas despeinadas, que trato de limpiar

Y sigan pareciendo brillante terciopelo, del tiempo muy atrás,

Logrando solo el llanto que ha mitigar,

Mi anhelo esperanzado hasta el día final.

 

¡Detente tiempo, compadécete de mí!

- US -