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Campeche, un tesoro escondido

Por: Blanca G Villarello/El Dictamen

Publicado 26 febrero 2018 el 26 de Febrero de 2018

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Por: Blanca G Villarello/El Dictamen

Siempre tuve mucha curiosidad por conocer Campeche, pero por cierta razón desconocida nunca estaba en mis prioridades de viaje, sin embargo, al comenzar a oír que tenía una cocina excelente  y yo siendo una “foodie” proveniente del sector agropecuario, sabía que este estado es un gran productor de pulpo, calamar y camarones de gran calidad que se exportan a lugares de paladares muy exigentes, en lo que se refiere a pescados y mariscos, como son España e Italia, así que  decidí hacer mi maleta y tomar el primer vuelo que encontré a Playa del Carmen.

Campeche tiene una geografía muy variada, ya que tiene mar, del lado del Golfo de México, hace frontera con Tabasco y Yucatán, así como con Belice y Guatemala, por lo cual es de una diversidad ecológica impresionante, Tiene desde maderas finas como la caoba y cedro. Frutos como el mamey, la guanábana, la pitahaya y, una fauna exuberante, conformada por jaguares, pumas, ocelotes, tucanes, venados y muchos más. En algún tiempo fue el gran centro henequenero de México.

Aunque en Ciudad del Carmen no hay hoteles de gran lujo, hay varios confortables como el One o el Fiesta Inn Loft, una vez instalada decidí dirigirme al mercado local para poder constatar lo que el estado tenía que ofrecer y cual sería mi asombro al ver los maravillosos calamares, al lado de coloridos pescados, enormes camarones, jaibas de caparazón suave, y pulpo. Desde que vi la materia prima, supe que la cocina tendría que ser extraordinaria, lo cual constaté a lo largo de mi viaje.

Después del mercado hice un pequeño recorrido cultural para entender más su cocina y su cultura, pero lo que sobresale es la calidez de los campechanos, son gente realmente amistosa, que se salen de su rumbo para orgullosamente enseñarte sus tesoros; así que, me fui a visitar el Centro, la Iglesia del Carmen (patrona de la Ciudad), caminar por el malecón y,  ya una vez con mucho  apetito, me dirigí a mi primera parada gastronómica: El restaurante “La Pigüa” que tiene una sucursal aquí y el establecimiento principal en Cd. Campeche.

La Pigüa es definitivamente a “must”, tiene una cocina mexicana que aprovecha todos los recursos locales. Para abrir boca, ordené unas tostadas de jaiba cuyo caparazón crujiente y el sazón, ¡te obligan a pedir otra orden! Obviamente el pulpo es otro de los platos obligados, por lo que ordené uno a la gallega, así como los calamares al ajillo que se deshacían en la boca y no pude dejar de probar su plato “insignia”, los camarones al coco, que te los sirven dentro de un coco partido a la mitad, con aguacate, con una salsa agridulce que los convierte en inolvidables.

No sé si sepan, pero Campeche es también famoso por su pan y repostería, por lo que era obligado un desayuno en una “Panadería” en donde, sirven unos desayunos mexicanos extraordinarios y platillos típicos de la región, como la cochinita pibil, por lo que no pude resistir las ganas de pedir una orden, que resultó realmente suculenta y después de ésta pues obvio unas “campechanas”, doraditas, crujientes, con un intenso sabor a mantequilla acompañadas de un rico café.

De aquí salí en auto con dirección a Champotón, un pequeño lugar donde el río se une al mar, aquí me hospedé en un hotel perdido en la Costa precioso, el Aak-Bal. Esta pequeña ciudad fue un recinto maya muy importante antes de la llegada de los españoles, de una belleza natural impresionante, aquí encontrarás, el arrecife artificial Xpicob, el Cenote Miguel Colorado, el río, el Faro, pero sobre todo, unas playas espectaculares con sus típicos chiringuitos en donde podrás comer manos de cangrejo moro, campechanas de mariscos y pescado crujiente.

Después de tanta comidera, me tocaba una visita que me impactó. Estoy segura, que pocos de ustedes saben que, Campeche tiene unas zonas arqueológicas mayas impresionantes, de las cuales sobresalen Edzná y Calakmul. La gran ventaja de estas obras de arquitectura precolombina es que son poco conocidas, por lo que hay muy pocos visitantes y, realmente, puedes admirarlas a tu ritmo. ¡Eso sí! Bloqueador de sol y sombrero obligatorios porque el sol cala.

En Edzná la obra más importante es la Pirámide de los 5 pisos, pero existe una serie de construcciones y de incógnitas no resueltas sobre estas obras que parecen construidas por extraterrestres y, tampoco se ha sabido por qué fueron abandonadas por los mayas.

Después de un caluroso día en las ruinas, conduje a la Ciudad de Campeche y al llegar, ¡mis ojos no podían creer lo que veían!! ¿Por qué nadie nos dice que Campeche es así de bello?  Una ciudad colonial muy europea, ya que a parte de los españoles pasaron por aquí los franceses y los ingleses y los PIRATAS!!! Por lo que desde el siglo XVII la ciudad comenzó la construcción de su muralla y de sus fuertes para protegerse de las invasiones, es la única ciudad amurallada en nuestro país.

Lo mejor que puedes hacer en la Capital de Campeche es caminar por sus coloridas calles, su muralla y sus fuertes. En sus callecitas encontrarás una colección de barecitos y restaurantes que al atardecer sacan sillas y mesas a la calle en donde se arma un ambiente muy agradable, con un aire de sofisticación.

Para comer aquí, definitivamente les recomiendo “Marganzo”, que es un restaurant a la altura de los mejores de pescados y mariscos del mundo, donde no te puedes perder el famosísimo “Queso de Bola (probablemente herencia de los piratas) relleno”, el pan de cazón, el chile relleno de cazón, las patas frescas de cangrejo moro y la sopa de chaya.

La historia que más me intrigó de este viaje fue la de los ¡PIRATAS! Los primeros en llegar a Campeche fueron los franceses y de ahí pasaron por aquí otros tan famosos como Joe Hawkins, Francis Drake, Henry Morgan, siendo el peor de ellos Laurens de Graaf que, además de saquear la ciudad, la quemó y mató a más de un tercio de la población.

Al terminar esta espectacular visita, ya muy cansada pero muy feliz y muy bien comida, tomé el avión de regreso, feliz con mi sobrero de jipijapa, ¡un recuerdo maravilloso de este viaje y excelente regalo para mis amigos!. Y más que lista para regresar muy pronto!

- US -