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Mera retórico y guayabazos

Lic. Guillermo Ingram
CI aniversario de la promulgación de nuestra Constitución Política de 1917.

Publicado 08 febrero 2018 el 08 de Febrero de 2018

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En la “calumnia” del martes seis les decía sobre el incumplimiento de las normas jurídicas, principalmente por quienes tienen el deber, no solo de cumplirlas con integridad, sino además, supervisar el cumplimiento de las mismas ¡Y son los primeros en olvidar en ambos sentidos el precepto! O sea ¡Son los primeros en no cumplir la ley! Al final hice un comentario sobre el discurso del Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la conmemoración del CI aniversario de la promulgación de nuestra Constitución Política de 1917, allá en la ciudad de Querétaro, donde expresó, entre otras cosas, qué: “No es sólo un compromiso de la autoridad hacer bien las cosas que conforme a la Constitución y las leyes le competen, también los ciudadanos debemos estar conscientes de que cumplir con la ley, con nuestros deberes, favorece la paz social”.

ES UN CIUDADANO VIVIENDO EN EL MÉXICO PRIVILEGIADO

Él se incluye como ciudadano y no me cabe la menor duda de que lo es, pero ¿Qué clase de ciudadano? Uno de primerísima calidad, que gracias a los ingresos que tiene como ministro de la SCJN, que le pagan hasta por respirar, pues si la información oficial no falla, el señor ministro gana la friolera de 651,241 pesos mensuales, esto sin considerar otros apoyos, como chofer, automóvil, personal auxiliar, gasolina y viáticos en general, seguro médico, pues el IMSS o el ISSSTE ¡Ni de chiste! Por lo que ¡Cualquier mexicano con tal ingreso y nivel, no es ningún ciudadano cualquiera!

¿CÓMO COMBATE UN CIUDADANO COMÚN LA CORRUPCIÓN?

¿Por qué hago esta observación? Porque alguien con el conocimiento que él tiene del derecho, con su posición y puesto, además de sus relaciones sociales, puede cumplir fehacientemente con sus obligaciones, ¡todas!, pero, digamos, un obrero, un campesino o una vendedora ambulante ¡Una “María!” ¿Cómo van a cumplir con una norma jurídica, por ejemplo, de Hacienda?, en donde se requiere incluso una computadora para estar dado de alta en Hacienda y poder así dar facturas electrónicas a sus compradores (en el caso de la “María”) y de sus ingresos en el caso del obrero y del campesino, cuando lo que quisiera el obrero, el campesino o la “María”, es tener cuando menos la mitad de lo que cuesta una computadora para llevar más dinero a su casa para la sobrevivencia de su familia. Y con seguridad no saben ni lo que es una computadora.

¿A que está obligado un ciudadano común como los ejemplos que expongo? ¡A entrar a ese mar de corrupción propiciado por el mismo sistema en que vivimos en México!

Incluso, acudir al sistema de procuración de justicia en todas sus instancias en México ¡Todo ciudadano común sabe lo que eso es, una corrupción tan sólida que se puede cortar con cuchillo! ¿Cómo enfrentar esta corrupción institucionalizada un ciudadano sin tener que “cooperar”? Eso es lo que la ciudadanía espera como respuesta de altos funcionarios como el Pte, de la SCJN y no una pieza de retórica.

OTRA PERLA

Ahí tenemos el sistema penitenciario del país, que dicho sea de paso, ningún sistema carcelario en el mundo se encuentra exento de corrupción, pero, vamos a quedarnos con el de México ¿Qué hace un interno en una cárcel mexicana? ¡Entrarle a la corrupción ahí prevaleciente! ¿O acaso cree el ciudadano Presidente de la SCJN que un simple mortal atrapado en esa cosa llamado sistema judicial mexicano y en el fresco bote se atreverá a denunciar, por ejemplo, al Director del penal donde esté “internado” por la corrupción ahí prevaleciente? ¡Jesús del huerto! Al otro día aparece suicidado ¿Qué hace entonces? ¡Callar y entrarle a Belén bailando para poder sobrevivir!

SI MÉXICO ES LA DORADA BUROCRACIA ¡MUY BIEN POR LAS REFORMAS!

Así los ciudadanos más corrientes que comunes, que ya no sentimos lo duro, sino lo tupido, por ejemplo, con la “Reforma Energética” y agreguemos la “Fiscal” ¿Cuál legislador nos va hacer caso para echarlas abajo?, cuando que fueron los actuales legisladores los que levantaron el dedo para aprobar esas aberraciones que tienen postrada a la nación entera. Y el mismo Presidente y su equipo de trabajo se ufanan en decir que ha sido lo mejor que le pudo pasar a México, lo cual sería creíble si el salario mínimo estuviera en unos quinientos pesos diarios, la gasolina en unos ocho pesos el litro, sobre todo el diésel, energético con el que se transporta y mueve todo en México, y los empleados profesionales estuviesen ganando como mínimo unos cien mil pesos mensuales. Entonces y solo entonces el discurso del Ministro Presidente tendría sentido, pero, en tanto el pueblo llano de México esté más aplastado cada día por esta inflación, tan incomprensible como la “guerra contra el narco”, en donde el pueblo es el que “coopera” con los muertos, la corrupción es propiciada entonces por esas reformas que ni el Legislativo supo atajar y mucho menos la SCJN quiso tampoco ver cuando se presentaron las inconformidades y amparos del caso.

Por lo tanto, no es el ciudadano común el que le toca combatir esa inobservancia a la ley, citada por el Ministro Presidente, sino a la Dorada Burocracia de la que él forma parte destacada.

Y, de acuerdo con el decir del Ministro Presidente ¿Cómo le hace un indígena mexicano (que al igual que sus ancestros desde hace 500 años) para que le reivindiquen sus derechos a una vida libre, digna y de primera, como en la que vive toda la Dorada Burocracia en México?

ADEMÁS DE INJUSTO ES UNA GROSERÍA

¿No se podría considerar “corrupción” a esa grosería que un alto funcionario gane más allá de lo decoroso,  y un mexicano de huarache u overol tengan que mendigar por tortilla y una cocacolota para sobrevivir ellos y su familia?

 

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