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La “gyg economy” amenaza las conquistas sociales

De la mano de las nuevas tecnologías

Publicado 25 febrero 2018 el 25 de Febrero de 2018

por

Dr. Armando Rojano Uscanga

De la mano de las nuevas tecnologías, empresas como Uber, Deliveroo y Amazon retan a las conquistas sociales del siglo XX, como plataformas que ofrecen empleo de mala calidad, al grado de que ya se siente una involución en las conquistas sociales del siglo XX. La clave reside en que el diseño de estos mercados genera una cierta tendencia natural a la aglomeración de poder. Y no solo en el caso de las plataformas digitales tipo gig economy, como llaman a esa situación laboral en la que seremos contratados para trabajos esporádicos en los que aportaremos todo lo necesario para la actividad. Las plataformas digitales son mercados llamados duales, donde la propia web, o plataforma, conecta a dos grupos de personas o empresas. Por un lado, están los clientes. Estos son, por ejemplo, aquellos que desean trasladarse dentro de una ciudad mediante el uso de un taxi de Uber. Tanto el taxista, el ciclista o el hotel tienen mucho más que perder que los clientes en el caso en el que sus servicios no estén disponibles a través de la plataforma.

En la gig economy (economía de los pequeños encargos”) llaman al trabajador para realizar un servicio, pone su conocimiento, su mano de obra, su coche (en el caso de Uber) y los medios precisos, cobra, da un porcentaje a la empresa mediadora y se va a esperar al siguiente “cliente”. Uber es un buen ejemplo: es una compañía que opera en el sector del transporte de viajeros pero no pone nada: no tiene automóviles, no contrata conductores, no busca los clientes. Es una aplicación que pone en contacto a unos y otros, y que provee servicios puntuales de profesionales no cualificados y no sometidos a ninguna regulación.

Un mayor poder de mercado facilita a las plataformas imponer condiciones onerosas en la realización de los servicios. Y no solo en plataformas con contratación de servicios no cualificados. Plataformas de contratación de tareas cualificadas suelen monitorizar al trabajador durante la realización de sus tareas, lo que puede ser sumamente criticable. La situación en otras plataformas suele ser incluso más onerosa, como la realización de las tareas sin horarios fijados, disponibilidad inmediata (on demand), etcétera.

Pero no solo son las condiciones “laborales” o de prestación de servicios. El poder de mercado se traduce en peores condiciones laborales, concretamente en menores salarios para los trabajadores. Es más, si bien los salarios pagados en empresas grandes suelen ser también mayores, el premio asociado al tamaño de la empresa en que se trabaja está cayendo desde hace algunas décadas en Estados Unidos. Una posible explicación vendría, de nuevo, por el aumento del poder de mercado de las grandes corporaciones. En este sentido, la tendencia natural a la concentración del poder puede traducirse en peores condiciones laborales para sus “oferentes” así como menores pagos (salarios). Será necesario emprender un proceso minucioso de análisis sobre si las plataformas se han constituido o no como oligopolios o monopolios y, en su caso, dictaminar las regulaciones pertinentes para ampliar la competencia.

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