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Deuda y duda hacen caer las bolsas

México perdió ayer: Bolsa 2.25 %, peso 5 centavos y Cetes 11 décimas

Publicado 07 febrero 2018 el 07 de Febrero de 2018

por

Dedicado a mis alumnos de la UV que inician el estudio de las Finanzas

Dr. Armando Rojano Uscanga

El lunes 5 de febrero de 2018, afortunadamente fue un día feriado en México, pues su Bolsa de Valores hubiera sido arrastrada por la caída de Wall Street, a causa de la deuda, pues el bono americano (2,83%) supera a la rentabilidad variable de un índice como el S&P 500, que otorga un dividendo del 1,9%. Los elevados retornos en un activo con escaso riesgo como la deuda atraen inversores conservadores, lo que obstaculiza la inversión en Bolsa. Y si las primeras palabras del nuevo presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, apuntan a que el organismo seguirá subiendo las tasas, todo estaba preparado para la tormenta perfecta.

El mercado bursátil pasó de un buen enero con el mejor arranque desde 1999 a un mal febrero, del escenario goldilocks (economía creciendo de manera sincronizada en el equilibrio perfecto de estabilidad y creación de empleo) al flash crash, por un temor a que la inflación regrese con fuerza obligando a los bancos centrales a endurecer su política monetaria.

La caída viene de una confluencia de factores, que van de las preocupaciones por aumentos en las tasas de interés de la Reserva Federal a las altas valoraciones del mercado y grandes posiciones contra la volatilidad que desencadenaron una espiral bajista. El rendimiento de los bonos del Tesoro no subió como se esperaba porque no había inflación estaba ausente (escenario goldilocks, crecimiento sostenido sin presión de precios), por lo que los tipos podían mantenerse a la baja. Eso hacía subir la renta variable y los grandes inversores comenzaron a deshacerse de deuda soberana el mes pasado, los tipos del bono estadounidense a diez años han batido con fuerza los 2,6% y a apuntar al 3%. Eso trajo en la renta variable. El aumento de rentabilidad implica salida de dinero de la renta variable a la fija y un castigo a las empresas más endeudadas por el alza real de los tipos de interés.

Si a esto unimos la revisión del TLCAN, la reforma fiscal de Donald Trump y el cambio del Presidente del Banco Central de Estados Unidos (Fed) aumentan más las dudas sobre la política monetaria. Cómo lo dijimos un día antes, Janet Yellen debe estar disfrutando su despido.

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