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Don Roberto Matosas impartirá plática llamada: “El talento de los adolescentes”

Será gratuita y abierta para el público en general; sábado 10 de marzo en la Biblioteca de la USBI, Mocambo.
Foto El Dictamen.

Publicado 27 febrero 2018 el 27 de Febrero de 2018

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El próximo sábado 10 de marzo se llevará a cabo en la Biblioteca USBI, Mocambo, un plática que impartirá por Dom Roberto Matosas, misma que será dirigida para adolescentes, concretamente sobre el “Talento”, capacidad que todos poseemos y que es uno de los mayores entrenamientos y desarrollo que se está buscando a nivel global.

“Personalmente me ha interesado mucho este ciclo porque el talento es un tema- poco común- en el que tenemos escasa información y nos despierta el interés por saber más.

La idea es que sea un ciclo de tres pláticas, por el momento el lugar será la Biblioteca de la USBI, Mocambo, a las 10 de la mañana y con acceso gratuito a todas las personas.
“Hace un mes atrás impartí esta plática y a ella concurrieron tres directoras de escuelas y varios adolecentes. Las directoras me expresaron su interés en que esta información se pudiera dar a conocer a más alumnos en los centros que ellas dirigen, de ahí que lo he considerado oportuno para llevarla ahora a cabo con adolescentes y también con todas las personas que quieran asistir. Surge por varios motivos. Después de siglos de considerar que la cabeza del adolescente no funciona bien, empezamos a darnos cuenta de que la adolescencia es una época brillante. Unicef ha advertido de que los progresos de la infancia pueden ser anulados por una adolescencia fracasada, ha mostrado que es en la adolescencia donde se determina el tránsito entre generaciones, y que hay que invertir más en ella para cuidar el futuro, dijo Don Roberto.
La adolescencia es una época muy complicada, hay indisciplinas y temas complicado por ello “esta es una de las razones. Padres, madres y personas mayores la relacionan con promiscuidad, nocturnidad, malas relaciones familiares, drogodependencia, conductas antisociales. ¡Qué reputación! Para colmo de males, casi siempre que los adolescentes aparecen en los medios de comunicación es en relación con alguna situación problemática”.

¿La información que usted brindará, con qué aspectos estará relacionada?
“He tenido en cuenta varias razones para hablar sobre el talento:
·Hay una actitud cínica ante los valores y las metas morales
·Una actitud derrotista ante la vida.
·Una falta de esperanza en el futuro.
·Pérdida de valentía.
·Desconfianza hacia los demás y hacia sí mismo.
·Sobretodo falta de propósito, compromiso, dedicación, en una palabra un fracaso del espíritu.

¿Y qué es el talento?
“Tener talento no significa que el niño o joven son superdotados, o con altas capacidades. El talento es un modo de actuar. Es inteligencia en acción, inteligencia triunfante. Más ampliamente: talento es capacidad por compromiso en el contexto adecuado. Una persona con altas capacidades puede no desarrollar su talento. El tema central es aumentar las capacidades – en sus dos dimensiones: aptitud y actitud- las fortalezas, y que cada uno ponga en valor lo que quiere, puede y sabe hacer”.

¿Siempre hemos creído que con talento se nace, no?.
“La polémica entre herencia y educación es muy antigua. Es evidente que los niños nacen distintos, con características diferentes. Pero según la opinión científica más ampliamente aceptada, la inteligencia depende de partes iguales de la herencia y de la educación. No todos nacen igualmente dotados, pero lo importante es que desarrollen al máximo sus capacidades.
Por lo tanto, si el talento es inteligencia triunfante, nuestro gran poder es aprender a usarla bien. Para qué? Para dirigir bien el comportamiento, seleccionar la metas adecuadas, regular las emociones y buscar información para llevar todo esto a la práctica”.

¿Qué espera conseguir con este tipo de pláticas informativas?.
“Reflexión, pensar que el mundo ha adquirido una complejidad que necesitamos enfrentar con otro tipo de recursos, más afinados, más preparados, y que los adolescentes pueden desarrollar si les aportamos elementos diferentes a los que normalmente ellos están expuestos.
Por ejemplo, ¿para qué realidad debemos educar? ¿Para el presente? ¿Para un futuro previsible? ¿Para un futuro deseable?

¿Para qué realidad debemos educar?
“Necesitamos un talento flexible, capaz de aprender continuamente, que pueda aprovechar las innovaciones sin sentirse angustiado por ellas.
Necesitamos fomentar talentos personales muy maduros, para vivir en un mundo en red cada vez más absorbente y intrusivo.
Por todo esto buscamos que los jóvenes- y adultos- conozcan más las características del mundo actual, se informen, abran su mente, vean las oportunidades y la realidad de otra manera ya que hay que conocer para prever y hay que prever para actuar”.

Gráfica Don Roberto Matosas.

Adolescentes: la hora del Talento!

El talento no es la causa de nada, sino el resultado. No crea un proceso, sino que es creado por un proceso. David Shenk, “El Genio que todos llevamos dentro”.
La plática de los próximos tres sábados de marzo que impartiré, es un primer intento en Veracruz para fomentar el talento joven, con la que se pretende “dar respuesta al desafío de un mundo que cambia a una velocidad vertiginosa y en el que la actual generación de jóvenes juega cada vez más un papel determinante”. Nuestra inquietud coincide con un vigoroso movimiento educativo que quiere llamar la atención sobre la necesidad de fomentar el talento adolescente.

Hasta ahora trabajábamos con la idea de que la infancia es la edad de oro del aprendizaje, pero la adolescencia es igualmente importante.

Difundir este movimiento es importante, porque seguimos transmitiendo un modelo de adolescencia falso, que considera esa edad como un periodo de transición conflictivo y temible. La adolescencia tiene mala prensa. Abundan libros apocalípticos del estilo de “¡Socorro! ¡Tengo un hijo adolescente!”, “Mi adolescente me vuelve loco”, “Esos adolescentes que nos dan miedo”. Se considera que la crisis es inevitable. Sin embargo, los estudios más solventes nos dicen que las cosas no son así, pero que acabarán por serlo, si lo continuamos repitiendo. Los adultos, perezosos o asustados, estamos provocando el mismo fenómeno que tememos. Lo malo es que con ello debilitamos nuestra capacidad educadora y cerramos las posibilidades vitales de los adolescentes. Como señalan muchos expertos, los estamos infantilizando.

El desconocido mundo adolescente

Las noticias que recibimos de la neurología y de la nueva psicología evolutiva nos exigen ir en otra dirección. Hasta ahora trabajábamos con la idea de que la infancia es la edad de oro del aprendizaje. Ahora sabemos que la adolescencia es la segunda edad de oro. En esta etapa  se rediseña por completo el cerebro. Se hace más eficiente, más rápido, más integrado. Es cuando se fortalecen las destrezas, y se instalan las aficiones.

Por ello, podemos considerarla la etapa de las “grandes posibilidades”, en las que la “inteligencia se transforma en talento”. ¿Por qué? El talento es la inteligencia en acción: la capacidad de tomar decisiones, proponerse buenas metas, y movilizar la información, gestionar las emociones, y ejercitar las fortalezas de la acción (la tenacidad, el ánimo, la tolerancia al fracaso) necesarias para alcanzarlas. No basta con tener altas capacidades, es preciso “aprender a usarlas bien”. Eso es el talento.
No podemos seguir desaprovechando esta oportunidad. Conocemos adolescentes que nos están demostrando su iniciativa, grandes resultados y una capacidad que todos pueden manifestar de existir un desarrollo adecuado. Alyssa Carson, una adolescente que podría ser la primera persona en la historia que pisará Marte en 2033; Jordan Casey, joven irlandés que con tan solo 14 años es el consejero ejecutivo más joven de Europa con más de tres empresas ya creadas; Mohammed Barry, considerado el joven más influyente de África por la revista Huffington Post; Luis Iván Cuende, reconocido como el mejor hacker Europeo menor de 20 años, o Katia Gómez, una de las emprendedoras sociales más importantes en toda Latinoamérica.

Ha escrito el profesor José Antonio Marina: “Tenemos miedo a exigirles, a espolearles, a ponerles retos, a confiar en ellos. Dos años atrás, en el Congreso de Mentes Brillantes, coincidí con Laura Dekker, que a los catorce años decidió dar la vuelta al mundo a vela, en solitario. Podrá decirse que estos son casos excepcionales. Sin duda, pero en El talento de los adolescentes (Ariel) recogí casos admirables y menos espectaculares: adolescentes que han sacado adelante sus familias, que colaboran con ONG, que inician humildes y espléndidos proyectos, que adoptan una actitud activa y creadora ante la realidad. Mientras tanto, a nosotros nos da vergüenza incitar a nuestros adolescentes a la excelencia. Al final, hablamos de ellos con motivo del botellón, de los selfies, del bullying o de las gamberradas. Les estamos intoxicando de comodidad, cuando ellos necesitan que les hablemos de la posibilidad de una vida noble.

Saint Exupéry escribió: “Para que construyan un barco, no basta con ordenárselo, no basta con pagarles. Hay que despertar en ellos la pasión por navegar”. Pues de eso se trata. Necesitamos revisar el paradigma antiguo de los adolescentes, corregir, aportar y ver cómo podemos hacer que el Nuevo paradigma pueda crear, inspirar y hacer que la adolescencia sea la época donde los jóvenes le dan forma a su vida, donde la toman en sus manos. Y esto es posible si no les empujemos escaleras abajo y luego nos escandalizemos porque se han caído. Una vez más, nuestro país puede quedarse atrasado, quejándonos de lo difícil que es educar a un adolescente. Víctimas del confort que produce la cultura de la queja. Con miedo a exigirles, a espolearles, a ponerles retos, a confiar en ellos.

Por ello me parece tan importante difundir el Nuevo paradigma de la adolescencia, dar a conocer los métodos que funcionan. Eso me ha animado a organizar una serie de tras pláticas para despertar la iniciativa, entrenar los recursos y las fortalezas de jóvenes desde los 13 años hasta veintitantos. “Cómo desarrollar el talento adolescente”. Están ustedes invitados. Cómo podemos, juntos, mejorar el futuro de nuestra gente joven.

 

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