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Nueva tecnología permite ‘chatear con los muertos’

La posibilidad de interactuar digitalmente con alguien fallecido ya no es ciencia ficción. ¿Cual será la ética de 'devolver a la vida' a los difuntos?
Foto: Agencias

Publicado 23 febrero 2018 el 23 de Febrero de 2018

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La funeraria sueca Fenix busca voluntarios para un proyecto que permitirá a las familias ‘comunicarse con los muertos’ con la ayuda de inteligencia artificial. De este modo, esa compañía pretende desarrollar copias digitales de los difuntos mediante bots conversacionales, unos programas informáticos que ofrecen respuestas automáticas y simulan mantener una conversación con una persona, informa Dagen.

Charlotte Runius, representante de la firma, explica que uno de sus bots ya responde a preguntas simples que realizan sus clientes sobre el procedimiento funerario. El paso siguiente será captar la personalidad de los difuntos para que sus parientes afronten la etapa de luto de manera diferente.

“Podrían tener conversaciones sencillas”, aunque “no sería posible preguntarle sobre una nueva película, porque el bot no puede crear nada nuevo”, explica Runius.

Ciencia ficción hecha realidad

La posibilidad de interactuar con alguien fallecido en el ámbito digital ya no es ciencia ficción: existe una tecnología mucho más avanzada que la de la funeraria sueca y evoluciona con rapidez. De hecho, algunos investigadores predicen que será viabilidad dentro de una década, informa el portal Quartz.

Hossein Rahnama, de la Universidad Ryerson (Canadá), trabaja desde hace tiempo en la ‘eternidad aumentada’, que consiste en la elaboración de bots de chat a partir de datos personales que funcionan con inteligencia artificial. Sus programas se basan en el archivo digital que deja una persona cuando fallece: correos electrónicos, textos, tuits, etc.

Este especialista sube los datos a redes neuronales artificiales que funcionan como un cerebro, ya que entienden los patrones del lenguaje y procesan nueva información. Gracias a su capacidad para ‘pensar’ por sí mismas, “el ser digital de la persona evoluciona después de que su ser físico haya muerto”.

De esta forma, un bot de eternidad aumentada se mantendría al tanto de la actualidad, desarrollaría nuevas opiniones y se convertirá en un ente basado en una persona real, en lugar de un facsímil de cómo era cuando murió.

Chateando con fantasmas

En 2016, la cofundadora de la empresa rusa Luka, Evguenia Kuyda, lanzó la aplicación Replika para interactuar con su mejor amigo, Román Mazurenko, quien había fallecido en un accidente automovilístico el año anterior. Su objetivo era crear un memorial en forma de bot conversacional para que pudiera hablar con su amigo quien quisiera.

Esas soluciones son buenas para imitar patrones de expresión, pero no tanto para representar a sujeros reales. “Es más como la sombra de una persona”, debido a que “en esta etapa, es similar a cuando hablamos con Dios o imaginamos que charlamos con alguien que hemos perdido, incluso con un terapeuta”, asegura Kuyda.

La realidad de la muerte

En un episodio de la serie de televisión ‘Black Mirror’, una mujer recopila el rastro digital de su prometido fallecido —mensajes, correos electrónicos, fotografías y grabaciones de voz— para reconstituirlo primero en un bot de chat y, finalmente, en un androide.

La narrativa de ese capítulo sugiere que tratar de preservar a nuestros seres queridos de un modo antinatural tiene repercusiones dolorosas y plantea el dilema ético respecto a un servicio que interferiría con nuestra capacidad para procesar la realidad ante una pérdida dolorosa.

Ilusión de que nos escuchan

Estos avances tecnológicos ofrecen copias cada vez más precisas de nuestros seres queridos fallecidos. Sin embargo, su cualidad más importante podría no ser la posibilidad de simular qué dirían, sino su capacidad para ofrecernos la ilusión de que nos escuchan. “No se trata de lo que oímos, sino de lo que decimos”, subraya Evguenia Kuyda.

De esa manera, estos bots pueden proporcionar un espacio para que los afligidos expresen pensamientos y sentimientos sobre sus seres queridos, tanto en privado como dentro de sus comunidades. Con el tiempo, podría ayudar a normalizar las conversaciones sobre la muerte y reducir la intensidad del dolor.

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