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¿Qué sacrifica un soldado para servir a México? (+VIDEO)

Hombres como mujeres militares, entrenados para servir a su país, deben dejar atrás muchas cosas, incluso la familia.
Foto: Alina Krauss

Publicado 19 febrero 2018 el 19 de Febrero de 2018

por

Flor de Jesús Meza Cano 
Ser soldado es causa de orgullo y de satisfacción, pero sobre todo de vocación; y sin ella, la persona que decide servir a la patria, no llegará muy lejos.

En la conmemoración del “Día del Ejército Mexicano”, que se celebra cada 19 de febrero, EL DICTAMEN, se une a esta celebración y da voz, a los soldados, que son considerados “héroes anónimos”, porque siempre están dispuestos a entregar todo por la soberanía.

Muchos son padres y madres de familia, hijos e hijas, es decir, son personas normales que forman parte de una familia, que siempre está a la espera de su regreso a casa.
Es por ello que expresamos nuestra solidaridad con los familiares de todos aquellos militares, que han abrazado generosamente esta vocación y que en el cumplimiento de la misma, han perdido la vida.

“SER SOLDADO ES PARA TODA LA VIDA; ES UNA VOCACIÓN DE SERVICIO”: SHIRLEY RUBÍ MENESES LUGO
A la pregunta ¿Alguna vez has pensado dejar de ser soldado? Shirley Rubí Meneses Lugo, Subteniente de Zapadores, respondió “No, nunca me ha pasado por la cabeza”.

Desde muy pequeña Shirley Rubí Meneses Lugo, Subteniente de Zapadores, definió su futuro, sólo faltaba esperar cumplir los 18 años, para ingresar al Ejército Mexicano.
El plazo se cumplió y desde entonces, forma parte de las 70 mujeres militares que conforman el Campo Militar Número 26 B de La Boticaria Veracruz.

“Porque desde pequeña me llamaba mucho la atención que el personal deja de un lado su vida, para dedicarse a apoyar a la sociedad civil y a su país, a mí me motivó que cuando iba a la preparatoria nos llevaron a una visita al Colegio Militar y ver los desfile por el bicentenario, donde realizaron una expo y esa fue mi motivación, pero no tenía aún la edad para ingresar, tenía 16 años y hasta los 18 años, participé para ingresar a un plantel militar”, comentó.

Shirley Rubí Meneses Lugo, Subteniente de Zapadores.
Foto: Alina Krauss

Originaria de Pachuca, Shirley Rubí, con 4 años de servicio, no se arrepiente de su decisión y a pesar de lo difícil que representa portar el uniforme militar, lo hace con orgullo.

La experiencia más dura, que no se compara con la disciplina militar y los entrenamientos, es sin duda, dejar atrás a la familia, sobre todo cuando estás acostumbrada al amor de casa.
Es duro ser soltera y partir sola a un destino desconocido y con gente desconocida.

¿Cómo mujer, qué es lo más difícil de ser un miembro del Ejército Mexicano? Respondió “Lo más difícil es dejar a tu familia, porque estás acostumbrado a que tienes el amor familiar y das un paso muy drástico al irte y llegar a un lugar donde estás solo y debes de acoplarte rápido y eso si es algo desgastante”, comentó.

Dejó en claro que ser soldado es para toda la vida, no se permite flaquear, si lo haces es porque nunca se tuvo la vocación, que es indispensable para portar el uniforme.

“Debes tener vocación, que te guste la disciplina, que tú sabes que debes de cumplir tu trabajo, a pesar de que sean días festivos, navidad y demás, saber que no vas a poder disfrutar a tu familia, porque tu trabajo implica ayudar al país, aunque dejes un poco de lado a tu familia”, comentó.

Foto: Alina Krauss

Agregó que tanto hombres como mujeres militares, entrenados para servir a su país, deben dejar atrás muchas cosas, incluso la familia.

“Tienes que tener la mentalidad que si quieres servir a tu país y desarrollarse laboralmente, tienen que dejar o reprimir un poco la diversión o la familia”, comentó.

Concluyó que aún son pocas las mujeres militares, sin embargo el Ejército Mexicano, ha recibido con respeto al personal femenino y hay mucha oportunidad de crecimiento.

“En el Colegio Militar somos muy pocas mujeres, todavía el ejército se está involucrando en el ámbito del personal femenino, sin embargo nos han recibido con respeto, ellos nos impulsan, porque tenemos las mismas capacidades y por lo tanto no nos limitamos, si hay crecimiento”, comentó.

Pero pese a las adversidades, como estar alejada de la familia, se levanta cada día con un orgullo y honor de pertenecer al Ejército Mexicano.

Arturo Carrisosa Zamora, Subteniente de Zapadores. Foto: Alina Krauss

“ES UN ORGULLO SERVIR A MÉXICO”: ARTURO CARRISOSA ZAMORA
Inspirado por un sueño de niñez y ese sentimiento de amor patrio que le aprendió a su padre, quien también perteneció a las Fuerzas Armadas, el Subteniente de Zapadores, Arturo Carrisosa Zamora, perteneciente a la Sexta Compañía de Mantenimiento de la Sexta Región Militar, se dijo orgulloso de servir a México.

“Todo empieza desde que yo era pequeño, mi papá también perteneció a las fuerzas armadas y de ahí empieza a nacer las ganas de igualar a mi padre y eso me llevó a enlistarme al Ejército Mexicano, lo decidí a los 18 años, me nació más el orgullo y la satisfacción de pertenecer aquí”, comentó.

Desde las cinco de la mañana, el Subteniente de Zapadores, Arturo Carrisosa Zamora, se pone de pie para iniciar la jornada, antes asearse físicamente y estar puntual al pasar lista de diana y posteriormente, recibir las órdenes de las acciones a desempeñar.

Hay hora de entrada, pero no de salida y por ello debe de haber disciplina, lealtad y vocación, debido a que “no cualquiera es soldado”.

Con 10 años de servicio, el sentido humanitario del Ejército Mexicano, ha sido su mejor escuela.

Foto: Alina Krauss

“La humanidad es el sentimiento que más me mueve en lo personal, porque lo más humano es apoyar a los demás, en este caso a mi país y su población y estando en las fuerzas armadas, lo he podido hacer”, comentó.

Todos coinciden, alejarse de la familia, ha sido lo más difícil.

“Lo más difícil es alejarse de la familia, nuestro trabajo exige tiempo, esfuerzo, dedicación, todo vale la pena y tiene un sacrificio y lo más difícil es estar lejos de ellos”, comentó.
Aún es soltero y por el momento su meta es servir a México, “para que mi familia esté orgullosa de mí, ser un buen soldado”.

Una de sus grandes satisfacciones es ver la respuesta de la gente, antes el soldado inspiraba miedo y ahora se ha tenido un mejor acercamiento con la sociedad y hasta bendiciones reciben a su paso.

“Se ve una gran diferencia en el trato de personas hacia nosotros, antes el soldado era visto como muy estricto y enojón, se dan cuenta que somos seres humanos con sentimientos y se nota la calidez, es lo más bonito de experimentar, cuando pasa un niño y te saluda, te ve como héroe, señoras te dicen que Dios los bendiga y que les vaya bien, se siente muy bonito porque uno nunca sabe qué pasará en el trabajo”, comentó.

Arturo Carrisosa Zamora, asegura que nunca ha pensado en dejar el Ejército Mexicano, ni siquiera en las épocas difíciles.
“En lo personal nunca me ha llegado eso a la mente, decir estoy cansado, al contrario deseo seguir sirviendo al Ejército más tiempo”, comentó.

Foto: Alina Krauss

EL EJÉRCITO MEXICANO, UN ORGULLO PARA TODOS
El 19 de febrero de 1913, tras el asesinato de Francisco I. Madero, Venustiano Carranza que encabezó la Revolución mexicana, presentó el Plan de Guadalupe en el que se fijó por decreto la creación del Ejército Constitucionalista. De él, años más tarde, surgió el Ejército Mexicano.
La Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana, establece que las fuerzas armadas son instituciones permanentes con las misiones generales siguientes:
1.- Defender la independencia, integridad y soberanía de la nación.
2.- Garantizar la seguridad interior.
3.- Auxiliar a la población civil, en caso de necesidades públicas.

4.- Realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país.
5.- En caso de desastre, mantener el orden, prestar auxilio a las personas y sus bienes y la reconstrucción de las zonas afectadas.

Capitán Sabino Espitia Broca.
Foto: Alina Krauss

PLAN DN-III E; UN ORGULLO NACIONAL
El Capitán Sabino Espitia Broca, dijo a EL DICTAMEN, que la Secretaría de la Defensa Nacional, estableció el Plan de Auxilio a la Población Civil en Casos de Desastre, denominado PLAN DN-III-E.
Fue creado el 18 de septiembre de 1965 e implementado por primera vez en el estado de Veracruz, por el desbordamiento del río Pánuco en 1966.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, los gobiernos de muchos países, notaron la necesidad de tener un plan y una previsión para auxiliar la devastación que en ese tiempo sucedió en muchas partes del planeta.

Es un instrumento operativo militar que establece los lineamientos generales a los organismos del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, para realizar actividades de auxilio a la población civil afectada por cualquier tipo de desastre.

Este plan fue elaborado y aplicado a partir de 1966 como consecuencia del desbordamiento del Río Panuco, su denominación data del mismo año, a raíz de su inclusión en la Planeación de Defensa Nacional como anexo “E” y aunque en posteriores revisiones del plan de defensa, se ha presentado la disyuntiva de darle otro nombre, el Alto Mando (Secretario de la Defensa Nacional), decidió continuar designándolo como “PLAN DN-III-E”, debido a la identificación que bajo esta denominación tienen autoridades civiles, medios de comunicación y población en general.

La participación militar durante la aplicación del plan DN-III-E, se realiza para atender tanto fenómenos naturales como antropogénicos, siendo los principales: volcanes y sismos, incendios, sistemas invernales, como nevadas, bajas temperaturas y heladas, así como Onda Tropical, Disturbio Tropical, Depresión Tropical, Tormenta Tropical y Huracán en sus diferentes categorías.

Foto: Alina Krauss

AYUDAR A LA POBLACIÓN LLENA EL ALMA Y EL ESPÍRITU DEL SOLDADO
El capitán Sabino Espitia Broca, recordó que el PLAN DN-III-E, fue implementado en el 2005, cuando los huracanes Stan y Vilma, provocaron una devastación total, en el territorio nacional.

Recordó que fue canalizado al estado de Chiapas, donde hubo muchas pérdidas humanas.

Pero ayudar a la población, siempre llena el alma y el espíritu de un soldado.

“Ha servido a nuestro país mucho, para la reconstrucción de las zonas afectadas por fenómenos hidrometeorológicos y es un acercamiento muy llenante de alma y espíritu por servir a nuestra población y a nuestro México”, comentó.

En la actualidad, el Campo Militar Número 26 B de La Boticaria Veracruz, que alberga las instalaciones de la Sexta Región Militar, el 83 Batallón de Infantería, el Hospital Militar de Zona y las Jefaturas Regionales de los Servicios, que supervisan el funcionamiento de las diferentes dependencias y compañías de mantenimiento y diversas instalaciones del Ejército y Fuerza Aérea, cuenta con 70 mujeres y 580 hombres.

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