Zumby Pixel

“Semos” Vil carne de cañón

Foto: Archivo El Dictamen

Publicado 30 enero 2018 el 30 de Enero de 2018

por

Lic. Guillermo Ingram

¡Nombre! ¡Subieron las autopistas de peaje y no un peso ni dos ¡Cuatro pesos! Al menos la de “La Antigua”, la de “Rinconada” y la del libramiento de Xalapa, que de ¡139 pesos se fue a 143!  No, si todo está muy bien en nuestro bellísimo país, tanto para el “stablishment”, ese selecto grupo de ultramexicanos que están más allá del bien y del mal, tanto como la Dorada Burocracia, esa casta divina de “representantes populares” (que ni representan y ni sin populares) pero para la perrada, solo queda entrarle a Belén bailando, so pena de tener que optar por la “vía libre” que no es otra cosa que enfrentar toda una gama de peligros, así como de carreteras destrozadas y miles de topes.

Con esto último no quiero decir que las autopistas estén de primera ¡Para nada!, pues en los contubernios entre autoridades y concesionarios, ahí la llevan en acuerdos en lo oscurito, pues para empezar las autopistas están mal, comenzando en la limpieza de las mismas, lucen sucias, sobre todo de la basura que se va acumulando en las vallas divisorias de concreto, que prácticamente cada año las limpian, incluso, llegan a ver matas de maíz bastante frondosas, señal de la riqueza del suelo veracruzano; pero, hablando de las vallas, hay muchas en donde se han sufrido los impactos de vehículos y hasta al cabo de los meses las cambian, y en lo que respecta a la malla que debería de estar encima de estas vallas o “burros” de concreto, para preservar en las noches a los conductores de las luces de los faros de los vehículos que vienen en sentido contrario, misma que en muchas partes no están instaladas o de plano es tal la “calidad” de la instalación que parecieran luego banderolas negras al aire. Y ni se diga el número de casetas de robo ¡Perdón!, de cobro, que en temporadas altas se hacen filas de automotores hasta de dos y tres kilómetros porque las casetas instaladas no se dan abasto en atender a los usuarios embotellados en esos enormes cuellos de botella. Y en lugares como en la autopista del libramiento de Xalapa, hasta Puebla, en las casetas hay por lo regular una solo caseta en funcionamiento, haciéndose las grandes filas de choferes esperando a entrarle con el robo ¡Perdón!, el cobro.

¿LAS AUTORIDADES? ¡BIEN, GRACIAS! NO EXIGEN NI CALIDAD EN EL SERVICIO

Y los concesionarios de estas casetas, poco les importa el tiempo que pierdan los usuarios cautivos ¿Y creen que a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes el importe? ¡Ni un méndigo comino!, en tanto le entren con su cuerno correspondiente ¡Que se jodan los usuarios! ¿Y si no me creen? Aventúrense en una ocasión por estos lares del Señor y van a ver lo a todo dar de estas “autopistas”. Sobre todo desde el libramiento de Xalapa a Puebla, toda una serie de “asentamientos”, por no decir hundimientos en función a no haberse hecho los estudios de mecánica de suelo en su etapa previa a la construcción. Los asentamiento más espectaculares están antes de llegar a la caseta de Amozoc, de pronto pareciera eso como el “Ratón Loco” de las ferias, se le hace a uno el cuello de tortuga del “jalón” de cabeza que se siente al llegar a ese inesperado “asentamiento” ¿Y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes? ¡Muy bien! ¡Igual de eficiente como con el socavón del desvío de Cuernavaca!

“LA PERRADA” ES SENCILLAMENTE CARNE DE CAÑÓN, CONSUMO Y EXPLOTACIÓN

Lo más patético del asunto es ver cómo un poco después de Perote la “autopista” se vuelve súbitamente de dos carriles y se debe usar el acotamiento para rebasar ¿Por qué? Por la sencilla razón de que la constructora decidió adelgazar la cinta asfáltica de cuatro a los dos carriles mencionados ¡Y se chingan pinches mexicanos de quinta! ¡Ya se podrán imaginar el tremendo peligro que esto representa! Y el cobro en las casetas, caro y realizado con pésima atención.

¡CALDERÓN DIO TODAS LAS FACILIADES, AUN EN CONTRA DE LOS USUARIOS! ¿POR QUÉ?

Cabe decir, esta “autopista” se hizo en tiempos del excelentísimo señor Presidente Don Felipe Calderón e Hinojosa, por lo que una de dos, le llegaron al precio al Calderas o él metió sus ahorritos a este camino ¡Y se acabó!

Por lo tanto, he aquí que seguimos con el síndrome de Quetzalcóatl, considerando a los españoles de origen divino, pues ni quien toque a estos concesionarios por parte de las autoridades para que den un servicio cuando menos decente en autopistas tan caras.

 

Síguenos en Facebook EL DICTAMEN.

Más noticias AQUÍ.

- US -