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¡Que nivel en las campañas!¡Y lo que nos falta padecer!

Estas elecciones son como elegir entre dengue, zika o chikungunya.

Publicado 26 enero 2018 el 26 de Enero de 2018

por

Lic. Guillermo Ingram

Una buena amiga que figura entre mis lectores, me envió el siguiente “watts”: “Estas elecciones son como elegir entre dengue, zika o chikungunya”. Por lo que estoy de acuerdo con ella y por tanto, entre menos hablemos de este dolor de cabeza llamado “elecciones” será mejor. Por lo tanto, el día de hoy les presentaré un pequeño abanico de hechos realizados por destacados políticos a lo largo de la historia, algunos son reales y otros, creo son parte de lo denominado: “Chismes históricos”. Ahí les voy:

LA VIOLENTA OPOSICIÓN DE LOS MEDIOCRES

Publio Cornelio Escipión el Africano, fue un destacado general y político de la Roma republicana y fue quien salvó a Roma de la amenaza de Aníbal Barca; éste pudo acabar con Roma, pero, los políticos en Cartago le negaban apoyo por envidia. Y Escipión el Africano terminó con Aníbal y Cartago en la decisiva batalla de Zama, en el norte de África, en el 202 AC, propinándole tal derrota, que esta batalla y las estrategias de Escipión fueron y son una referencia obligada en la Historia Universal ¡Y salvó a Roma!

Pero, Escipión tuvo diferencias con Catón el Viejo y éste se encargó de manera encarnizada de hacerle la vida imposible hasta que logró demeritarlo con acusaciones de haber dispuesto indebidamente de fondos públicos. No lo probó del todo, pero Catón era bueno para la intriga. A Escipión le valió su enorme ascendencia sobre los romanos en ese entonces (casi el antecedente de César, nada más que mucho más joven -veintitantos años-) y Catón no logró lo condenaran, pero Escipión tomó la decisión de autoexiliarse para no contravenir generar conflicto alguno, y murió exiliado en su villa en Liternum (al sur de Italia, hoy ya no existe tal nombre, pero creo es más o menos por Nápoles). El epitafio de Escipión el Africano dice: “Ingrata patria, ne ossa quidem habebis”. Que en cristiano es: “Ingrata Patria, ni siquiera tienes mis huesos”. Creo, para efectos de México, Don Porfirio Díaz está en la misma tesitura, él, que libró todas las batallas en calidad de victoria contra los franceses y que dio a México toda la infraestructura para al menos estar un poco zafo de la desgracia, sus restos yacen todavía en Francia y no hay para cuando lo traigan, creo aplicaría aquí el epitafio de Escipión, pero, aquí no fue la patria, sino una bola de políticos “nylon” que aún a 102 años de su muerte, le temen. Pero, como dijera César: “Que me teman con tal de que me respeten”.

LA PERVERSIDAD Y TACAÑERÍA DE TIBERIO

Está la anécdota de Tiberio, quien al ser reconocido como Emperador, en su recorrido triunfal, un ciudadano romano le reclamó que no había entregado lo que su antecesor Augusto había dejado en herencia en monedas a los ciudadanos de Roma; cuentan Tiberio se detuvo, le dio el dinero al ciudadano en cuestión y acto seguido ordenó lo mataran y le dijo a la víctima antes de que muriera: “Ahora ve y avísale a Augusto que he cumplido”.

LA DEMENCIA EN EL PODER

O el locochón de Calígula (que se tomó la licencia de nombrarse dios en vida, cuando en su calidad de emperador se hacía a su muerte), que tiene como mil anécdotas, pero, creo la más relevante (pues tiene que ver con la vanidad humana) es aquella de cuando dictando sentencias de muerte a ciudadanos acaudalados por traición (por este delito el emperador entraba en posesión de todos los bienes del condenado a muerte), de pronto uno de los acusados al acercarse a él para escuchar la sentencia, se cubría el rostro, lo cual llamó la atención de Calígula y le pregunta al acusado por que se cubre el rostro, y éste le responde que el resplandor divino emanado de su rostro le impide verlo cara a cara. Calígula queda feliz y no sólo le perdona la vida, sino lo toma como uno de sus favoritos.

OPTÓ SIEMPRE POR LA LIBERTAD, SOBRE TODO, LA DEL ALMA

Esta de Mandela, que describe el dilema del ser humano de proceder al perdón y el olvido o vivir el terror de una vida en la angustia y la sed de venganza: “Cuando entré por la puerta hacia mi libertad, sabía que si no dejaba toda la ira, el odio y la amargura atrás, todavía estaría en la cárcel”. Había estado encarcelado 27 años por el hecho de defender el derecho a la igualdad de sus conciudadanos negros en Sudáfrica y luchado en contra de la segregación racial.

ENGAÑAREMOS A TODOS, MENOS A UNO MISMO

Harry S. Truman, el Presidente de los EUA que ordenó la detonación de las bombas atómicas en Hiroshima Y Nagasaki, en el afán de un auténtico experimento in situ para ver cuál tipo de bomba era más mortífera, si la de uranio o la de plutonio, siempre dijo haber procedido en tal forma para “salvar vidas”. Y tan supo que no fue así, que su epitafio dice: “I did what I had to do” (Hice lo que tenía que hacer), o sea, su conciencia no lo dejó en paz.

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