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La ambición y la competitividad solo te llevaran a la ansiedad y enfermedad

Foto: Web

Publicado 11 enero 2018 el 11 de Enero de 2018

por

Lic. Guillermo Ingram

Se nos ha educado para competir y ambicionar, porque al competir se debe de ir por el triunfo y en esa acción es que vamos pasando por encima de un montón de gente y, cuando ganar se vuelve la meta en la vida, entonces se echa mano de todo tipo de artilugios para seguir “ganando” y ahí es cuando comienza el verdadero desplazamiento de quien se pongan en frente, y comienza la carnicería.

¿QUÉ HACEMOS CON LAS HORMONAS Y FEROMONAS?

A través de la competencia es como se van superando retos y a la vez, se debe ser implacable en el descabezamiento de los otros competidores y eso se torna entonces en un cruel: “¡Primero yo!”.  Lo anterior se me vino a la cabeza al ver a la señora Oprah Winfrey y su discurso sobre el acoso de que son objeto muchas mujeres en Hollywood. El contenido del discurso podemos decir que estuvo muy bien, palabras escogidas, así como el contenido en general del mismo, pero, de ahí no pasa el asunto, esto en virtud de que en ese medio, el artístico, al estar todos en absoluta y constante competencia ¡Todos acosan a todos y todos abusan de todos! Es un mundo en donde no hay alma, hay solamente actores en general, incluso, en todo ese grupo de actrices, en las que una o dos lloraron en función a lo expresado por Oprah fue una mera actuación. Todo en el afán de obtener atención y publicidad gratuita.

FALSEDAD, FALSEDAD Y AL FINAL FALSEDAD

En el mundo de Hollywood todo es actuación y hay que ver la forma en cómo todos abusan y pasan por encima de todos, en algunos casos hasta con crueldad, formando parte activa de esto las mujeres mismas. Tan solo habría que observar con detenimiento la forma en cómo se desplazan todos en la llamada alfombra roja, con esa arrogancia, soberbia y petulancia. Y nadie quiere ser menos.

Parecería eso un enorme certamen de belleza, en donde las participantes se dicen admiradoras de todas sus compañeras, que las quieren mucho y no creen poder ganar porque las demás son más bellas, pero en la práctica ¡¡¡Habría que ver tras el escenario cómo se esconden maquillajes, ropa interior y hasta el vestido con el que están por usar!!! Hay personal especial de las concursantes cuidando el ajuar.

EL CAPITAL ACUMULADO NO ES POR SER UNA VIRGINAL MUCHACHITA

Incluso, el que la señora Oprah haya llegado a ser la mujer de color más acaudalada de los EUA lo es porque ha estado en la jugada, lista para accionar dentro del mundo de tiburones, en donde para ascender el requisito es la rapacidad, de no ser así, le va peor que en la niñez y adolescencia. Tuvo que volverse cruel, más de los que la dañaron. Su capital no es casual, ni lo hizo por leer el manual de la Madre Teresa.

LA RECIEDUMBRE DE MI NOVIA

Una de las muy pocas con sentido común en Hollywood lo es mi novia Meryl Streep, quien precisamente, por no haber optado por unirse al coro de gimientes de abusadoras profesionales, logró con su comentario mesurado éstas la quisieran quemar en leña verde. Se mantuvo en sus cabales y no criticó a nadie del sexo opuesto. Al contrario, los reconoció. La que estuvo también a la altura fue la francesa Catherine Deneuve, quien se opuso al movimiento de descuartizamiento y las feministas casi la linchan, en su decir defendió el flirteo y la seducción.

¡EL GALANTEO Y LOS ENCUENTROS FURTIVOS! ¡PARTE RICA DE LA VIDA!

Y es verdad, yo recuerdo en mis tiempos de estudiante cuando en alguna fiesta, reunión o idas al campo o a “ver las cascadas de Teocelo”, siempre ligaba uno con alguna compañera, hoy, todas ellas orgullosas abuelas, pero ¡Eso no fue pecado! ¡Al contrario! ¡Es parte de la vida! Lo que nuestros padres llamaron “Echar novio” y nosotros “ligue”, “clinch” o vulgarmente “faje” (hoy quién sabe cómo lo llamarán las nuevas generaciones) ¡Era por demás buenísimo! Y las amigas lo disfrutaban tanto como nosotros. Incluso algunas lo inducían ¡Eso era rayar en el éxito!

De jóvenes ¿Nunca los sedujo alguna señora? ¡Proverbial! Pero ¡Discreción!

Hasta el galanteo podrían catalogarlo en el ominoso y vulgar renglón del acoso, cuando que el galanteo es algo verdaderamente gratificante para ambas partes ¿Nunca han regalado flores a una dama y ver cómo[W1]  le brilla la mirada?

“LAS CUATRO GRACIAS”

En “Los Miserables”, Víctor Hugo recrea una escena de 4 jovencitas, la futura mamá de Cosette y tres amigas, cuando salen de día de campo, un vecino se recrea con tal ramillete y piensa: “Sin duda alguna, “Las Gracias” no eran tres ¡Sino cuatro!

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