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¡El poder de la firma!

Además, no olvide que a más tardar en este mes comienzan a llegar los estados de cuenta de las tarjetas de crédito ¡Ay nanita, a comenzar a ver cómo pagar el "mínimo"!
Foto: Alina Krauss

Publicado 09 enero 2018 el 09 de Enero de 2018

por

Lic. Guillermo Ingram

¡Oficialmente ha comenzado el año nuevo! Ahora si ¡A sudar la gota gorda! ¿Por qué? Porque corresponde pagar todo lo que nos “divertimos” en el puente “Lupe-Reyes”, desde el buen fin, los regalos, como esas compras a pagar ¡Hasta marzo! Ese mes ya está a la vuelta de la esquina.

Y, para comenzar a calentar motores ¡A pagar prediales!, iniciar la alcancía correspondiente para las tenencias, como también empezar pláticas con el contador para el pago de los impuestos ¿Creo son en abril? Que también ya está a la vuelta de la esquina.

Además, no olvide que a más tardar en este mes comienzan a llegar los estados de cuenta de las tarjetas de crédito ¡Ay nanita, a comenzar a ver cómo pagar el “mínimo”!

O sea, ha comenzado ¡No la otrora cuesta de enero!, sino la cuesta de ¡Todo el 2018!

Ha pasado ya la temporada de la borrachera y ahora estamos en la más triste “cruda” realidad a enfrentar. Por eso es que les digo ha comenzado oficialmente el año nuevo, pues estos pasados siete días todavía fue de abrazos, buenos deseos, mejores intenciones, sonrisas y en fin ¡La felicidad en pleno! ¿Hoy?, como en aquel viejo chiste de las elecciones, todo es fealdad y grisura, porque “ya pasaron las elecciones”, y ahora comienza Sísifo a intentar llevar por enésima vez la piedra hasta la cima de la montaña…

¡PERO QUE BONITO ES FIRMAR!

Es hasta candoroso ver cómo la gente año con año cumple toda ese alarde de consumismo, como si se tratara de un ritual sacro, aun a sabiendas que enfrentará a la postre los estragos de tener que pagar todo lo que compró, así se trate de auténticas adquisiciones de inútiles vanidades en géneros vacuos, para disfrazar de fasto, futilidad y superfluidad un sistema de vida que están lejos de poder sostener, pero puede más el blof sustentado en el más devastador y salvaje consumismo, a un costo tal que conlleva mucho dolor anímico y ni se diga físico. Qué muy bien requiere y requerirá la intervención de algún analista acreditado, que prescribirá los consecuentes ansiolíticos a tomar.

¡MUY CARO EL DINERO PLÁSTICO!

¡Hoy por hoy se acabaron las festividades decembrinas! Pero si algo es muy cierto, a través del dinero plástico la población adquirió un sinfín de bienes perecederos y ni se diga de servicios que pagaron y pagan con el llamado dinero plástico, en donde los intereses están que dan miedo. En serio, y por la ignorancia de esta situación por parte del usuario del dinero plástico, como por la necesidad creada de estarse endrogando mes con mes, vemos luego como los endeudados “clientes” revisan anhelantes sus estados de cuenta para ver cuánto es el margen mínimo de capacidad de más endeudamiento ¡Y van por más! También en las filas de las tiendas, a la hora de pagar vemos como los consumidores hacen una división de los géneros a pagar, con el fin de pagar todo con tres plásticos. O escuchar a los adquirentes solicitar a la cajera que vuelva a “pasar” la tarjeta porque fue rechazada ya en dos o tres intentos. O los cajeros antes de comenzar el ceremonial del cobro con la aplicación del “ojo electrónico” preguntan invariablemente: “Todo a la misma cuenta”.

¡Qué espantoso! Si esto no es estar empeñando la vida con enorme anticipación en el mercado de consumo donde vivimos y se desarrolla la comunidad ¡¿Quién sabe que lo sea?! Hay algunos supermercados en donde ¡Ya hay minúsculos carritos de compra para niños! O sea, para irlos condicionando al consumo inmisericorde.

A COMO VA LA ECONOMÍA NACIONAL…

Lo peor de todo es que la enorme mayoría de poseedores de tarjetas de crédito no poseen el capital para pagar al cien por ciento sus tarjetas mes con mes y deben contemplar con horror mes con mes como el saldo sube, sube y sube. Hasta que de pronto, la creciente burbuja en que se va convirtiendo su deuda, reviente cual pompa de jabón. Esto último, acontecerá (revisen el aumento de la deuda externa), ya bien el día después de las votaciones de este año; después del informe presidencial del primero de septiembre o a unos días del cambio del titular del Poder Ejecutivo, como sucedió en la transición entre Salinas de Gortari y Zedillo. Aquel famoso “error de diciembre” ¡Una devaluación del peso en donde a los poseedores de tarjetas de crédito ¡A reventar!, perderían hasta la camisa!

Ni soy economista y mucho menos voy para allá (¡Gracias a Dios!), pero sustento mi decir en las amargas experiencias de los cambios de gobierno desde Echeverría a la fecha. La tendencia ahora es la misma, pero más intensa.

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