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PARA TI…

Buenos días, amables lectores; es mi deseo que tengan un excelente domingo, cuando nos aproximamos a un mes durante el cual es oportuno realizar la reflexión de lo realizado durante el año que camina a dirigirse hacia su final…

Publicado Hace 12 días el 03 de Diciembre de 2017

por

Martha Elsa Durazzo M.

Buenos días, amables lectores; es mi deseo que tengan un excelente domingo, cuando nos aproximamos a un mes durante el cual es oportuno realizar la reflexión de lo realizado durante el año que camina a dirigirse hacia su final… Quienes somos católicos, la cercanía del 24 de diciembre, nos invita a aumentar las buenas acciones, para presentarlas como una “canastilla” al Niño… y, para cualquiera que crea en Dios, de la forma en que le nombre, sin distinción de religiones –respeto a todas ellas-, seguirá siendo una buena época para incentivar la filantropía, de forma de agradecer por la vida, que nos ha sido otorgada.

Que para todos sean tiempos de armonía, de reuniones con los amigos y, claro, de buenas lecturas.

Gracias a este espacio que nos brinda “EL DICTAMEN”, en aras de la promoción y difusión de la cultura, te presento a Lily Varela, a cuyo curriculum vitae podríamos agregar más realizaciones de lecturas y la autoría de su primer hijo, disculpen, de su primer libro, el cual tuve el honor de realizar la Presentación.

LILY VARELA FARCA

Nacida en México D.F., a muy temprana edad sus familiares la traen a vivir al puerto de Veracruz, Ver.,  adonde cursa todos sus estudios, culminando con la carrera de Lic. en Psicología. Entre los trece y quince años de edad se apasiona con la lectura de novelas, cuentos y poesía y todo lo relacionado con la literatura, originando en ella el desarrollo de su creatividad e imaginación; de esta forma en esas mismas fechas elabora su cuento “Los Condenados” el cual realiza para entregarlo como tarea en su escuela, obteniendo el 1er.  lugar en su grupo. Entre los 17 y 19 años incursiona en el arte escénico, al integrarse a los Talleres Libres de Actuación de la Universidad Veracruzana, participando en numerosas obras de teatro en el puerto de Veracruz y algunas ciudades del estado, sin embargo no abandonó el interés por la literatura y continúa escribiendo, sobre todo poesía que es lo que compone la mayor parte del tiempo.

EL ALMA DEL NIÑO NEGRO

Huele a pueblo y grillos mojados, a leña y  masa recién hecha; yo me oculto detrás de los magueyes, y la luna me asalta, por las esquinas, los palomares y lo techos.

     Todas las primaveras llegan los gitanos, con gran festín y luces multicolores, dejando ciegos a los grillos, y a la luna, que complaciente y mansa se guarda entre los árboles y velos del cielo.

     Allá en la loma, en ca´ de Juan, se escucha todas las noches, los sonidos de mil tambores, que lamentan la muerte del niño negro; y sus llantos traspasan paredes, ventanas y cercas, llegando allá a la creciente del río, donde los gitanos, sus luces y vestidos se hunden, cuando llegan los perros, y los gritos del niño negro.

     Y la luna curiosa sale a platicar con los grillos, les pregunta si han visto las luces, los vestidos,  y a los gitanos, que entre sus bailes y cantos, pasean el alma del niño negro.

     Pero los grillos están ciegos, el pueblo es un invento, la leña se va a cortar apenas y la masa está recién hecha; y la luna me persigue por las esquinas, los palomares y los techos, quiere saber quién le ha quitado el alma del niño negro, si han sido los gitanos, los grillos o… yo me escondo detrás de los magueyes, y me gusta oler a pueblo, a grillos y a masa recién hecha.

TRISTEZA

Mi tristeza es antigua, es vieja, demasiado vieja;

Mi tristeza no es de ahora, ya hace muchos, muchos

Años que la llevo a cuestas.

Es una tristeza intensa, demasiado fría,

Demasiado concreta.

Tiempo tras tiempo conserva su misma forma

Es azul y es… violeta

Tiempo tras tiempo se va adhiriendo más,

Se va haciendo más espesa,

Un día se posa en una flor, otro en la lluvia

Pero tantos más se queda en la garganta,

En la piel, en las siluetas.

Mi tristeza no es de ahora, no es nueva,

Es necesario callar, para comprenderla,

Y es necesario sentirse solo para entenderla,

Es necesario tener las manos abiertas,

Esperando caricias, sin tenerlas,

Y es necesario tener los sentidos despiertos

Deseando palabras, obteniendo silencios.

Hacen falta tantas cosas para comprender

Mi tristeza,

Porque está en todas partes,

En todas las cosas, sí está en mí, y

En los miles de rostros indiferentes

Con que a cada día tropiezo.

Pero esta tristeza mía, es tan mía,

Que yo no necesito callar para comprenderla,

Porque sé que está aquí, en los objetos,

En las sombras, en la quietud, y en el silencio.

No necesito callar para que me recuerde,

Que día tras día se va adhiriendo más,

Haciéndose más espesa,

Porque mi tristeza

No es de ahora,

Es… demasiado vieja.

A MI MUERTE

Para mi muerte

No quiero un vestido negro

Me pondré uno muy blanco, con adornos azules,

De tela vaporosa, y acariciable

A la vista y al tacto;

Con muchos fondos, también muy blancos.

Para mi muerte

Me dejaré crecer el pelo

Hasta la cintura

Para que lo peinen suave y suelto

Sobre mis hombros y espalda

Adornándolo con florecillas silvestres,

Sin faltar un lazo

De un color azul muy intenso

Parecido al de la muerte

Y también desearé que me maquillen

El rostro, muy discretamente

Con polvos blancos, azules, rosas

Traídos de oriente

Y que por favor no falten

Las esencias de aromas del campo

Para perfumar mis vestidos

Mis cabellos y mis dormidas pieles

Para mi muerte

No quiero ricas joyas

De brillantes, plata y oro,

Quiero cadenas, ¡sí!, y pulseras

Pero de conchas, caracoles, coral

Y cualquier otro regalo del mar

Para que en mis eternas y largas noches

De amor con la muerte

Canten para mí

Los himnos y serenatas

De las sirenas del fondo del mar

Ah! Se me olvidaba

Para mi muerte

No quiero que me pongan duros zapatos,

Altas zapatillas

O cansados huaraches,

Quiero que me dejen descalza,

Para poder correr libremente

Por las playas de blancas arenas

Y azulosas aguas

A las que la amorosa muerte

Me prometió llevar

 PARA EL AMOR NO HAY MAÑANA

(Fragmento)

Para el amor no hay mañana

hay que vivirlo en este instante,

el tiempo se fuga

y los campos siempre dan flores

no importa que venga la lluvia

y quiera asfixiarlas

su amor por estar vivas gana cantando

Para el amor no hay mañana

hay que vivirlo en este instante

la tierra está bien abonada

y no dejará que se mueran sus plantas,

siente, pero por favor siente,

el aroma a verdor

y a tierra mojada,

ello te hablará de que hay vida,

anda ve, y busca entre las ramas:

¿Me dejas regalarte una flor?

Para el amor no hay mañana

hay que vivirlo en este instante…

 

US - US -