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LOS HIKIKOMORIS, TENDENCIA MUNDIAL

Son ermitaños urbanos, en su mayoría jóvenes.

Publicado 31 diciembre 2017 el 31 de Diciembre de 2017

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Son ermitaños urbanos, en su mayoría jóvenes.

Dr. Armando Rojano Uscanga

Siempre han existido, pero las nuevas tecnologías y la falta de oportunidades de empleo han provocado que cada vez sean más numerosos los ermitaños urbanos, a quiénes los japoneses llaman “hikikomoris” proviene de Japón, con lo que califican a jóvenes que no estudian ni trabajan ni salen de su cuarto. En general, son individuos que se han aislado del mundo y no participan en ninguna actividad social, viven en el sótano de la casa de sus padres o en sus propios cuartos y pasan sus días en el Internet o jugando videojuegos. Son personas que llevan encerradas en casa o en su propia habitación más de 6 meses. No participan en el proceso educativo ni en ninguna actividad laboral y rechazan por completo cualquier contacto con los demás. En Japón esto se considera un trastorno social que ha trascendido a Japón y se ha extendido por el mundo.
El problema existe más allá de Japón. En México, por ejemplo, se ha institucionalizado el calificativo “Nini”, que se emplea para designar a personas que “ni estudian, ni trabajan”. Sin embargo este calificativo también incluye a las personas que se encuentran inactivas por falta de oportunidades. En Estados Unidos se forjó el término “NEET”, que se refiere a individuos que no estudian, no se encuentran empleados o en entrenamiento de ninguna clase (Not in Education, Employment, or Training). En España hay decenas de casos registrados. En algunas ocasiones pasan hasta 30 años aislados, un síntoma que demuestra la urgencia de intentar reintegrarlos a la sociedad.
En Japón, para eliminar ese peso y a la vez ayudar a estas personas, se han creado centros donde muchos voluntarios, junto con especialistas, intentan devolverlos a la vida social, con dos tipos de actividades: van al centro para hablar con los que tienen el mismo problema o con los empleados del centro, para restablecer la habilidad de comunicarse con otros. También les ayudan los que se han podido curar y comparten su propia experiencia. Es como un refugio transitorio. Teatro, fútbol, música son algunas de las actividades que ofrecen estos centros. A través del entretenimiento y las sesiones psicológicas intentan encontrar la raíz del fenómeno en cada caso por separado.

 

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