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Sobreviviente relata la muerte de un bebé entre las balas al interior de su casa en Morelos

"Los niños estaban sin ropa porque estábamos dormidos cuando los policías llegaron y los metimos al baño. Nos gritaban que nos iban a matar..."

Publicado Hace 3 días el 09 de Diciembre de 2017

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  • “Cargué a mi sobrino y mi hermana a la bebé, pasamos por la cocina, los hombres armados estaban aún en el pasillo…con lámparas en la cabeza y algunos en la mano”, relató un sobreviviente.
  • Una joven de 22 años, su hija bebé, tres mujeres más y un adolescente murieron en un presunto fuego cruzado en un domicilio en Temixco.

El Dictamen

CUERNAVACA, Mor. “Ya le dieron a mi bebé, mi niña ya está muerta”, pronunció Leticia Valdez Rodríguez, hija de José Valdez Chapa, señalado como líder de un grupo delincuencial, cuando entró con el cuerpo inerte de su hija de dos meses a un diminuto baño para tratar de protegerse de las balas disparadas por policías estatales.

La joven de 22 años, su hija, tres mujeres más y un adolescente murieron en un presunto fuego cruzado en un domicilio en Temixco.

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Carlos “N”, de 17 años, dio su versión de lo que ocurrió la madrugada del pasado 30 de noviembre sobre el supuesto enfrentamiento entre sus familiares y siete policías en su domicilio.

El joven, quien fue detenido tras el ataque y liberado por un tribunal para adolescentes, relató que el día 29 de noviembre su hermana Leticia, sus sobrinos Joshua, de dos años, y Kendra, de dos meses, llegaron a su casa en compañía de su abuela Faustina, de 65 años

Carlos es uno de los seis hijos de José Alberto Valdez Chapa, identificado por el titular de la Comisión Estatal de Seguridad, Jesús Alberto Capella Ibarra.

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El menor refirió que ese día toda su familia, integrada por cinco hermanos, sus papás, su abuela, su cuñada y un hermano, se quedó a dormir en su casa.

Él se quedó en el piso con uno de sus sobrinos y su hermana Leticia se acostó en la cama con su bebé Kendra. En la otra habitación durmió el resto de las mujeres y los niños en dos camas.

Durante la madrugada, un estruendo lo despertó y fue alertado por su hermana mayor de que varios sujetos armados se metieron a su hogar, rompieron el portón y luego la puerta.

“Cargué a mi sobrino y mi hermana a la bebé, pasamos por la cocina, los hombres armados estaban aún en el pasillo, iban vestidos con tenis, jeans y de negro en la parte de arriba con lámparas en la cabeza y algunos en la mano”, relató.

El joven aseguró que los oficiales no se identificaron y desde la irrupción violenta al domicilio dispararon hacia la casa, una vez apostados en el pasillo, actuaron desde la ventana.

“Fue cuando le dieron a la bebé, mi hermana se dio cuenta porque la llevaba cargando y la niña sangró, nunca la dejó en el pasillo”, como aparece en fotografías filtradas de la escena del crimen.

En la imagen se ve a la niña vestida con un mameluco naranja, sin manchas evidentes de sangre. Su cuerpo yace en un pasillo sobre el piso, a unos pasos de la puerta del baño. Ahí se encontraron a las otras cinco víctimas.

“Nos metimos todos al baño y adentro me dijo [mi hermana]: ‘Mi niña está muerta’. Ella estaba al fondo del baño, pegada a la pared, del lado de la puerta del baño, cuando la alcanzaron las balas y cayó al piso, nunca soltó el cuerpo, se quedó como agachada con la niña entre los brazos”, describió.

Los policías dispararon directo al baño, continuó Carlos, porque se dieron cuenta cuando nos metimos ahí. “Se dieron cuenta por las lámparas que apuntaron directo sobre nosotros cuando corrimos a escondernos, dispararon varias veces sobre la puerta del baño”.

A pesar de lo reducido, ahí estuvieron su hermana Leticia, con su hijo Joshua, y la bebé.

También se protegieron su mamá Camelia, su papá José Alberto, su hermano mayor José Antonio, la esposa de éste, Brenda Elena Brito Castillo, y el hermano de ella, Diego, de 14 años.

Además, estuvieron su sobrino José Ángel, de tres años, hijo de su hermano mayor; su abuela, su tía María del Rosario Valdés Chapa, sus hermanos Vanessa Giselle, de siete años, y Óscar, de un año, y su sobrino Justin Arath, de cinco.

“Los niños estaban sin ropa porque estábamos dormidos cuando los policías llegaron y los metimos al baño. Nos gritaban que nos iban a matar, les pedimos que nos dejaran salir para ponerles ropa, pero nos amenazaron con que iban a lanzar una granada y si no salíamos en 10 segundos nos iban a matar”, detalló.

Contó que su abuela, su mamá, su hermana Leticia, su tía Rosario y el hermano de Brenda, Diego, fueron alcanzados por las balas porque estaban del lado de la puerta, lo que salvó a su papá, a su hermano mayor, a su cuñada y a sus sobrinos, con excepción de Kendra. Dijo que se protegieron tras un muro. No detalló si se encuentra dentro o fuera del pequeño baño.

“Les gritamos que habían matado a mujeres y niños, pero a los policías nos les importó. Un hombre entró y gritó que era policía del estado y fue cuando los demás dejaron de dispararnos. Le hablé a un amigo, él grabó la llamada, ahí se oye cómo les pedimos que nos dejen vestir a los niños, pero no quisieron. Cuando salimos del baño eran puros hombres vestidos de negro”.

Con información de El Universal

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