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La entrevista al icónico árbol del bikini en Veracruz

Folklore, calor, humor e imaginación...eso somos los veracruzanos

Publicado 28 diciembre 2017 el 28 de Diciembre de 2017

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Érase una vez un árbol de pochota (ahora entiendo porque la colonia se llama así) que sin deberla ni temerla su cuerpo cambio y fue presa de la palomilla de La Huaca en los años 60, en donde un buen samaritano pero un poco alcoholizado andaba antojadizo y querendón, y extrañaba seguramente las  de su ex esposa e inspirado se las dibujó.

Me costó un poco de trabajo averiguar quien había sido, porque “Don Jorge” no quiso echar de cabeza a quien lo había hecho y déjenme decirles que  intenté sobornarlo con dos volovanes y una coca.

Ese día anduve  caminando por el legendario barrio de “LA HUACA” de donde es oriunda TOÑA LA NEGRA, y ya le preguntaba a la señora de los cigarros ¿quién lo había pintado? y luego con la de las picadas, y luego me fui con uno que estaba acostadito ahí junto a la tienda “PEPENANDO” su botellita.

Ella es TOÑA LA NEGRA, por cierto.

Hasta que en una esquina del viejo barrio lo vi pasar, cigarro en mano y caminando de medio lao…y me dice: “Yo se cómo estuvo eso, la palomilla estaba aquí en esta esquina chupando, y de repente se paró este cabrón que no te voy a decir el nombre porque dijimos que no lo íbamos a decir y agarró un ladrillo y le pintó las chichis”.

Y dije ¡majestuoso! que imaginación, como fantasía de médico cirujano, las dibujo a su gusto y perfección.

Gracias, ¡don Jorge! Byes

Y luego lo vi parado, erguido, derechito, y pensé: hacen con su cuerpo lo que quieren sin que nadie antes le haya dado voz y una se pregunta ¿qué chingados querrá decir?

El ábol del bikini refleja la picardía de los veracruzanos, encierra todo. Se ubica en la avenida Salvador Díaz Mirón en la esquina de Alacio Pérez en la zona centro de la ciudad. O sea, como les explico que es tan querido que una vez  lo quisieron talar para modernizar la avenida, y que  se organizan para exigir la permanencia de este ícono local.

Llegué con él para entrevistarlo, claro. Pues… ¿qué pensaban qué no? Luego luego sentí que dijo ¿con que mamarrachada me va a salir esta?, casi veía como volteaba para otro lado como ignorándome con la mirada, y sin poder hacer nada.  Y ya saben lo que pasó.

 

No, no me fumé nada ni me explotó nada en la lengua. Ahorita regreso ¡Arre unicornio!

Obvio todo esto forma parte de nuestro especial de:

Los amo, bye!

 

 

 

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