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Como el Ave Fénix; la historia de Rubén

Su nombre es Rubén Oliveros, hace dos años un derrame cerebral en el hemisferio izquierdo le cambió la vida.
A dos años de ser víctima de un derrame cerebral, Rubén Oliveros sigue recuperándose con el apoyo de su hermana Cecilia.

Publicado 24 diciembre 2017 el 24 de Diciembre de 2017

por

Miguel Ángel Cortés/El Dictamen

Un derrame cerebral en 2015 acabó con sus sueños y proyectos.

Se le llenan los ojos de lágrimas, pero las contiene, respira hondo y se tranquiliza, claramente se le afectado al tener que revivir aquella fecha que hace dos años, como él describe, fue el acabose en su vida: el 15 de de abril de 2015.

Su nombre es Rubén Oliveros, hace dos años un derrame cerebral en el hemisferio izquierdo le cambió la vida. Platica con la voz entrecortada que a raíz de ello se acabaron sueños, proyectos, se acabó la vida, se acabó todo; lo dice aún conteniendo las ganas de llorar, sentado en una silla, mientras a lo lejos suenan los villancicos, dejando sentir que la Navidad se acerca.

“Estoy tratando de levantarme, como dice el dicho, como el Ave Fénix que se levanta de las cenizas, estoy tratando de hacerlo, sé que lo voy a lograr, porque es algo que crece dentro de mí, que lo voy a lograr a base de esfuerzos, pero es muy difícil”, dice aún con dificultades a dos años del suceso que lo marcó a sus entonces sesenta años.

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Fue bombero, trabajó en el Gobierno del Estado y en una de tantas, partió a la Ciudad de México para laborar en el aeropuerto, para después ser parte del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) en el 2003, en donde, dice, fue parte de la creación de un proyecto llamado “Orquestas Sinfónicas Infantiles de México”. Cuenta que bajo esa iniciativa se creó también la primera orquesta sinfónica infantil en el país, con niños de siete a quince años, y que después, cuando aparecieron los primeros niños sicarios en México, se le presentó el proyecto al  ex presidente, Vicente Fox, bajo el lema “Un niño que toca un instrumento, jamás tocará un arma”.

Sin embargo, Rubén nunca se imaginó lo que sucedería aquel 15 de abril en 2015. Una vida de excesos, descuidos, estrés arrastrados desde tiempo atrás por presión en el trabajo, mala alimentación y falta de descanso, le produjeron el derrame cerebral. Hoy, Rubén se arrepiente de no haber escuchado recomendaciones médicas: “Rubén, estás muy mal, vete a checar, eres una bomba de tiempo”.

En el fondo, los villancicos siguen sonando y, Rubén, con un semblante de nostalgia, acongojado por lo que fue y lo que tal vez ya no será, sigue platicando su historia. Cuenta que tiene hijos y que aunque no han estado al cien por ciento con él a raíz del derrame cerebral, se mantienen enterados sobre su salud.

En el 2015, Rubén Oliveros sufrió un derrame cerebral que acabó con sus proyectos de vida.

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Reconoce que otro de los grandes errores en su vida fue no haber estado siempre con sus hijos, a quienes les ha pedido no preocuparse por él, ya que, asegura, saldrá adelante. “Ellos tienen sus propias y no quiero que desvíen su atención en mí por esto, porque ellos no son responsables de nada, el único responsable aquí soy yo, el que se enfermó soy yo, el que se fue a los extremos fui yo, abusé de mi juventud, de todo, y pues al tiempo mi cuerpo tenía que demandarme ese abuso”.

Dijo que a diferencia de hace algunos meses, ahora ya puede moverse, hablar, comer y hacer muchas cosas más por sí sólo. Agradeció a su hermana Cecilia Oliveros, quien lo ha ayudado en su lucha por levantarse de este episodio inesperado en su existencia y destacó que juntos lo están logrando.

La entrevista casi finaliza; Rubén espera estar con su familia el 24 y 31 de diciembre, los cuales considera los días más importantes del año, su deseo es recuperar por completo su salud y seguir adelante con su antiguo trabajado, enfocado a hacer niños músicos y crear orquestas infantiles, convencido de que Veracruz es un semillero de músicos.

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