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LAS CARAS DE LATINOAMÉRICA

Publicado 12 noviembre 2017 el 12 de Noviembre de 2017

por

Pedro Ferriz de Con

Los países de América Latina son muy diferentes. Aunque el idioma nos une casi totalmente, los problemas nos alejan. Compartimos las carencias de siempre: pobreza, crimen organizado, narcotráfico, marginación, desigualdad e injusticia.

Pero en lo que no nos parecemos nada es en nuestros sistemas políticos. Mientras Brasil, Argentina, Perú, Guatemala han derrocado y encarcelado cuerpos políticos a través del poder ciudadano; en México la lucha es al revés. El ciudadano no es tan fuerte como sus cuerpos políticos.

Si bien se logró la alternancia, ésta no significó más que un cambio de personas y de partido en el poder. El final de la dictadura perfecta, no fue final, sino “entre acto” para seguir igual.

La partidocracia mexicana gobierna todo. Nada escapa a su poder. Las leyes están hechas en función del sistema, nunca de la sociedad.

La Constitución garantiza a los partidos presupuestos multimillonarios.

De hecho, es la única partida aplicada por obligación constitucional. Ni los recursos para la pobreza o la atención médica están incluidos en la carta magna.

En México hay una camarilla de políticos que administran el poder. Más que políticos profesionales, son usurpadores de cargo. No nos representan, sino que reciben la “bendición” del presidente o líder de partido.

Odrebecht es perfecto ejemplo. Mientras que ha provocado serias consecuencias en Latinoamérica, en México no mueve más que a escándalos. Cuando sale a la luz pública su cola de corrupción, el aparato de impunidad se hace presente para salvar al sistema.

Ante esto, la voz de la ciudadanía se alza. En todas las encuestas publicadas, los partidos políticos incrementan su rechazo. En otras latitudes, incluida América Latina, ya se hubieran dado cambios.

Pero no en nosotros.

Al contrario, el PRI reinventa el dedazo término mexicano utilizado para describir la potestad del mandatario en turno-. En el PAN, la división es oferta de campaña… y en la izquierda (PRD y MORENA) la necedad por un caudillo los destruye.

Los de siempre van directo a figurar en las urnas. Nadie cuestiona el privilegio.

En tanto, los independientes de reciente creación- tienen todos los obstáculos imaginables.

No obstante, son los receptores de un descontento social, los políticos han creado una legislación que obliga a los que no son a requisitos mayores que los necesarios para fundar un partido.

Un aspirante independiente a la presidencia de México necesita casi un millón de avales, obtenibles vía una aplicación digital que no funciona. Los espacios reservados para los candidatos sin partido, son ocupados por políticos expulsados de su matriz… Y en lo que políticos hacen campañas con excesivo dinero, los independientes rascan sus bolsillos en lo que se ahogan con limitadas aportaciones reguladas por ley.

Los partidos se encargan que nadie entre a la contienda en lo que crece el rechazo a estas prácticas.

México vive un cambio que irá creciendo. Se extiende el rechazo a los tejedores de ilusiones. México mostrará pronto una nueva cara. Depende de nosotros -los ciudadanos- ponerle un gesto.

Será alegre si desterramos a los sátrapas que gobiernan. O adusto, si nos vence un sistema que se niega a morir.

- US -