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La renovación del mundo

Hasta el día de ayer antes del anuncio de Peña Nieto en el trascurso de la mañana respecto a los nuevos nombramientos en el gabinete...

Publicado Hace 13 días el 28 de Noviembre de 2017

por

Lic. Guillermo Ingram

Nuestros ancestros indígenas renovaban su mundo cada 52 años, o sea, el día anterior a concluir este lapso, se destruía todo y se volvía a comenzar prácticamente de cero en todo.

Hoy, los mexicanos del presente prácticamente renovamos nuestro mundo cada seis años.

Hasta el día de ayer antes del anuncio de Peña Nieto en el trascurso de la mañana respecto a los nuevos nombramientos en el gabinete, todo no era rumores sobre quién era el bueno para la elección presidencial, pero, nada más de saberse el nombre ¡Dios mío y Jesús mío! Mi teléfono no ha dejado de recibir toda una serie de información respecto a toda esa cauda de virtudes de que es poseedor el señor José Antonio Mead Kuribeña, prácticamente México está salvado si él es elegido presidente, cuenta con todo, absolutamente todo para sacar a nuestro país del enorme bache en el que se encuentra.

UNA “DEMOCRACIA” MUY ONROSA

Pero, sin duda alguna esto viene a ser parte del folklore mexicano en los cambios de gobierno, lamentablemente cada vez se hace más prolongada la cuesta de la elección, sobre todo desde que se pasó del sistema “unipartidista” a la partidocracia y el electorado debe pagar precios más altos por esta democracia que no acaba de conformarse.

LA CARGADA DE LOS BÚFALOS

En aquellos tiempos cuando el PRI era el partido inamovible y su candidato era en automático el próximo presidente y las elecciones no eran sino mero trámite, se daba aquel fenómeno conocido como “la cargada de los búfalos”. Antes del anuncio del dedazo, también todo permanecía en silencio o a nivel rumor o comentarios de café, pero en cuanto se emitían las “palabras mayores” (título de una novela de Luis Spota sobre la sucesión presidencial) todo el mundo iba en pos del elegido por el dedo divino y cuentan que en las oficinas del ungido, era tal la muchedumbre que deseaba felicitarlo y la forma tumultuaria en que todos querían entrar al mismo tiempo que las puertas de los recintos, que en aquel entonces venían del tiempo de la colonia o de las décadas de los 40s ó 50s del siglo pasado, eran arrancadas desde los dinteles mismos quedando todas destruidas pero la gente con tal de pasar a saludar al elegido destrozaban todo a su paso (no solo zafaban puertas y dinteles), de ahí lo de: la cargada de los búfalos.

POLVOS DE AQUELLOS LODOS QUE RETORNAN MÁS FEOS QUE NUNCA

Esto ya debería haber quedado muy lejos en la noche de los tiempos, pero, al parecer los mexicanos aun no podemos poseer una democracia tal y como se practica en otros sitios del mundo en función a que no hemos logrado cambiar de mentalidad, esto en función a que no poseemos independencia económica y en tanto se tenga dependencia con algo o alguien para efectos de independencia económica, tal y como reza el dicho ese: “Quien tiene tu pan tiene tu libertad.

AQUÍ ES DONDE SE NECESITAN LOS SIERVOS DE LA GLEBA

De ahí entonces que se siga en el mismo folklore y se busque ante todo lo que hoy se ha dado en llamar el clientelismo en lugar de que el pueblo piense en función a quien más le conviene de acuerdo a los intereses de la mayoría y no de quien venga a dar una despensa, bultos de cemento, láminas para techar, tanques de agua, etc. Eso se debería de haber acabado desde hace mucho tiempo, pero, sin duda alguna se necesita a los ciervos de la gleba para poder dar paso al continuismo y no a una auténtica democracia como ya debería de ser nuestro país.

NADA HA CAMBIADO, SALVO NOMBRES Y PERSONAS

De la elección presidencial de la que tengo el primer recuerdo fue la de Don Gustavo Díaz Ordaz y de ahí para acá, y, les puedo asegurar que en nada ha cambiado la tónica. Y no solo en el PRI, en todos los demás partidos también, el acarreo de campesinos para “abarrotar” estadios o sitios públicos, reparto de tortas y refrescos sin que los “convencidos participantes” sepan quien o quienes son los candidatos. Pero hasta ahora esa es la democracia mexicana. Una incuestionablemente harto tercermundista, que nada tiene que ver con la que se practica en otros sitios del mundo.

Pero en fin, vamos a ver hasta cuando se termina esta ya tradición “electoral” que de tal no tiene nada y si de imposición.

Por lo pronto, la pelea se va a dar entre el señor Mead y AMLO y el 2018 por causa de las elecciones pinta peor que Picasso y Dalí juntos.

 

- US -