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EL AZUCARADO

Publicado 05 noviembre 2017 el 05 de Noviembre de 2017

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Por: Guillermo Ingram García

“¿Cómo estás compadre?”. “Mal, fíjate que tengo azúcar”. “¡Wey, pero no se te nota!”. “¡Pues ni que fuera buñuelo ¡Pendejo!”.
MUCHO AMOR
“Tenemos secuestrada a su mujer. Si no paga 350 mil pesos la matamos”. “¡Hermano!, mi esposa está acostada aquí a mi lado, pero, nos comunicamos mañana ¡El negocio me interesa!”.
ROMANTICISMO PURO
“¿Por qué mi hermana se llama Rosa?”.  “Porque tu madre y yo la hicimos en el jardín”. “¡Qué romántico papá!”. “Lo sé, Chevrolet, lo sé”.

“¡Padre! ¡Ayúdeme! Estoy realmente asustado, escucho una voz maligna dándome órdenes todo el día ¿No estaré poseído y necesite un exorcismo?”. “¡No hijo mío, tu problema es que estás casado!”.
LA ACTUALIZACIÓN
“Esta mañana le dije a mi hija que por favor me pasara el periódico, a lo cual ella me respondió: “¡Papá, ya estás viejo, desactualizado y no encajas en el mundo de hoy!”. Entonces procedió a pasarme su IPhone 7. Para no hacerles la historia muy larga: ¡¡¡La mosca está muerta, el teléfono, como la mosca, hecho caca y mi hija gritando como posesa!!!”.
EL AFICIONADO
¡¡¡Doctor, llevo cinco días soñando con hormigas jugando al fútbol!!! Tómese esto y hoy podrá dormir el sueño de los justos ¡¡¡¿Está usted loco?!!! ¡¡¡Hoy es la final!!!
EL GRAN MILAGRO DE LA CONVERSIÓN
Hola a todos los amigos incrédulos, sobre todo para quienes no creen en nada ni en nadie, lean esto con atención:
La semana pasada, por primera vez en mi vida fui a una reunión de la tan criticada Iglesia Universal “Pare usted de sufrir” y compartí las prácticas y plegarias de los presentes. De pronto, el pastor se acercó al lugar donde me encontraba. Me miró fijo a los ojos y me señaló firme con su índice, se acercó y puso sus manos sobre mi cabeza y exclamó con vos fuerte: “¡¡¡Usted va a caminar de nuevo!!!”. Yo le respondí con voz baja: “Pero no tengo ningún problema en mis piernas”. Él ignoró mi afirmación y con voz tonante volvió a exclamar: “¡¡¡Hermano!!! Usted va a caminar”. Toda la feligresía, con las manos en alto comenzó a gritar: “¡¡Usted va a caminar, usted va a caminar, usted va a caminar!!”. Intenté nuevamente explicarle al pastor que no tenía ningún problema de locomoción, que mis piernas estaban bien, pero todo fue en vano. Incluso intenté levantarme y él, que tenía su mano derecha sobre mi hombro ejerció presión sobre mí para que no lo hiciera. En ese momento me arrepentí de haber asistido a la multitudinaria asamblea al ver con tal acción del supuesto hombre de Dios que todo era una farsa. Y el no dejaba de repetir cada vez con más énfasis: “¡¡Usted va a caminar!!”, mientras muchos del público gritaban acompañando a su líder espiritual en la afirmación y otros parecían haber entrado en trance, pero no dejaban de repetir lo mismo: “¡¡¡Hermano usted va a caminar!!!”. Opté por seguir callarme la jeta, no dije nada más, permitiendo la farsa siguiera. Cuando todo terminó, abandoné decepcionado y disgustado el lugar. Pero, créanlo o no ¡El pastor había tenido razón! Y volví a creer, pues ¡Me habían robado la motoneta en la que me desplazaba! Y tuve que irme a mi casa caminando ¡¡¡Aleluya hermanos!!!

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