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Polémica reforma laboral brasileña

Para el Gobierno, las flexibilizaciones facilitarán las contrataciones, Brasil comenzará a combatir el desempleo de 13 millones de personas e impulsará la recuperación de una economía...

Publicado 13 noviembre 2017 el 13 de Noviembre de 2017

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Empresarios la celebran y trabajadores la repudian

Dr. Armando Rojano Uscanga

Cuatro meses después de su aprobación, la reforma laboral brasileña entró el sábado pasado en vigor entre protestas de los trabajadores, que dicen haber perdido derechos, y celebraciones de los empresarios, que consideran que elevará la competitividad y reducirá el desempleo. Fue combatida por los sindicatos desde su presentación por el Gobierno del presidente Michel Temer como una herramienta para modernizar la legislación laboral de 1943 y facilitar las contrataciones, y ya fue motivo de dos huelgas nacionales.

Para el Gobierno, las flexibilizaciones facilitarán las contrataciones, Brasil comenzará a combatir el desempleo de 13 millones de personas e impulsará la recuperación de una economía que sufrió en 2015 y 2016, con caídas del PIB del 3,5 % y del 3,6 %, su recesión más grave en varias décadas.

La Central Única de los Trabajadores (CUT), la mayor unión sindical del país y que promovió el viernes manifestaciones en decenas de ciudades de Brasil contra la iniciativa, anunció una campaña para que la población firme una petición para anular la reforma.

Las nuevas normas dan prioridad, por encima de la ley, a los acuerdos que los sindicatos puedan alcanzar con las empresas en la división de las vacaciones, la flexibilización de la jornada de trabajo, los intervalos para el almuerzo, los salarios y la reposición de horas extras. Igualmente reglamenta nuevas formas de contratación, como el trabajo intermitente (por días u horas), el trabajo desde casa y el externalizado, que reducen a las empresas costos laborales y disponen de trabajadores para actividades adicionales sin incluirlos en nómina.

El sindicato critica principalmente el banco de horas que el trabajador podrá negociar individualmente con la empresa para compensar las horas extras, ya que el empleado negocia sin apoyo de los sindicatos; y el trabajo intermitente, que permite a empresa contratar por día u hora de trabajo sin pagar cualquier garantía laboral. La aparente competitividad que ganarán las empresas brasileñas con la posibilidad de reducir sus costos laborales ya fue motivo de discusiones en Argentina, cuyos empresarios presionan por cambios similares para no quedar en desventaja en la lucha por las inversiones extranjeras con Brasil.