Zumby Pixel

LUTO Y CONSIDERACIONES

En el medioevo las reinas europeas llevaban el luto con ropa blanca, a la fecha en Japón, China, India y países musulmanes continúan llevando el luto de color blanco. En Inglaterra, ya en 1930 el guardarropa de la reina María fue creado también en blanco por Norman Hartenll.

Publicado 04 noviembre 2017 el 04 de Noviembre de 2017

por

Desde tiempos remotos el culto a la muerte se ha manifestado de diversos modos, cuentan que en las antiguas tribus y grupos étnicos, cuando una persona allegada moría, su círculo cercano cambiaba su aspecto dejando la pintura, peinados, ropa y adornos en colores cubriéndose con grandes velos y ropa negra con el fin que el difunto no los reconociese y se los quisiera llevar para hacerle compañía.

Concepción Díaz Cházaro/El Dictamen

En el medioevo las reinas europeas llevaban el luto con ropa blanca, a la fecha en Japón, China, India y países musulmanes continúan llevando el luto de color blanco. En Inglaterra, ya en 1930 el guardarropa de la reina María fue creado también en blanco por Norman Hartenll.

Existen dos acontecimiento que marcaron el retorno al negro como color oficial del luto; en España, la muerte del príncipe Juan en 1497 llevó a la aprobación por parte de los Reyes Católicos de la “Pragmática de luto y cera”, un conjunto de leyes en las que se especificaba que en color negro debe ser la indumentaria, esta legislación también prohibía la manifestación desproporcionada del dolor, por lo que se suprimieron las “plañideras”. En cuanto a las viudas debían permanecer por un año en una habitación tapizada de negro, donde no debía entrar la luz. El otro acontecimiento fue el funeral de Carlos VIII de Francia en el que su esposa Ana de Bretaña vistió completamente de negro.

En la civilización occidental se transmitieron las costumbres por generaciones que alcanzaron la primera mitad del siglo XX, en nuestra ciudad, según cuentan, cuando fallecía una persona, se corrían las esquelas; estas tarjetas se entregaban en los domicilios de las amistades del difunto, comunicando el deceso y la hora de la ceremonia del sepelio. La velación del cuerpo se llevaba a cabo en su domicilio despejando la sala para colocar el féretro alumbrado por candeleros, se colocaban flores blancas en jarrones; si había espejos en el área se cubrían con tela negra, de igual forma se retiraban adornos, se rezaba el rosario en horarios programados. Al siguiente día, por lo regular, se realizaba el sepelio, en el panteón recibía cristiana sepultura.

Para este triste suceso, los mayores vestían de negro, las mujeres llevaban medias negras y para salir a la calle se cubrían con velo negro también, los hombres de levita cruzada o con traje y corbata así como las amistades y el servicio.

Los rosarios se rezaban por las tardes o por las noches durante nueve días; en las casas o en la iglesia. En cuanto a las misas, se celebraban por las mañanas, podían ser a las seis, siete u ocho horas; al tercer día, al séptimo día, al noveno día y a los treinta días del fallecimiento así como cada año de aniversario, también se oficiaban honras fúnebres, dicha ceremonia era cantada en latín: los oficiantes con el incensario rodeaban el catafalco colocado bajo el presbiterio, entonando los cantos acompañados del órgano. Durante el tiempo de luto, no se tocaba el piano ni se escuchaba música, se recibían a las amistades que anunciaban su visita.

En el año 1950 falleció de un infarto mi abuelita paterna Beatriz Correa de Díaz, esa tarde al regresar del colegio nos llevaron a la casa de mis primos Mauro Loyo y Nené, en la calle de Cortés en la misma manzana de la nuestra, ahí encaramándonos a las rejas de las ventanas que daban al patio interior, pudimos ver muchas flores y a mi hermana Magi llorando en la azotehuela de nuestra casa, confirmé que abuelita Beatriz había muerto.

Esa noche Cristina y yo llegamos a la casa por la azotea, cruzamos por la cocina para seguir hacia las recámaras, que daban a la calle de Cortés, ya bañadas y en pijamas llegó mi papá a vernos, abrazo y llanto. Guardamos tres meses de luto, sólo para salir llevábamos los vestidos de cuadritos de vichy adornados con serpentinas y cuello de piqué blanco. El uniforme del Josefino que usábamos de lunes a viernes, era de “rata gris”.

A la fecha he podido observar a las jóvenes vistiendo bluyín en las funerarias y en las misas de pésame. Los lutos se han reducido a consideraciones, es decir, no asistir a fiestas ni espectáculos, vestir de negro o blanco y negro por un tiempo; dado que entre el trabajo y los voluntariados, tanto mujeres como hombres, tenemos compromisos y eventos relacionados con nuestro quehacer diario.

 

US - US -