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Ropeo, renovar el armario con gusto

Publicado 08 noviembre 2017 el 08 de Noviembre de 2017

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La startup colombiana ofrece compra de prendas sin salir de casa

Ropeo apuesta por el modelo de suscripción.

Comenzaron con un ejército de shoppers y han convertido estar a la moda en una norma. Su último lanzamiento es un modelo de suscripción, cada mes o dos meses envían una bolsa con ropa. El usuario solo elige la que le gusta y queda bien. La aplicación aprende para acertar en próximos envíos. Después, se recoge la ropa descartada.

Si no compras, no pagas. Ese es su lema y esa es una garantía que pocas veces se ofrece en servicios online de este estilo. “Queremos eliminar las barreras que impiden comprar por Internet. No habrá excusas para optar por algo más cómodo y personalizados”, sostienen.

Alejandro Casas (Alejo) tiene una mirada afilada, observa con atención y hace preguntas cortas. Bogotano a más no poder, no llega a la treintena y ya ha vivido en Australia y San Francisco. Ropeo no es su primera startup, pero sí la que puede convertirle en un referente como emprendedor en América Latina. El equipo lo completan Luis Eduardo Huertas, compañero de clase desde la infancia, y Santiago Gómez, al que ficharon en Endeavor Colombia.

Catálogo de marcas de Ropeo.

Entre las marcas que ya ofrecen se encuentran Totto, Mango, Zara, Bershka… todas al mismo precio que en la tienda. En apenas unos meses cuentan con más de 10.000 suscriptores y 300 pedidos mensuales.

¿Cuál es su magia? La posibilidad de comprar desde casa, probarse la ropa y devolver todo. Ellos adelantan el importe con su tarjeta y devuelven lo que no se desea. El cliente cobra un extra por el envío y el tiempo del mensajero. Así fue su MVP, pero la siguiente iteración, la suscripción, depara muchísimas novedades para sorprender tanto al cliente como a las marcas.

Los tres fundadores de Ropeo comenzaron en Bogotá pero ya tienen la vista en Silicon Valley, la capital de la tecnología. El pasado sábado compartimos un agradable brunch en K-OZ, en San Francisco, donde aprendimos más sus planes de futuro. No los pierdan de vista, van a sonar mucho.

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