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Descubre los secretos del Xoloitzcuintle

El xoloitzcuintle parece un perrito callejero, pero sin pelo, al menos los más populares, aunque los hay con pelo.

Publicado Hace 10 horas el 16 de Noviembre de 2017

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*El perro Xoloitzcuintle es una raza mexicana con  gran valía desde la época prehispánica.

*Siempre habrá Xolos lanudos entre la camada de padres pelones pero son sacrificados por muchos criadores por no representarles un beneficio económico.

*La Casa del Xoloitzcuintle en Veracruz invita a conocerlos, convivir con ellos y saber su historia.

Nopalli de 4 años se refugia en los brazos de Rosario Cabrera.
Nopalli de 4 años se refugia en los brazos de Rosario Cabrera.

Alba Hernández/ El Dictamen

 El Xoloitzcuintle es un perro mexicano con más de 2 mil años de historia y gran valor cultural. En náhuatl significa perro raro o arrugado. No está tan manipulado en sus características, su evolución genética ha sido completamente natural. El xoloitzcuintle parece un perrito callejero, pero sin pelo, al menos los más populares, aunque los hay con pelo.

Xocoyotzin (peludito) de 10 años es hijo de padre y madre xoloitzcuintles.
Xocoyotzin (peludito) de 10 años es hijo de padre y madre xoloitzcuintles.

 ¿Sabías que hay Xoloitzcuintles totalmente lanudos?

No todos los xoloitzcuintles son pelones, también los hay con pelo, no son muy conocidos ni difundida su existencia porque muchos criadores los matan al nacer, ya que no representa ningún beneficio estético, ni económico, asegura Rosario Cabrera de La Casa del Xoloitzcuintle en Veracruz.

Cuando se cruzan dos xoloitzcuintles pelones, sobrevive el 75% de la camada, el 25% nacen peludos y el 50% pelones. Son camadas mixtas, de todos colores, por la mutación genética natural, “cuando sale una camada mixta se manifiesta toda la carga genética que trae un xoloitzcuintle, de tal forma que nunca se podrán producir ejemplares idénticos”.

La cariñosa Chichiltik (colorado) 7 años con Neil Terry
La cariñosa Chichiltik (colorado) 7 años con Neil Terry

Amigos en  la vida y en la muerte

Los aztecas consideraban a los xoloitzcuintles un regalo del dios Xólotl y creían que los caninos guiaban las almas de los muertos al Mictlán o inframundo.

Moctezuma Xocoyotzin tenía más de mil xoloitzcuintles pelones, y para cada uno tenía una esclava, “cuando fallecía alguien se le mataba un xoloitzcuintle para que le acompañara en su camino al inframundo”, agrega Cabrera.

Los españoles quisieron acabar con ellos

Durante la conquista de México, los españoles llegaron con sus perros Mastín, los Xolos al igual que los indígenas, sufrieron matanza, entre los motivos para acabar con los mitos y creencias que lo rodeaban. También el  jesuita Francisco Javier Clavijero describía que “los españoles los encontraron nutritivos y de buen sabor y después de la conquista a falta de otra carne los comieron hasta acabar con la especie”.

Frida Kahlo al lado de sus amados xoloitzcuintles
Frida Kahlo al lado de sus amados xoloitzcuintles

A partir de la caída de Tenochtitlán, y por 400 años los Xoloitzcuintles prácticamente desaparecieron subsistiendo algunos ejemplares en la Cuenca del Río Balsas, en Nayarit, Colima, Jalisco, Michoacán, y Guerrero; tiempo después en los años 60´s se inició su rescate aunque con preferencia a los “pelones”.

Posteriormente intelectuales y personajes de México entre ellos Frida Kahlo y Diego Rivera acogieron la protección y gusto de la raza.

Cuidados

Al Xoloitzcuintle debe cuidársele mucho de las altas y bajas temperaturas, hidratarlos, ponerle aceites. Cualquier rozadura o irritación en su piel hay que atenderla, tiene la sensibilidad de la parte interna del brazo humano. No son perros de patio, azotea, ni de circo, deben estar en un ambiente adecuado a ellos.

La Casa del Xoloitzcuintle en Veracruz

Tiene como fin promover y defender la dualidad genética del xoloitzcuintle expresan Neil Terry y Rosario Cabrera, una pareja que se ha dedicado por más de 10 años al cuidado de esta raza. Actualmente tienen 7, algunos de ellos rescatados, no los venden, pero si comparten su compañía en una casa museo, en donde también informan de la historia.

La casa se abre al público de jueves a sábado, de 10 am a 4 pm y domingos de 1 pm a 4 pm. Dirección: Callejón Narciso de Mendoza No. 274, entre Campero y Sánchez Tagle, Veracruz, Ver.

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