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El gigante americano

Publicado 29 octubre 2017 el 29 de Octubre de 2017

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Por Pedro Ferriz de Con

Aunque la tendencia de la evolución en todo es imparable, en mi país -México- las instituciones se resisten a transformarse a mejores expectativas humanas.
El mismo Presidente argumenta que en otros países donde se ha intentado, cayeron a peores escenarios.
Aspiro a una candidatura INDEPENDIENTE para la Presidencia en México, motivada por la situación que prevalece.
La corrupción, que por definición es grosera, ha pasado a ser intolerable. La impunidad, resulta evidente, previsible… obvia y no hay opciones alcanzables a frenarla.
Y lo más complejo a resolver, es documentar optimismo entre los mexicanos a fin de crear una inteligencia colectiva que genere fuerza para oponerse y lo que se acepta como destino funesto.
A lo largo de mi andar de 44 años de periodista y dos -los últimos- luchando contra estos molinos de viento, he escuchado con calma y ahora con cierta impaciencia, un catálogo de imposibles de las audiencias que convoco, las redes sociales que amaso y los medios de comunicación que se abren paulatinamente a recibirme para hablar de temas, que por definición han de ser disruptivos… sobre todo para oídos del “statu quo”.
Si lo que se intenta desde las esferas del poder, es convencer al país más importante de América Latina que nada es posible en nuestra evolución de ideas, iluminación de los caminos y enciclopedismo en el planteamiento de una teoría practicable para un Estado moderno, entonces estamos cocinando una revolución. Más si bien es evidente que habrá un choque de ideas, habrá que buscar caminos para que ésta, resulte tersa e inteligente. A ello lo hemos bautizado como La Revolución del Intelecto.
En un siglo de conocimiento, innovación, creatividad casi infinita y sistemática ruptura de paradigmas, la confrontación del hombre en su lucha por convivir, debe ascender a una expresión civilizada, exenta de verborrea, intransigencia o colapso violento.
Eso lo deseamos los que vemos adelante. Los que apuntan al pasado, piensan de otra forma. Se han hecho a la idea de que todo es como es… y así seguirá siendo.
Pero en el inter, crece la población, vive más tiempo, campea la pobreza, aumenta el hacinamiento en el que la disfuncionalidad de instituciones se hace pesada, ominosa y de impostergable corrección.
El año que viene marcará para México un profundo estertor. Todo se sacudirá. El inconsciente colectivo, la mayoría silenciosa, el conformismo darán cuerpo a una respuesta al “estado de cosas” que lastima.
Cuando en estas latitudes, medios e intelectuales exquisitos piensan en madurez social, el referente es Francia… La discusión se centra en si Cataluña o Catalunya. Si Podemos o no podemos… pero eso, allá. ¡Aquí ni hablar!
Sin ser un Nostradamus, México tiene marcado un sino diferente a esta inercia aletargante. Hablará el individuo colectivo de un pueblo que está harto de estar harto. De aceptar la frustración como forma de vida y la estulticia de políticos enriquecidos envueltos en una cultura paya, vaporosa y cursi que nos ha robado hasta el buen gusto.
Volteen la mirada a México. ¡Nacerá un gigante americano!

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