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¿De qué habrán estado hechas las generaciones de nuestros ancestros?

Publicado 14 octubre 2017 el 14 de Octubre de 2017

por

Lic. Guillermo Ingram

Veía el otro día a los nietos de unos amigos, ya unos adolescentes (señal inequívoca de nuestra “ruquez”), quienes estaban prácticamente en conflicto existencial pleno porque a uno de ellos se le había perdido el celular y ahí contenía al parecer hasta la cura para el cáncer. Parecía la vida había dejado de tener sentido para el afectado y el hermano que le seguía el juego.

¡TODO UN TRAUMA LA PÉRDIDA DE UN CELULAR!

Y por ahí se fueron las siguientes generaciones a la nuestra, aunque, hay que admitir que también la nuestra, sobre todo los “sesenteros” que tenemos que andar en estas cuestiones de internet, en cuanto algo le pasa a la “red” o si no funciona propiamente el celular, también andamos ya cayendo en estados casi catatónicos, porque ahora toda la información la “almacenamos” en el celular o en la compu ¿Y qué me dicen de la enorme cantidad de claves que ahora debemos mantener registradas en alguna libreta? ¡Espantoso! Y con la tarjeta del banco, que según dicen que hasta al pasar un dispositivo de seguridad nos la pueden “hackear”. Cuando que otrora con una simple “libreta” ahí se llevaba las exiguas cantidades que iba uno ahorrando en el banco. Pero en fin, todo esto es ocasión del fachoso “estrés” que no es otra cosa que los nervios provocados por las múltiples vicisitudes provocadas por la bola de broncas de andar recordando tantas cosas que antaño ¡Ni en cuenta!

LES PASÓ DE TODO Y NO LOS AFECTÓ EN NADA

Pero, regresando al tema, nuestros abuelos y demás ancestros ¿Quién sabe de qué estaban hechos?, porque miren que a ellos creo les pasó todo y de todo y ni se “traumaron”, los analistas y psicólogos no existían. Y cuando enfrentaron tragedias, como la canción: “Como los indios, se agachaban y se iban de lado” y de ahí no pasaba. Incluso, por lo que se refiere a nuestro país, ellos, nuestros abuelos estuvieron imbuidos en aquella “Revolución mexicana”, que además de desplazar de manera violenta a unas clases sociales por otras, vivieron un auténtico cambio violento en sus vidas, y… como pudieron enfrentaron tal situación, de una u otra forma dejaron pasar todos esos hechos, se adaptaron y siguieron adelante con sus vidas ¡Y nada de andar de traumatizados en ninguna fase en la que hoy califican a los traumas! Incluso, la generación de nuestros padres todavía fueron parte de esta forma de ser, pues miren que pasaron miles de broncas para levantar a sus familias y… los señores con una parranda se componían y las señoras con realizar una catarsis con sus comadres ¡Sacaban adelante todas las broncas! ¿Hoy? ¡Dios mío! Ahí tienen, que amén de los ansiolíticos que se consumen cual chicles “Motitas” o pastillas “Salvavidas” (creo estos chicles y pastillas hace años son historia) ahora la gente le entra al “perico”, la mota y por lo que se ve a cuestiones más fuertes. Y hay que ver el estado de ansiedad en que entran los muchachones cuando les hace falta la dosis de sus “calmantes” ¡Tremendo!

LES CAMBIARON HASTA EL MODO DE ANDAR ¡Y SOBREVIVIERON EXITOSAMENTE!

Regresando a los ancestros, les decía, la Revolución les cambió hasta el modo de caminar ¡Y no se traumaron! En las historietas familiares, contaba mi abuelita materna las pato aventuras que se aventó ella cuando con el abuelo y mi tía la mayor que ya era una adolescente en aquellos ayeres ¡Se vinieron caminando desde la Ciudad de México a Veracruz!, pues por unos amigos se enteraron aquí no estaba tan critica la situación como en el altiplano. Y se desplazaban en la noche y se escondían como podían en el día, pues debían ser sigilosos porque como había varias facciones en pugna, la que los sorprendiera a mi abuela y a mi tía se las llevaban de “soldaderas” y al abuelo a echar bala. Y el “trauma” mayor de la abuelita fue mantener en calidad de artículo sacro a una nopalera que tenía al fondo del inmenso patio de su casa. Y eran intocables dichos nopales, pues decía la abuelita que “son para la Revolución”, pues creo si algo la marcó fue el hambre que padecieron en ese periplo. Pero como les digo, toda aquella
generación acrecentó la familia y la sacaron adelante ¡Nada de broncas existenciales como ahora! ¡Qué hasta por perder un celular se cae hasta en crisis de identidad!
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