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“El Matanovias” vivía como “hippie”

Por su aspecto, cabello desaliñado, barba larga, ropa sucia y sus tatuajes, decían que era un "hippie", quien sobrevivía mendigando.

Publicado 25 octubre 2017 el 25 de Octubre de 2017

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El Dictamen/Agencias

El tatuaje de un corazón partido en el cuello lo hacían fácilmente reconocible.

Antes de escapar a Guatemala, donde fue capturado, Jorge Humberto, “El Matanovias”, se ocultó en Tabasco, así como en Cancún y Tulum, en Quintana Roo, donde dormía en las playas.

Por su aspecto, cabello desaliñado, barba larga, ropa sucia y sus tatuajes, decían que era un “hippie”, quien sobrevivía mendigando.

Agentes de la Fiscalía de Mandamientos Judiciales de la PGJ estuvieron a punto de capturarlo en Tulum, pero no regresó a dormir al sitio donde había sido ubicado.

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Una de las dificultades para dar con su paradero fue que desde que huyó de la CDMX, a principios de este año, nunca más volvió a usar un celular. Tampoco usaba redes sociales.

Sin embargo, el tatuaje de un corazón partido en el cuello lo hacían fácilmente reconocible.

Jorge Humberto ingresó a Guatemala hace poco más de un mes. 

“Vivía como indigente, no tenía celular, no llevaba consigo ninguna identificación, no tenía pasaporte, pues nunca tramitó uno”, reveló un allegado a las pesquisas.

Ayer martes por la mañana, policías de Livingston, en Guatemala, lo encontraron durmiendo debajo de un puente. Al verlos, Jorge Humberto trató de huir. Los policías lo llevaron a sus oficinas. Ahí le tomaron fotos y sus huellas dactilares, detectando que contaba con una ficha roja emitida por Interpol.

Este miércoles fue deportado y entregado a las autoridades de la PGJ para cumplimentar una orden de aprehensión en su contra por feminicidio.

Martínez Cortés está acusado de asesinar a Campira Camorlinga Alanís en su vivienda de la colonia Santo Domingo, en Coyoacán, el 31 de diciembre de 2016.

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En un primer momento se creyó que la muerte había sido por una fuga de gas, pues la llave de la estufa estaba abierta cuando la encontraron. Sin embargo, sus familiares se dieron cuenta que presentaba una lesión en el rostro y moretones en los brazos; además, estaba rapada, algo que les llamó la atención, pues su cabello era lo que más cuidaba la chica.

La autopsia concluyó que murió por asfixia por estrangulamiento. La grabación de una cámara mostró que ese día llegó a la vivienda Jorge Humberto, quien salió horas después llevándose sus pertenencias.

Al hacer público el caso en redes sociales, los familiares de Campira se enteraron que el sospechoso había sostenido una relación con otra joven, que fue encontrada muerta en condiciones parecidas. Esa muerte ocurrió en el 2014. Los dictámenes periciales apuntan a que sí se trató de un suicidio, aunque el caso continúa bajo investigación.

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