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El cambio climático y Trump

Trump se mantiene como un escéptico del calentamiento global lo cual le da una ventaja moral para revocar restricciones perjudiciales para la industria en Estados Unidos. Al parecer mientras los cambios dejen ganancias en el país serán bienvenidos, conservándose fiel a su lema de campaña “América Primero”.

Publicado 15 octubre 2017 el 15 de Octubre de 2017

por

Javier Lendeche / El Dictamen

Donald Trump es un escéptico del calentamiento global, decidido a revocar tratados con tal de beneficiar momentáneamente a su país. Prueba de ello ocurrió recientemente cuando la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) aconsejada y muy probablemente presionada por el mismo Donald Trump propuso la derogación del Plan de Energía Limpia, la regulación clave del gobierno del expresidente Barack Obama para combatir el cambio climático, según información reproducida por distintos medios de comunicación. Todo esto nos deja con una gran preocupación…

 ¿Qué podemos esperar de la administración de Trump?

Antecedentes

Un poco de contexto, la ya famosa frase:

“El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos, para volver a la industria manufacturera estadounidense no competitiva.”

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Dicha por el actual mandatario de los Estados Unidos de América, refleja en gran parte el nivel de ignorancia y obviedad hacia problemas y situaciones tangibles que involucra a todos los países. Aunque los problemas ambientales parecieran obvios, hay un factor determinante más allá de la incredulidad de la casa blanca hacia el medio ambiente, la economía.

  • Comencemos con sus promesas de campaña: “Reducir la deuda nacional”. Estados Unidos se encuentra algo lejos de ser la potencia mundial que fue en los 60s. La globalización terminó convirtiéndose en uno de sus grandes obstáculos. La constante interacción global conlleva forzosamente a acuerdos para una sana convivencia, un constante estira y afloja a nivel de países. Con esto en mente el comercio internacional puede simplificarse en una frase “necesito eso y a cambio te ofrezco esto” para poder hacer esta clase de intercambios deben de cumplirse ciertas normas de calidad, las cuales son establecidas ya sea de manera bilateral entre gobiernos o siguiendo rubros internacionales. Cumplir exigencias de calidad implica en muchos casos ser amigables con el medio ambiente, de igual manera mantener tratados de comercio implica mantenerse al corriente con los acuerdos ambientales. Este tipo de políticas debilitan y hacen perder dinero a sectores específicos como la ganadería, la explotación petrolera y la minería.
  • “Trump retira a EUA del Acuerdo de París contra el cambio climático” se leía en los encabezados; las promesas de campaña parecían cumplirse y todos vaticinaban un futuro oscuro e incierto, un paso hacia atrás en la protección del ambiente. La principal razón de la salida del Acuerdo fue que este era un malo para los trabajadores estadounidenses, acuerdo que pudo haber sido mejor negociado por Obama, su antecesor. Gracias a medidas establecidas en el acuerdo seguirán dentro hasta el 2020, en teoría.

En conclusión

Trump se mantiene como un escéptico del calentamiento global lo cual le da una ventaja moral para revocar restricciones perjudiciales para la industria en Estados Unidos. Al parecer mientras los cambios dejen ganancias en el país serán bienvenidos, conservándose fiel a su lema de campaña “América Primero”.

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