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“NIPÓN NO TAN JAPONÉS”

Mientras escribo esto, mi búsqueda continúa; debo encontrar la música que, sin lugar a dudas, sea la más triste del mundo. Pero el trabajo realizado hasta ahora me ha conducido a una idea reveladora: la música que intenta abrazar la tristeza, que aspira a enterrarse en ella, se encuentra destinada a carecer de verdadera tristeza

Publicado 05 octubre 2017 el 05 de Octubre de 2017

por

Mtro. Luis Fernando Ruz Barros

“Mientras escribo esto, mi búsqueda continúa; debo encontrar la música que, sin lugar a dudas, sea la más triste del mundo. Pero el trabajo realizado hasta ahora me ha conducido a una idea reveladora: la música que intenta abrazar la tristeza, que aspira a enterrarse en ella, se encuentra destinada a carecer de verdadera tristeza”

― Kazuo Ishiguro

(Fragmento de “La música más triste”)

Para muchos el otoño implica el momento estacional donde las hojas caen y los árboles se regeneran, para el mundo de las letras además de ese hecho es el tiempo donde se conoce al que al menos por un año será el escritor más famoso mediáticamente por la relevancia del premio que se otorga, el Nobel de Literatura. En las quinielas que antecedían a la concesión del galardón estaban como es costumbre autores recurrentes como el Poeta Sirio Adonis, la novelista canadiense Atwood, el italiano Claudio Magris, La novela de Kundera, los versos del Coreano Ko Un o hasta el español Javier Marías. No obstante todos ellos habitualmente son relegados por un nombre envuelto permanentemente en la polémica por su constante deseo de obtenerlo, la inmensa cantidad de seguidores que así lo aclaman y la misma constancia de rechazo a otorgárselo por parte de la academia Sueca, efectivamente Murakami.

Y como para agudizar la herida, apenas la Academia Sueca ha revelado el nombre del Nobel de letras de este año, y sí, aunque disfrazado con una nacionalidad Británica, el Japonés Kazuo Ishiguro, Rockstar de closet y guionista venido a más, se ha alzado con el máximo mérito. No obstante a cualquier juicio la crítica mundial ha coincidido en que el nombramiento ha estado correcto, y es que a pesar de que Ishiguro comenzó redactando guiones para series de televisión, dió el salto de calidad a la prosa.

Los conocedores de su obra coinciden en que el Nipón da prioridad a las emociones. Historias del pasado, con pocos personajes, en las que prima la nostalgia y que sumerge al lector con una intensidad que pocas veces se percibe ya que la implicación con la historia es máxima. Ishiguro es un autor que fascina, un escritor singular con una inquietud intelectual sobresaliente desarrollando como pocos autores la psicología de sus personajes encajando las piezas de la trama de manera magistral.

Famoso por textos como “Los restos del día” o “Nunca me abandones” se le considera integrante de una nueva generación de escritores británicos, que han superado viejos credos imperialistas, y su nombre se une al de autores como Salman Rusdie, Julian Barnes, Martín Amis o Timothy Mo. Un heterogéneo conjunto de obras que le han valido un premio Nobel por un estilo muy particular, como destacó a la prensa la secretaria permanente de la Academia Sueca, Sara Danius: “Si mezclas Jane Austen y Frank Kafka tienes a Ishiguro, pero tienes que poner un poco de Marcel Proust”.

Al final la obra del Nipón no tan japonés que ha ganado el premio puede encontrarse desde ya en todas las estanterías de librerías en México y será cada lector quien con su veredicto aplaudirá o no la decisión de haber quizá sacrificado una de las últimas oportunidades de premiar al Japonés más leído en el mundo en la última década, Haruki Murakami.

 

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