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Mujeres de la tercera edad sufren machismo laboral

La discriminación laboral que sufren las adultas mayores en Veracruz, es por género y por edad.

Publicado 01 octubre 2017 el 01 de Octubre de 2017

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Flor Adela Hernández Gil, tiene 63 años de edad y es empacadora voluntaria de una tienda departamental

Flor de Jesús Meza Cano/El Dictamen. Uno de cada seis ancianos en todo el mundo sufre de abusos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), por ello la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el primero de octubre el “Día Internacional de las Personas de Edad”, con la finalidad de concienciar contra la discriminación de las personas mayores, llamando la atención sobre los estereotipos negativos y las ideas falsas acerca del envejecimiento, sobre todo que los ancianos ya no sirven para nada.

La Magia de la Vejez

Sin embargo, la discriminación laboral que sufren las adultas mayores en Veracruz, es por género y por edad. Si bien resulta difícil conseguir un trabajo durante la tercera edad, el “machismo” que existe en el área laboral que los emplea, es aún mayor y proviene de sus mismos compañeros.

Flor Adela Hernández Gil, tiene 63 años de edad y es empacadora voluntaria de una tienda departamental de esta ciudad, donde labora diariamente cuatro horas.

Ahí no percibe ningún sueldo, sólo las propinas que dan los clientes.

Hay días buenos y otros malos, debido a que un gran porcentaje de las personas si les regalan una moneda.

Entrevistada por EL DICTAMEN, la señora Flor Adela, aseguró que todas las tiendas departamentales están saturadas; y si hay espacios libres, prefieren a los hombres, por el mito de que son más fuertes y pueden incluso ayudar a cargar a los clientes.

“Las tiendas están muy saturadas y no hay espacio para tanto empacador, pero se logra colocar uno y es muy difícil porque algunas empresas te piden apoyar en trabajos de limpieza y muchas tienen preferencias y hay discriminación por género, por ser mujer, que porque hay que cargar cajas de leche o bolsas de alimentos, pero lo podemos hacer, porque muchas estamos muy fuertes para poder hacerlo”, comentó.

Sin embargo, la principal discriminación proviene de los mismos hombres, que pese a que tienen la misma edad y ganas de seguir trabajando, se adjudican los mejores horarios, donde se logra percibir el mayor número de propinas.

“La mayor discriminación viene de los mismos compañeros, los hombres, la mayoría son machistas y te ganan los turnos buenos y les dan a las mujeres los turnos de la mañana, que es donde arriba menos gente y así menos posibilidades de ganar más dinero”, comentó.

La señora Flor Adela, aseguró que si trabaja en el turno de la mañana, sólo logra sacar entre 40 y 60 pesos, que obviamente no alcanza para nada.

Contrario al turno de la noche, donde logra obtener hasta 180 y 200 pesos diarios.

“Pero por la cuestión de sexo que no quieren a mujeres en la noche, que según era una disposición del DIF y luego investigué los lineamientos del trabajo del adulto mayor y me di cuenta que se aborda el trato igualitario, el respeto y entonces me imagino que es cuestión de la tienda”, comentó.

Antes de ser “cerillito” de una tienda departamental, la señora Flor Adela, trabajó por 28 años de maestra en secretariado, donde percibe su pensión, pero requiere de mayores ingresos, porque de ella dependen sus nietas, quienes están estudiando el bachillerato y la universidad.

Aunque se tiene la recomendación de no discutir con los clientes, la señora Flor Adela, aseguró que existen personas que las insultan y les exigen que les entreguen más bolsas. Recuerda en una ocasión cuando una mujer le aventó una moneda de 5 pesos y le dijo “apúrate que estás para servirme, eres un gato”.

Destacó que reciben más propinas de las personas que suelen comprar poca despensa y su aspecto físico es sencillo.

Sin embargo, aquellas que llevan el carrito lleno de compras, ni siquiera le dan las gracias.

La discriminación laboral, tiene implicaciones y efectos concretos en la vida de las personas mayores, por lo que es necesario crear estrategias que compensen las oportunidades que se les niega, así coincidieron representantes de organismos con programas para ese sector de la población.

Al igual que en muchos aspectos de la vida de las mujeres que trabajan, conseguir empleo después de determinada edad puede ser más difícil para ellas que para los hombres.
En la actualidad, casi 700 millones de personas son mayores de 60 años. Para 2050, las personas de 60 años o más serán 2,000 millones, esto es, más del 20% de la población mundial.

La discriminación por envejecimiento y en ocasiones el abandono y maltrato de las personas mayores es una actitud frecuente y perjudicial que se basa en el supuesto de que es una norma social y, por tanto, aceptable. Esta marginación es una realidad en la mayor parte de las sociedades, de una forma u otra, y se materializa en las actitudes de los individuos, las prácticas institucionales y normativas, y la representación mediática. Todas ellas devalúan y excluyen a las personas mayores. En 2014, los Gobiernos adoptaron una resolución en el Consejo Económico y Social que reconoció que la marginación por envejecimiento es la razón común, la justificación y la fuerza motriz de la discriminación de las personas de edad.

Tales formas de discriminación, de cómo las personas de edad son tratadas y percibidas por sus sociedades, incluso en los ambientes médicos y centros de trabajo, crean entornos que limitan su potencial y afectan a su salud y bienestar. El fracaso para hacer frente a esta discriminación socava los derechos de las personas mayores y dificulta su contribución a la vida social, económica, cultural y política.

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