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Buenos Días

Con los destrozos causados por los huracanes y el terremoto la semana pasada y que ahora afloran en todo su dolor y magnitud queda demostrado uno de los principios de los que me hablaba mi gran amigo el Dr. Alejandro Córdova (QEPD), que además de haber sido un extraordinario analista fue un tremendo estudioso e investigador del budismo Zen: "Si de algo debemos de estar seguros en este mundo y vida, es de la impermanencia"

Publicado 14 septiembre 2017 el 14 de Septiembre de 2017

por

Lic. Guillermo Ingram García

LA IMPERMANENCIA

Con los destrozos causados por los huracanes y el terremoto la semana pasada y que ahora afloran en todo su dolor y magnitud queda demostrado uno de los principios de los que me hablaba mi gran amigo el Dr. Alejandro Córdova (QEPD), que además de haber sido un extraordinario analista fue un tremendo estudioso e investigador del budismo Zen: “Si de algo debemos de estar seguros en este mundo y vida, es de la impermanencia”. O sea, lo que hay en el mundo y todos los que estamos vivos se puede desaparecer o perecer en forma pronta e inmediata.

MACHADO, SIN CITARLOS, NOS HABLA DE LOS APEGOS

Soy uno de los afortunados no afectados por el terremoto, como tampoco por los efectos de algún huracán, pero, la experiencia que tiene uno ante un temblor de la magnitud del de la semana pasada es de pequeñez y de la extrema fragilidad a la que todo está sujeto en este mundo en virtud a las fuerzas inconmensurables de la naturaleza. Y que todo aquello que llegamos a considerar en determinado momento seguro y permanente, tal y como lo expresa mi cuate Antonio Machado en su tremendo poema “Cantares”: “Amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón, me gusta verlos pintarse de sol y grana al volar, bajo el cielo azul temblar y súbitamente quebrarse”. Aquí de lo que nos habla el buen Toño es precisamente de la impermanencia del mundo y de la fragilidad de la vida del ser humano y de todo lo que lo rodea. Ahora bien, nosotros, en nuestros infinitos apegos (que cada día son más y más), olvidamos esa “impermanencia” y cuando sobrevienen desgracias de cualquier tipo, nos quedamos anonadados, expectantes y atónicos, preguntándonos “¿Y a mí por qué?”. O si se trata de la familia cercana: “¿Por qué a nosotros?”.

¡NO A LOS APEGOS!

Ahí es precisamente cuando nos sirven todas esas prácticas y pláticas recibidas de personas como el Dr. Córdova (que en su caso me hizo ver toda una gama de situaciones graves y dolorosas que padece el ser humano en función a sus apegos), que demuestran que debemos de realizar todo un análisis de nuestro actuar para estar preparados mental y espiritualmente para no padecer gran cosa cuando nos enfrentamos a situaciones de la impermanencia, como incluso lo es la muerte de un ser querido o de esos momentos cuando la vida nos manda de trasero al piso y nos cobra facturas de algo que ni siquiera pedimos o nos comimos. Por eso debemos de saber todo sobre los apegos y claro, en su momento disfrutarlos, gozarlos o vivir con ellos, pero conscientes de que se pueden ir de un momento a otro y eso no debe de afectarnos tanto.

AL INICIO DEL “SERMÓN DE LA MONTAÑA” JESÚS, SIN CITARLOS, HABLA DE LOS APEGOS

Los credos hablan de los apegos y lo terrible que son cuando les damos más valor que la vida misma. Por ejemplo, el cristianismo, en el bellísimos “Sermón de la Montaña”, Mateo 5: 1, 2 y 3 dice: “Viendo aquel gentío, subió Jesús al monte; y cuando se hubo sentado, se le reunieron sus discípulos. Enseguida comenzó a hablarles, enseñándoles así: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los Cielos”. Mi biblia explica: “Pobres de espíritu o en el espíritu, son evidentemente los que tienen el corazón desprendido de las riquezas, teniendo espíritu de pobreza, aunque por otra parte se tengan grandes riquezas”. Esto es el NO APEGO. Pero, eso es lo menos que enseñan por los ministros de los cultos en general: el despego. Pues los ministros mismos en su gran mayoría son auténticos sibaritas y materialistas a extremis ¡Apegados al billete y a los bienes materiales!, como ejemplo ahí está Norbocop, Onésimo Cepeda y toda esa calaña de “pastores” que viven en la opulencia. En los credos protestantes los “pastores” no cantan mal las rancheras, se apoderan de los bienes de los crédulos como lobos sobre sus presas.

POR ESO LUEGO LA GRAN DEMANDA DE ANSIOLÍTICOS

No me desvío del tema, la idea de mi explicación es que debemos trabajar en no apegarnos a nada para evitar sufrimientos a lo mero inútil cuando algo sobreviniera. Al menos doy gracias de que tuve en el Dr. Córdova a un buen maestro que practicaba lo que predicaba, pues él siempre andaba feliz y risueño, porque como luego me decía él, tal actitud se debía a: “¡Jamás vendí el alma!”. O sea, en eso consiste todo, se puede andar en la punta de la estampida, pero jamás vender el alma. Esto viene de: “Pues ¿qué se ganará el hombre si gana todo el mundo, pero pierde su alma? (Mateo 16: 26). ¡Aguas! Luego no digan que no se los advertí.

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