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Robo de identidad

los delincuentes cibernéticos obtuvieron créditos para adquirir en agencias de autos distintas, dos automóviles de lujo por un monto global que asciende a 1 millón 300 mil pesos.

Publicado 24 septiembre 2017 el 24 de Septiembre de 2017

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“Mina de oro” de la delincuencia cibernética

“Eduardo” cuenta su historia: Obtienen dos autos de lujo a su nombre

Van 129 casos este año: Condusef

Rubén Licona Vázquez / El Dictamen. Eduardo…..ya había escuchado hablar del “robo de identidad”, pero nunca imaginó que le tocaría vivir en carne propia esa traumática experiencia.

Con sus datos personales, los delincuentes cibernéticos obtuvieron créditos para adquirir en agencias de autos distintas, dos automóviles de lujo por un monto global que asciende a 1 millón 300 mil pesos.

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Del fraude se percató cuando al acudir a realizar sus declaraciones fiscales ante Hacienda le aparecieron sendas facturas por la adquisición de los vehículos de referencia, los cuales él nunca gestionó; en principio porque su salario de empleado de gobierno federal no da siquiera para uno de esos carros que, hoy, alguien está conduciendo en su nombre.

Lalo, quien pidió reservar su identidad por precaución ante la delincuencia organizada, es un hombre joven que apenas rebasa los 32 años de edad.

Casado y con un hijo de 2 años, no sale aún del shock que le causó el saber que fue víctima de la delincuencia organizada con el robo de identidad.

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Han sido meses de auténtico desgaste emocional, laboral -porque ha faltado a su trabajo-, e incluso económico -por las vueltas, papeleo y demás-, para demostrar ante las agencias correspondientes y ante las instancias legales que jamás tramitó los créditos para los autos.

Su caso es parte de la estadística creciente del robo de identidad que la Comisión Nacional para la Defensa de Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) reporta como un delito en boga en el país, cuya práctica empezó a dispararse en el 2016.

En Veracruz, el año pasado se reportaron 76 casos, y lo que va del transcurso del 2017 se contabilizan ya 129, lo que permite deducir se dupliquen los mismos, reflejo de que es un delito altamente explotado por la delincuencia cibernética, considera al subdelegado de Condusef, Rafael Trillo Gracida.

De hecho, Veracruz ocupa el cuarto lugar entre los principales Estados en donde se comete este delito, superado solo por la Ciudad de México, Estado de México y Jalisco.
¿LA CÁRCEL?

Desde junio de este año comenzó el problema para el afectado, quien al percatarse de la situación que enfrentaba visualizó de primera mano consecuencias graves para su persona. ¡La cárcel! llegó a pensar en un principio.

Pero también temió la ruina económica familiar y tantos otros escenarios desoladores que se agolparon en su mente.

Lo que había observado en los medios de comunicación sobre personas afectadas por el robo de identidad, lo captaba como algo ajeno, lejano, sin un ápice de que le podría suceder.

Hoy, admite que se trata de un fenómeno real y creciente que, en su caso, “haciendo memoria” seguramente se empezó a fraguar cuando a principios de este año extravió su credencial del elector.

Si bien denunció ante el Ministerio Público la pérdida de su “INE”, no pensó que tan pronto sus datos serían utilizados para suplantar su indentidad, y hacer compras que ni por asomo él habría hecho, sabedor de que posee solo un salario burocrático en el área de salud de la Federación.

Los timadores falsificaron su firma, su dirección personal (mostraron dirección de otro estado), de su trabajo (le cambiaron profesión) y hasta el monto salarial, con lo cual, “convencieron” a directivos de las agencias de autos que se trataba de una persona solvente para poder afrontar los costosos créditos en la adquisición de los dos vehículos, con apenas un mes de diferencia entre uno y otro trámite crediticio en dos agencias diferentes.

Se ha sorprendido al enterarse que se intentaron obtener más créditos en otras agencias, en donde gracias a los filtros de las mismas se frenaron esas intenciones.

El trámite para comprobar que no fue él quien gestionó los créditos ha sido largo. Por fortuna, destaca “Eduardo”, desde un principio contó con el respaldo y asesoramiento de la Condusef, en donde le abrieron un expediente.

Allí le indicaron los pasos a seguir, cuyas primeras acciones fueron las denuncias ante la Fiscalía del Estado, para deslindar la responsabilidad legal.

Después vino al acercamiento con las agencias que entregaron los autos, trámite que es acompañado por un abogado de la Condusef.

Afortunadamente, señala, las agencias han ido reconociendo que no fue él la persona que tramitó los créditos, que fue suplantada su identidad y una de éstas le ha liberando de su responsabilidad al declarar en ceros la cuenta crediticia que se había aperturado cuando se entregó el crédito al impostor de su identidad.

Ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) también está entregando la documentación necesaria para demostrar que fue objeto de falsificación de sus datos.

Tras varios meses de incertidumbre, él ya está demostrando que fue objeto de esta suplantación cibernética, y está cierto que muchas otras personas más están empezando a enfrentar el impacto de este creciente delito que puede ser cometido además de por la pérdida de credencial de elector, también por el uso de los datos de tarjetas de crédito débito, o por el simple hecho que los delincuentes de esta modalidad recogen los recibos que los usuarios arrojan a los botes de basura ubicados a un costado de los cajeros automáticos cuando después de que realizan una operación.

A “Lalo” todavía le queda un trámite por salvar con la otra agencia automovilística el cual espera, también solucionar gracias a todo el respaldo y orientación recibido en la Condusef.

PROTOCOLO

El subdelegado Rafael Trillo Gracida indica que a partir de febrero del 2016 se empezó a disparar este tipo de fraude que provoca quebrantos a los usuarios por créditos que ellos no habían gestionado.

Por ello se diseñó un protocolo de atención para las personas que empezaron a reportar ante esta instancia esa situación.

Explicó que el robo de identidad se da en un 70 por ciento cuando se extravían tarjetas de crédito o débito y cuyos datos caen en manos de la delincuencia cibernética.

Otra de las modalidades para cometer este delito es apoderarse de la documentación bancaria que se deja en los portones de las viviendas, en donde vienen plasmados los estados de cuenta.

También cuando se aportan estos datos en llamadas telefónicas hechas por gente que se hace pasar por supuestos encargados de cuentas de instituciones bancarias.

El funcionario lamentó que se estén utilizando también credenciales de elector falsificadas.

Advirtió que las personas con un historial de buró de crédito excelente son susceptibles de ser objeto de robo de identidad, porque su status demuestra que es una persona pagadora, y a quien es fácil otorgarle créditos financieros.

Recomendó a los usuarios de servicios financieros checar de manera frecuente su buró de crédito para conocer si se ha hecho o no algún trámite a su nombre.

El servicio es gratuito y solo toma unos minutos si acude a realizarlo a la Condusef.

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