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Volver a nacer

Este martes es una semana después del terremoto de 7.1 que azotó el centro de la República.

Publicado 26 septiembre 2017 el 26 de Septiembre de 2017

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Del Cajón

Por Julio Fentanes

Este martes es una semana después del terremoto de 7.1 que azotó el centro de la República.

Hubo víctimas, pero pudieron haber sido el doble o el triple, sino hubiéramos avanzado en la implementación de nuevas reglas de Protección Civil y en construcción de edificios.

(Claro que como todo, hay constructores corruptos y fraudulentos que hicieron porquerías que se cayeron, pero de eso hablo mañana).

Los que se fueron deberán dejar enseñanzas no sólo a sus familiares sino a quienes eran amigos y conocidos.

Hubo quienes partieron porque así estaba escrito en su libro de vida, seguramente ya habían cumplido su misión terrenal. Sólo así podemos explicar la muerte de un hombre que estando a salvo, habiendo evacuado el edificio que se derrumbó minutos después del sismo, entró nuevamente a lo que era su oficina por sus pertenencias cuando todos los demás se quedaron afuera, justo en el momento en estaba adentro, el edificio se vino abajo, como si tuviera que cumplirse el destino de aquel hombre que ya estando a salvo murió por su propia imprudencia.

¿Por qué?

Es algo para lo que no hoy respuesta terrenal.

Pero no todo es tan amargo, también hubo nuevos nacimientos, gente que nació por segunda vez en su vida, al haber sido rescatada de los escombros muchas horas después del terremoto, algunos hasta tres días después; por eso son nuevos nacimientos, ya habían nacido una vez y en los últimos días varias decenas más lo volvieron a hacer.

Y es probable que todavía hoy y mañana puedan darse nuevos partos de gente tocada por el dedo divino, que todavía no ha cumplido su jornada en esta tierra antes de ser llamados al descanso eterno.

Además de los “renacidos”, el sismo vuelve a dejar constancia de la bondad, solidaridad, unión y humanidad de los mexicanos que a una sola voz se han volcado en apoyo a las víctimas de los dos temblores recientes.

Tuvo que volver a existir una tragedia para que los mexicanos demostraran al mundo su calidad humana y su capacidad inagotable de ayudar al prójimo.

Apenas hace unos días comentaba de la pobreza y pérdida de los valores humanos, los valores universales que estábamos padeciendo frente a la impunidad, la inseguridad, la frialdad en muchos casos de ser testigos de un asalto o un secuestro y no intervenir. De la oportunidad que ha tenido el crimen de convertirse en aspiracional para jóvenes que en medio de un entorno de pobreza son convencidos para ser delincuentes.

Estaba equivocado.

Pero tristemente tuvo que ser una tragedia monumental la que volviera a sacar la mejor parte de los mexicanos
.
Hoy muchos de esos jóvenes que son carne de cañón para las filas delincuenciales, demostraron que pueden ser más que eso, mucho más.

Entre toda la gente que está ayudando sin regatear nada, sobresalen los muchachos de 15 años en adelante, una media tal vez de los 18 a los 25, que organizadamente contribuyen en este rescate no sólo de vidas, sino también de esperanzas.

Me parece que podemos confiar en esta nueva generación que en medio de la tragedia, ha puesto su juventud, su energía, su talento y su amor por su país, al servicio de los más necesitados, y que como dato sobresaliente, ni siquiera son de su familia, ni sus vecinos, ni sus amigos, son desconocidos que necesitaban una mano amiga que los saque literalmente de los escombros en donde se encuentran.

Es una gran revelación.

Lo mejor que ha pasado en estos aciagos días.

Y así como hay varias decenas de “renacidos” en México en los últimos días, en Chiapas, en Oaxaca, en Puebla, en el Estado de México, en Morelos, confiemos en que esa solidaridad no se acabe en cuanto terminen de retirar los escombros.

No sólo es el centro del país el que está lleno de escombros, es todo el territorio nacional el que tiene un tiradero por todos lados.

Y si ya empezaron a recoger ese tiradero, pues que le sigan.

Queremos ver el nuevo rostro ciudadano del próximo año, impulsado por esta generación llamada por algunos de millennials, nacidos desde finales de los 80s y principios del 2000, algunas versiones los acotan nacidos hasta 1999.

Esperemos que no se agoten con el esfuerzo arduo que están haciendo ahora, muchos durmiendo poquitas horas o ningunas, y se decidan a cargar en sus hombros a un país que necesita esa esperanza y esa inyección de vida, dejar atrás el desánimo.

Hay que elevar al cielo muchas oraciones porque no sean tocados por la mano corrupta de la política, ni caigan en los encantos de la delincuencia.

Hoy todos los partidos demostraron la porquería de lo que se componen, y cuando digo todos, es porque ni uno se salva, no hay ningún redentor político, todos están hechos de la misma madera y provienen de la misma madre y padre, aunque traten de negarlo.

México puede renacer otra vez.

Ya demostraron que si se puede.

¿O no?

Mañana le seguimos.

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