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Del Cajón: Los contratistas de SCT y sus funcionarios

La Secretaría de la Función Pública (SFP) se puso a trabajar y ya sea por consigna o por convicción, la SCT de Gerardo Ruiz Esparza sale bastante raspada con el tema del socavón que mató a dos personas en Cuernavaca, en el llamado paso exprés de Ciudad de México a Acapulco.

Publicado 14 septiembre 2017 el 14 de Septiembre de 2017

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Por Julio Fentanes

La Secretaría de la Función Pública (SFP) se puso a trabajar y ya sea por consigna o por convicción, la SCT de Gerardo Ruiz Esparza sale bastante raspada con el tema del socavón que mató a dos personas en Cuernavaca, en el llamado paso exprés de Ciudad de México a Acapulco.

De acuerdo a la SFP hay anomalías en varios contratos de la constructora que revelan fallas en la construcción de la carretera que se desmoronó.

El monto de esos fallos es superior a los mil millones de pesos, casi la mitad de los más de 2 mil millones que costó el paso exprés, aunque en un principio el contrato fue solamente por mil millones.

Obviamente esto se traduce en negligencia tanto de la constructora como de funcionarios de muy alto rango dentro de la SCT, que además de multas y sanciones administrativas o inhabilitación, debería terminar con cárcel.

La SFP detalla concienzudamente todos las fallas y omisiones en la construcción, por lo que no deja lugar para dudas de lo que pasó ahí.
Este tema, pone al descubierto como está operando la SCT y sus centros estatales.

La investigación del socavón de Cuernavaca da pie para que la SFP investigue muchas construcciones y constructoras más, que tienen dinero público y donde es segurísimo que hay las mismas fallas.

No es secreto que los centros SCT son una máquina para hacer dinero de los funcionarios que ahí ponen.

Julen Rementería sabe de eso, digo, porque el fue director de todos los centros cuando trabajaba en la SCT.

Coincide, digo, sólo coincide, que el notable panista veracruzano se convirtió en un próspero empresario notablemente rico a partir de que despachaba en uno de los reductos de grandes negligencias tal y como se desprende de la investigación de la SFP.

Sólo son conjeturas. No acusamos ni señalamos a nadie, ya se que son rechillones, pero después de lo que la Función Pública encontró, pues no hace falta ser muy inteligente para hacer deducciones.

¿O no?

Por cierto, hoy lo ponen otra vez donde hay, en la famosa SIOP del gobierno veracruzano.

Si vale la pena que se hiciera una investigación tan sencillita cómo saber cuántos negocios se hacen en los centros SCT.

Los directores de esos centros y sus subalternos ¿Qué tan ricos se han vuelto desde que llegan ahí?.

¿Cuánto pagan los contratistas por tener obra pública?

Conste que estoy preguntando.

¿Y a dónde va a parar el dinero de los moches?

¿Por qué las constructoras grandes se quedan con las grandes obras y subcontratan o revenden pues, el contrato a otros chiquitos?

¿Por cuántas manos pasa el presupuesto autorizado para una obra?

Por ejemplo, si autorizan 10 pesos, por poner un ejemplo, la primera empresa que gana la obra se queda con un 25 ó 30 por ciento y la pasa a la segunda que subcontrató, la cual también se queda cuando menos con otro 20 por ciento de esos 7 pesos que le dejaron, porque sino, pues cuál es el chiste.

Cuando llega a la gente que realmente va a hacer la obra pública, de los 10 pesos originales que dio el gobierno, ya quedan 6 pesos o menos, con los cuales hay que hacer el trabajo y ganar otro 20 por ciento.

¿Al final, cuánto se invirtió realmente en la obra? Y ¿Cuánto se autorizó? Y ¿Cuánto se quedó en las manos de los que firman los contratos?

Si las autoridades saben cómo funciona y que al final de los 10 pesos que dieron, sólo 5 pesos serán efectivos para la obra, ¿Por qué lo permiten?

La respuesta es obvia, lo permiten porque así ganan millones y millones de pesos de mano en mano, sin dar golpe, sólo por firmar contratos a empresas de los cuates y compadres.

Obviamente también, saben que con “lo que sobra”, no alcanza para hacer un buen trabajo, y no se trata de ser experto como muchos de la SCT si lo son, de eso no tengo duda, si hay gente calificada que sabe de obra pública y por esa razón, tendrían que saber que con el sobrante del dineral que se firma un contrato construirán pura basura.

¿Ahí hay negligencia?

Parece que si y explicado de otra forma es lo que revela el análisis de la SFP.

¿Un ciudadano común puede enviar de forma anónima a las autoridades información de que hay negligencia en muchas otras obras y que las deben investigar para evitar accidentes?

Si puede. Y es hora de que se haga.

Si llama la atención que en esta recta final del gobierno de Peña Nieto, estén bajo la lupa, dos de sus más cercanos colaboradores de muchos años, como Ruiz Esparza y Luis Enrique Miranda el de Sedesol, a quien la PGR detectó que su hermana y su cuñado, vendían huachicol en su gasolinera en el Estado de México.

¿Quién otro de los más cercanos estará por caer también?

Aunque la pregunta sería ¿Por qué los soltó de su manto protector?

Ya hemos dicho hasta la saciedad que la impunidad es el principal problema de este país de la mano con la corrupción cabalgante, y es la razón por la que sujetos como Ruiz Esparza y sus subalternos o Luis Enrique Miranda y sus parientes, abusan de la posición en que están y cruzan la delgada línea de lo ilícito, siempre ambicionando más y más.

¿O no?

Mañana le seguimos
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