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Una vida de servir a Veracruz y a México

Larga es ya la jornada, cómo que en el curso de ella dos guerras asolaron al mundo. Han nacido y muerto sistemas sociales que exigieron como tributo para un nueva vida la servidumbre de millones de hombres.

Publicado 16 septiembre 2017 el 16 de Septiembre de 2017

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El Dictamen

Publicado en El Dictamen el 16 de septiembre de 1959

Llegamos a otro aniversario de nuestra existencia.

Con el que hoy cumplimos, son sesenta y un años los que han transcurrido desde el día en que nos presentamos a servir a Veracruz.

Larga es ya la jornada, cómo que en el curso de ella dos guerras asolaron al mundo. Han nacido y muerto sistemas sociales que exigieron como tributo para un nueva vida la servidumbre de millones de hombres. En el curso de esta etapa de vida nuestra el anhelo cósmico del hombre lo ha conducido hasta la aventura de las estrellas.

Nos ha tocado escribir de la Gran Revolución Mexicana desde que se presentaron los primeros brotes doctrinarios, para pasar a la violencia y alcanzar la madurada fuerza del Constitucionalismo.

Por las páginas de este diario han desfilado, en sus 61 volúmenes, sucesos y personajes que han movido el interés público en todos los aspectos de la vida nacional e internacional; algunos de ellos han sido Historia; otros, fugaces, apenas si marcaron una leve huella informativa.

Y aquí estamos como aquel 16 de septiembre de 1898, en que salió el primer ejemplar de EL DICTAMEN, entre el alborozo de las fiestas patrias y el natural entusiasmo de salir a la calle para pregonar una información y para definir una línea de conducta.

En el orden espiritual nada ha variado de aquella fecha a la de Hoy. Estamos penetrados de la misma idea; nos vitalizan las mismas fuerzas creadoras de entonces: el optimismo es el mismo; el entusiasmo es tan grande ahora como en aquella fecha en que nos lanzamos a la gran tarea de informar.

La vida de un diario no es como la del hombre que alguna vez llega a cubrirse de amarguras, desengaños y pesimismo. Un diario, si tiene la auténtica jerarquía de informador y orientador, jamás puede invadirlo el desaliento.

Sabe que los hechos son transitorios; que la vida y la muerte son factores concurrentes en la gran jornada de la Humanidad, pero por encima de la cuna y de la tumba alumbran los ideales.

Por eso, aquí estamos, como siempre; convencidos de que nuestra existencia no es un simple sobrevivir, sino un pleno existir.

No representamos el pasado ni encarnamos a la vejez.

Un diario, para que de verdad lo sea, debe ser siempre joven, porque la juventud no es una etapa, sino un estado creativo que puede perderse pronto o guardarse siempre. Al meditar, vemos claros signos de juventud en nosotros. Nos hemos identificado con el anhelo apasionado del Estado y de la Patria.

Vemos siempre hacia el futuro, no al pasado que está guardado en los infolios de la Historia, sin devenir que está por escribirse, donde siempre hay una oportunidad para todos.

Sabemos con toda certidumbre que no está a la zaga, sino en la línea justa. La seguridad de misión cumplida nos la confirma todo lo que nos rodea.

No es cierto que un diario cumpla su misión únicamente con informar objetivamente de los hechos, debe orientar, porque en esto reside la dimensión trascendente de su labor social.

Pero esa orientación no nace de una pura espiritualidad interior; de la opinión de los redactores del limitado círculo de quienes forjan diariamente el periódico; sino de la auscultación, de la recolecta diaria de ideas de entre todos los sectores sociales lo que exponen las más honradas voces de la comunidad.

La fuerza del diario nace en su condición pura de exponente de los ideales de la sociedad.

Durante 61 años hemos trabajado infatigablemente para mantenernos en la posición original de informar y orientar.

Más allá de las puertas de la Redacción de EL DICTAMEN está la respuesta a ese esfuerzo.

Nos conforta el espectáculo de progreso que la agricultura, la ganadería y la industria han realizado en el Estado de Veracruz, porque en cierta medida hemos contribuido a ella.

El ambiente de respeto a la pequeña propiedad ha sido debatido en múltiples ocasiones en las páginas de este diario y la terminante voz del campo ha canalizado en proposiciones concretas en EL DICTAMEN.

La pacificación del campo, el establecimiento de nuestros cultivos; la tecnificación rural; la inseminación artificial, en fin cuanto contribuye a mejorar la vida de millones de campesinos, ha sido tratado en las páginas de EL DICTAMEN hasta forjar una sólida y comprensiva opinión pública para orientar la resolución de los problemas. Y si ha habido una expectante exposición de los problemas del campo, misma cosa ha ocurrido en el aspecto urbano.

Hemos combatido sin tregua y seguiremos combatiendo cuanto represente negación para el Estado y el país.

Todos los perseguidos por la injusticia han encontrado en las páginas de EL DICTAMEN tribuna para hacerse escuchar.

La lucha contra todas las demagogias y contra todos los extremismos, nos han fortalecido y han logrado en la serena convicción de que la patria es conjunción de esfuerzos y que la misión periodística fortifica esa unidad nacional.

Puede haber muchas voces exteriores insinuantes y panoramas alucinantes más allá de la frontera de México. Nada tenemos que buscar allá. Nuestra misión es la de afirmar substancial y constructivamente que poseemos los elementos espirituales para depurarnos y alcanzar la meta de una justicia imparcial, alfabeto y pan para todos; posibilidad de triunfo personal para el engrandecimiento colectivo de la Patria.

Queda mucho por hacer; pero lo esencial es la vigencia de los ideales: la fe en el futuro; la confianza en nuestro pueblo y la serena convicción de que avanzamos.

EL DICTAMEN participa del mismo espíritu de Veracruz y de México, sin alardes jactanciosos, pero con el mismo propósito de trabajo.

Por eso, aquí estamos, como siempre, con el clásico alborozo de dos conmemoraciones, el de la Independencia Nacional y el de nuestro nacimiento, que festejamos con la promesa de servicio, cada vez con mayor medida, a México y a Veracruz.

 

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